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AEROPUERTO DE PEKÍN

 

P. M. D. CORRESPONSAL

PEKÍN. El nuevo aeropuerto de Pekín es uno de los símbolos de la futurista renovación urbanística que está teniendo lugar en la capital china de cara a los Juegos, pero no el único.

La bandera de esta «revolución arquitectónica», que está plagando de rascacielos una ciudad milenaria conformada tradicionalmente por «hutongs» (callejones de casas bajas), es el Estadio Olímpico. Conocido como el «Nido de pájaro» por su innovador diseño basado en retículas y nervios, fue ideado por los arquitectos Herzog & de Meuron, ganadores del prestigioso premio Pritzker, en colaboración con ArupSport, China Architecture Design & Research Group y con el artista chino Ai Weiwei. El presupuesto de este espectacular Estadio Olímpico supera los 324 millones de euros y tendrá un aforo de 100.000 espectadores durante los Juegos.

 

   

 

Al lado del Estadio sobresale el Centro Acuático Nacional, otra de las instalaciones emblemáticas de estos Juegos, que acogerá las competiciones de natación, salto de trampolín y natación sincronizada y ha sido considerada como una auténtica joya arquitectónica. Apodado el «Cubo de agua», este paralelepípedo está formado por membranas de aire de un plástico denominado ETFE (etileno tetrafluoroetileno) que deja pasar la luz y, así, permite ahorrar hasta un 30 por ciento de energía y mantener el 50 por ciento de la humedad.

Cambiando de color

 

   

 

Además, esta estructura facilita que su color cambie vistosamente, ya que de día tiene un tono entre azul y gris y por la noche brilla gracias a la iluminación. Diseñado por el estudio de arquitectura australiano PTW, tiene un presupuesto de 100 millones de euros y dispone de 17.000 asientos en sus 80.000 metros cuadrados.

Fuera de la zona olímpica, otra de las joyas arquitectónicas del nuevo Pekín se encuentra en los aledaños de la plaza de Tiananmen. Se trata del Auditorio Nacional, un controvertido edificio semicircular que parece una burbuja de cristal y titanio. Su peculiar y novedoso diseño, obra del arquitecto francés Paul Andreu, sobresale en medio de un entorno dominado por construcciones clásicas, como la Ciudad Prohibida, o de estilo soviético, como el Gran Palacio del Puebl

 

   

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Por ese motivo, el Auditorio Nacional ha sido criticado por muchos chinos, que lo han bautizado despectivamente como «El Huevo» por su forma ovalada, que se refleja en el enorme estanque que lo rodea. Ocupando una superficie de 149.500 metros cuadrados y con 20.000 placas de titanio cubriendo su vanguardista estructura, alberga una ópera con 2.416 asientos, una sala de conciertos para 2.017 personas y un teatro con un aforo de 1.040 espectadores.

Inaugurado en diciembre, el Auditorio Nacional ha costado 250 millones de euros y será uno de los puntos neurálgicos de la vida cultural pequinesa.

 

   

 

Por último, la sede de la televisión estatal CCTV (China Central Televisión), aún en construcción, sorprende por tratarse de dos torres de cristal inclinadas y unidas en su cima. Como consecuencia, entre ellas queda un enorme vano alrededor del cual se dispone este cubo hueco justo en el centro, que costará 461 millones de euros. Obra del holandés Rem Koolhas, se eleva hasta los 52 pisos y ocupa 400.000 metros cuadrados, el mayor edificio en superficie después del Pentágono y donde trabajarán 10.000 empleados de la CCTV.Otra muestra más de que China ha pasado de la «Revolución Cultural» de Mao a la «Revolución Arquitectónica» de los Juegos Olímpicos de Pekín.

 

Más revolución: http://www.abc.es/

 

 

 

 

Nueva terminal del aeropuerto de Pekín (Beijing) / Norman Foster

 

Pekín (este verano nos vamos a hartar de oir su nombre en mandarín, Beijing acaba de inaugurar una de las mayores obras llevadas a cabo en la ciudad con motivo de la celebración este verano de los juegos olímpicos, se trata de la nueva terminal del aeropuerto, diseñada por el arquitecto británico Norman Foster.

 

   

 

Esta nueva terminal (la nº 3) es un edificio apuntalado por columnas rojas y con un elegante techo inclinado dorado, dotado de grandes tragaluces. El edificio pretende evocar los palacios imperiales y los templos de la capital china.

El enorme interior tendrá 64 restaurantes, 84 tiendas y un sistema de manejo de equipaje de la más alta tecnología. Un tren de alta velocidad transportará a los pasajeros a la ciudad, mientras que la pista de aterrizaje es capaz de recibir a los aviones más grandes del mundo.

El terminal es uno de los proyectos importantes de las olimpiadas, y fue diseñado para aliviar el flujo de pasajeros de los otros dos terminales y recibir al creciente número de visitantes a Beijing, que se estima alcanzará los 64 millones de pasajeros este año y que podría crecer hasta los 75 en los próximos.

 

 

 

Más información: http://urbanity.blogsome.com/

 

 

 

 

 


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Arquitectos Jorge Harris y Carolina Harris

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