Hogar seguro, sin barreras
Con una
superficie de 14.000 m2, el nuevo centro de la AMIA para adultos mayores
incluye 132 habitaciones, salas y unidades de atención especial, totalmente
accesibles
El cuidado de los adultos mayores es una de las prioridades de la Asociación
Mutual Israelita Argentina (AMIA), el American Joint Distribution Committee,
la Asociación Filantrópica Israelita y la Fundación Tzedaka, que
construyeron el nuevo Hogar y Centro de la Comunidad Judía Le Dor Va Dor, en
Guevara 465, Chacarita, inaugurado a fines de marzo último.
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Se trata de un centro pensado integralmente con criterio gerontológico. El
proyecto y la dirección estuvieron a cargo de los estudios Dujovne-Hirsch y
Asociados, y Grinberg-Dwek-Iglesias, que viajaron a Estados Unidos para
observar centros similares, y donde también se asesoraron con el estudio
Eastman-Perkins, uno de los que más hogares construyó en ese país en los
últimos 30 años.
En este centro funcionará una residencia de larga estada, con capacidad para
290 internos, en 132 habitaciones, salas especiales, unidad de cuidados
especiales y otra para residentes con Alzheimer; un centro de día, que
albergará diariamente a 70 personas, y una unidad de cuidados domiciliarios
dará respuesta a consultas sobre asistencia, orientación para eliminar
barreras arquitectónicas y disminuir accidentes en el domicilio particular.
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"Necesitábamos un hogar de calidad para atender a personas de bajos recursos
y también a los que puedan pagar. Esto lo hará sustentable económicamente",
explican el licenciado Alejandro Kladniew, director general del Joint para
América latina, y Fabio Kornblau, prosecretario 1° de AMIA.
Fábrica reciclada
El edificio tiene una superficie cubierta de aproximadamente 14.000 m2,
distribuidos en cuatro plantas, y cumple con las normas de seguridad y
accesibilidad. Se construyó sobre la estructura de una vieja fábrica, que
ocupa un terreno con doble frente, con ingreso principal sobre Guevara, y
secundario sobre Fraga. "Era una gran planta con dos patios en el corazón
del edificio, entonces organizamos toda la actividad y toda la articulación
alrededor de ese espacio", describen los arquitectos Berardo Dujovne y
Silvia Hirsch.
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En la primera etapa hubo que hacer demolición -a cargo del ingeniero Alberto
Fainstein- para abrir esos patios y reforzar la estructura, porque también
se quitó una gran cantidad de columnas para lograr una mayor flexibilidad y
funcionalidad.
Cada planta se articula en torno de un espacio central conformado por un
estar público y un comedor. En planta baja, alrededor de este espacio se
encuentran la administración y los servicios: una biblioteca especializada y
abierta a la comunidad en general, un gimnasio de rehabilitación, una sala
de terapia ocupacional, una sinagoga, salas recreativas y de esparcimiento.
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En el primero y segundo piso están las habitaciones y el centro médico, y en
el tercero hay una terraza-jardín. La abundancia de espacios comunes es una
característica distintiva. "Es un concepto residencial, porque si se abre la
puerta de la habitación en lugar de un pasillo se accede a ese espacio
central", destacan los arquitectos Jaime Grinberg y Adriana Dwek. Esta
modalidad tiene un doble fin: permite una mejor vinculación entre las
personas residentes y los temporarios, pero al mismo tiempo facilita la
visibilidad y el control con menor cantidad de personal.
Otro factor importante es el ingreso pleno de luz natural, con ventanas
perimetrales en todos los espacios; y cenital, a través de una gran abertura
revestida de cristal, que atraviesa todas las plantas. "Nuestro compromiso
como arquitectos era lograr esta relación interior-exterior en un espacio
urbano", destacan los arquitectos. La comunicación entre plantas es muy
eficiente, con tres núcleos verticales principales, dos en los extremos y
uno lateral en la mitad del edificio. Esto facilita la evacuación en caso de
incendio, porque cada planta se puede dividir en dos con un muro cortafuego,
previa movilización de la gente hacia uno u otro sector. Todos los espacios
disponen de aire acondicionado graduable, con grupo electrógeno, baños
amplios y accesibles, y control centralizado. Los asesores en Aire
Acondicionado y Paisajismo fueron el ingeniero Carlos Grinberg (GFSA) y Cora
Burgin, respectivamente.
El centro está preparado para una futura expansión, pues se prevé construir
otro edificio de cuatro plantas en el fondo del lote. "La zona es ideal por
sus ventajas geográficas y urbanísticas, es céntrico, pero tiene la
tranquilidad propia de un barrio", concluyen los arquitectos.
Fernando G. Caniza
Más información:
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