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UN CÁLIDO LOFT, MEDELLIN, COLOMBIA

En Medellín, una mujer intervino en la creación de su propio apartamento desde cuando lo compró en planos hasta la decoración. La mezcla de antigüedades con objetos modernos y un manejo de colores le confieren calor a un amplio ambiente.

Texto: Marta Moreno
Fotografía: Carlos Tobón
Producción: María Mercedes Gutiérrez

 

   

 

Todos los muebles del salón son de Zientte: el sofá morado, de cuero, los muebles de cacho, los pufs; el tapete es de chivo peludo color crema. El plato de cristal morado que hay en la mesa de centro es sueco. Como en las terrazas, en el salón hay también una palmera que ya tendrá que salir de este espacio, a pesar de la gran altura en la que puede crecer.

 

 

   


Esta joven mujer habla de su apartamento con pasión. Y esta emoción refleja no sólo el hecho de que ella lo escogió, lo compró y orientó su diseño. Su pasión expresa, en especial, ese sello muy personal que le imprimió en la decoración, en la que, día tras día, interviene como un artista en el escenario de su performance.
“Lo que me mueve no es la decoración sino el gusto por el detalle, por crear una experiencia en el ambiente en que uno vive. Llevo una vida sin pretensiones, sólo con la idea de disfrutar. Y me gusta que mis invitados se sientan muy acogidos, y que algo los deslumbre. Y ese es un concepto que manejo en todos los aspectos de mi vida, es el estilo de vida que me propongo: en la decoración, en la cocina, en lo que escribo; por eso también me gusta renovar, que el ambiente se vea distinto cada cierto tiempo, y sorprender.
Cuando vine a ver los planos de este edificio, en el barrio Astorga, ofrecían apartamentos estilo loft, pero sólo tenían 120 metros, así que compré tres. Yo quería un loft pero no un galpón sin espacios delimitados. Por eso, las dos habitaciones son independientes, así como el área de servicios. Pero si uno abre la puerta del cuarto principal, de 8 metros por 3, y abre la puerta de vidrio esmerilado del cuarto de huéspedes, todo se integra. Además, puse en el piso del área social unas luces que "separan" el salón del comedor. Todos los espacios tienen doble altura: el cuarto principal, la cocina, el cuarto de huéspedes; y en el área social un gran vacío central de 8 metros de altura y un enorme ventanal de unos 180 metros cuadrados inundan el apartamento de luz y ofrecen una vista hermosa para donde mires.
Mi apartamento tiene mucho de minimalismo pero no me gustan los espacios fríos. Así que el calor se lo di con el manejo del color. Por ejemplo, pintamos la puerta metálica del cuarto con pintura para carro verde aguamarina para que brillara. Y la puerta del cuarto de huéspedes es de vidrio esmerilado azuloso. En la cocina, donde está la poceta, hay un rosado coral también brillante: me gusta que sea así porque le da más luminosidad al lugar. En el cuarto principal la cama se recuesta sobre un muro suelto de dos metros: esta es una pared fucsia. También hay mucho ladrillo a la vista, y como era muy naranja, lo aclaramos con un poco de pintura blanca.
En los acabados le dimos un toque ligeramente industrial, por los materiales que se dejaron a la vista: en el techo del segundo piso conservamos los casetones de las formaletas; también el concreto abusardado y las vigas metálicas que pintamos en plateado. El piso es de cemento a la vista, pulido, sin ningún tratamiento diferente del que le puede dar un trapero.
Me encanta cocinar pero me gusta que acompañen en la labor: por eso también es completamente abierto. Cerca de este lugar hay un fogón antiguo, blanco, y encima puse cascabeles de las vacas indias, un florero sueco.
El cuarto principal tiene el área de uno de los apartamentos que compré. Detrás del muro fucsia suelto está el baño principal, integrado a la alcoba y uno de los cuatro que hay; también hay un baño turco, en un cuarto especial, y, encima del vestier, un pequeño estudio al que se puede acceder desde las escaleras principales o desde el cuarto por una escalerilla de avión.
Me crié con todas las culturas porque desde niña he viajado mucho, y me encanta. Todo lo que tengo es producto de cuatro años de recoger cosas por distintos países del mundo: cosas que van desde lo muy moderno -no minimalista- hasta antigüedades de otras culturas. Es que yo me sé rebuscar y sé encontrar, me gusta meterme en todas partes buscando belleza. Y no me importa decir que compré algo en un kiosco en la calle, lo importante consiste en saberlo poner bien.
       

Las lámparas que hay sobre esta mesa son hechas por la dueña con cristales antiguos que compra en distintos lugares: es un pasatiempo que tiene, así como otras personas hacen collares.

 

 

   

                                                          

Los tendidos de seda de la alcoba principal son de la India. La mesa de noche es una caja fuerte que había estado por generaciones en una familia paisa. "Sólo guardo desorden, nada de valor". Adentro hay unas estampitas del Divino Niño. La cajonera es de Lo complejo. Según el tendido que le ponga a la cama, la dueña viste la silla con pashminas o batiks de diferentes colores.

 

La cocina tiene un mesón grande central de granito blanco polar. No es rectangular sino trapezoidal. En la poceta puedes poner hielo, una botella de vino blanco o unos langostinos.

 

   

 

El sofá del salón es de cuero morado y los muebles, de cacho blanco. El tapete en este lugar es moderno pero el del comedor es persa. En el descanso de las escaleras hay un pequeño salón con máscaras traídas de Indonesia unas cajitas traídas de la India.
La mesa del comedor fue la primera que tuvieron mis abuelos, hecha en madera de guacal, de pino canadiense, que es una madera muy clara que hay en todo el apartamento. Yo sólo le hice el capitoneado.
Desde hace año y medio vivo acá, primero sola y desde hace poco tiempo con mi marido, porque estoy recién casada. No creo que me vaya a aburrir del lugar, lo quiero muchísimo, es súper central, súper cómodo. Y aunque no es bueno para los hijos -acá un niño se mataría en un segundo-, tal vez construyamos una casa para vivir en Rionegro y tengamos este apartamento como quedadero.

 

 

 

Más información: http://www.revistaaxxis.com.co/

 

 

 


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ISSN  0718-431X  Número 1 versión en línea  

Arquitectos Jorge Harris y Carolina Harris

e-mail: jharris@entelchile.net