Contexto, clima y situación,
ARQUITECTURA LATINOAMERICANA
El Clarín
Martes 05 de Julio del 2011, Buenos Aires, Argentina.- Existe una
arquitectura latinoamericana? ¿Se puede definir una identidad, una historia
en común? Con el objetivo de generar
reflexiones
, miradas y opiniones, ARQ convocó a cinco arquitectos que representan la
actualidad que vive la disciplina en distintos países. Además, las
corrientes, los elementos y el camino por recorrer. Solano Benítez
(Paraguay), Jean Pierre Crousse (Perú), Guillermo Hevia (Chile), Giancarlo
Mazzanti (Colombia) y Angelo Bucci (Brasil), cruzan conceptos sobre la
pertenencia y el territorio
y las tendencias que se vislumbran en la región, que no sólo se reduce a un
punto específico del mapa, sino que refiere a un
contexto
social, geográfico y cultural.
Solano Benítez
, uno de los arquitectos más prestigiosos de Paraguay, entiende que “estamos
asistiendo a un
cambio de condiciones de habitabilidad
en todo el mundo y eso incluye a Latinoamérica. Nuestra responsabilidad es
atender esas condiciones de la manera menos egoísta posible”. Benítez
propone el concepto de casa como “protección de la vida”. Y advierte que
“durante muchos años la arquitectura priorizó la condición visual.
Resignamos la construcción de hábitat ante la conveniencia de las imágenes.
Debemos
rehacer el camino
, olvidarnos de los catálogos. La vivienda social debe tomar otro valor”.
Desde Lima, el matrimonio de arquitectos integrado por
Barclay y Crousse
plantea que en la región “hay puntos en común más allá del ámbito
geográfico, ligados más a las
situaciones
en las que trabajamos los arquitectos que a temas de identidad”. En cuanto a
situaciones, los arquitectos que ganaron el concurso del Lugar de la Memoria
(Lima), puntualizan que en esta parte del planeta se proponen
soluciones particulares
, “que se adaptan a nuestro medio, y nos liberan de las rígidas leyes de
construcción industrializada. Tenemos una
libertad proyectual
excepcional”, aseguran los peruanos, para quienes, otro punto en común es la
“
escasez crónica
que sufrieron nuestros países, que nos enseñó a generar recursos y alcanzar
objetivos con pocos medios. Por último, la geografía tan potente fue un
elemento esencial en la génesis de proyectos, cuyos resultados aportan al
reconocimiento como latinoamericanos”. Benítez coincide: “Tenemos que
cambiar nuestra mirada y ver las
potencialidades
que tienen nuestros paisajes, nuestros territorios, nuestros materiales”.
Por otra parte, el arquitecto chileno
Guillermo Hevia
(presidente de la XVII Bienal de Arquitectura 2010 que se realizó en Chile),
cree que no hay una arquitectura latinoamericana, sino “varias expresiones
arquitectónicas que responden a nuestra
riqueza cultural
, geográfica y al talento de muchos arquitectos”. Coincide con esta línea
Angelo Bucci
, discípulo y ex-colaborador de Paulo Méndez da Rocha y profesor de la
Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de San Pablo:
“Existen
problemas típicos
, condiciones climáticas y contexto latinoamericanos. Existe una
arquitectura
hecha
en América Latina”.
Desde Bogotá, Giancarlo Mazzanti (autor de la Biblioteca
Parque España, Mejor obra de Arquitectura y Urbanismo de la VI Bienal
Iberoamericana de Arq. y Urbanismo) acuerda : “No existe un lenguaje común
arquitectónico latinoamericano y menos una idea de identidad, más bien
existen condiciones operativas parecidas , técnicas de construcción,
condiciones sociales y físicas que se parecen y permiten encontrar maneras
de hacer que tienen alguna relación”.
Sobre los temas y corrientes que han nutrido a la arquitectura de la región
históricamente, Mazzanti identifica
influencias
de “ la modernidad en el siglo pasado, que definió una idea de sociedad y un
lenguaje universal
. Y una tradición definida en la colonia por los españoles que predefinían
formas de organizar las ciudades”. El chileno Guillermo Hevia
cree que “la mayor influencia del siglo pasado se dio con el
movimiento moderno
. Los cambios sociales y las necesidades actuales demandan respuestas
urgentes en la región, donde la arquitectura tiene la
oportunidad
de responder con inteligencia, sin perder la identidad en este mundo
globalizado”. Bucci, por su parte, atribuye a los
“arquitectos modernos que empezaron a trabajar en los ´50”.
Y Barclay y Crousse plantean que la arquitectura
latinoamericana ha buscado “constantemente un referente cuya geometría fue
variando, de tendencias universalistas a localistas, guiados por
coyunturas
locales y por tendencias mundiales”. El desconcierto, para los arquitectos
peruanos, es definir
hacia dónde va
la arquitectura, “sea europea, americana o asiática. Quizá vivamos en una
etapa peligrosa, en donde el todo vale implica una
mirada crítica
sobre la producción actual”.
¿El
horizonte
? Para Guillermo Hevia está en el
cambio global,
el medio ambiente y la búsqueda de la calidad de vida. Además, la
utilización racional de recursos energéticos y “la reflexión que nos permita
asimilar y
definir nuestro ADN
arquitectónico cultural”.
Para Mazzanti, en tanto, “todavía existe una idea en la
cual la arquitectura se piensa como
vehículo transformador de las condiciones
sociales en los países que habitamos, una idea de arquitectura como
mecanismo de inclusión social. Un ejemplo claro es la transformación de
Medellín en los últimos años”.
Por su parte, Bucci, sostiene que “vivimos en un mundo
polarizado, como si nos unieran nuestros problemas, las soluciones
arquitectónicas son múltiples y sin embargo no impiden que nos entendamos.
Pero, actuando así en un período más largo construiremos una
identidad compartida
, porque esto no es una coincidencia, sino el
resultado
de un trabajo continuo”. En las páginas que siguen, estos seis arquitectos
presentan proyectos inéditos, que coinciden con sus miradas particulares
sobre la actualidad de la arquitectura de la región.