|
Ciudad no tan utópica de arquitecto
italiano
Por: Jorge Glusberg
El boceto de VEMA, la ciudad
utópica que, aunque concebida por el arquitecto italiano Franco Purini como
instalación para la X Bienal de Venecia, se proyecta hacia el futuro.
| |
 |
|
La más reciente ciudad utópica
diseñada por arquitectos es VEMA concebida por el arquitecto italiano
Franco Purini para la Décima Exhibición Internacional de la Bienal de
Venecia. También en la reciente Bienal de Buenos Aires organizada por el
Cayc. En ella fue distinguido con el premio a la mejor exhibición del
encuentro. Aunque completa y directamente concentrada en crear una
instalación para una gran exposición, se proyecta hacia el futuro y deja
atrás actitudes ilusorias.
Purini (1941) es profesor de Composición arquitectónica y urbana en
Roma, en la Facultad de Arquitectura Valle Giullia. Resultado de sus
intereses teóricos y su actividad en la investigación son «Comporre
lárchitetura» (2000) y «La cittá uguale» (2005), entre sus últimos libros.
En 1985 invitó al Grupo de los Trece a una muestra internacional en el
Palacio Real de Roma como consecuencia de su primer visita a Buenos Aires.
Participaron Grippo, Testa, Marotta, Bedel, Portillos y Gónzalez
Mir en lo que Purini llamó La Ciudad Imaginaria.
El polifacético fenómeno de la ciudad se prestaa múltiples abordajes y entre
ellos se destacan las propuestas en torno de la utopía. La potencia del
concepto de utopía para ser aplicada al hecho arquitectónico y urbanístico
depende de la posibilidad de operar con él en los nuevos desafíos creativos.
Más allá de la arquitectura, y más allá del tiempo, el proyecto total no es
factible en las coordenadas temporales inmediatas. Pero toda utopía, en
mayor o menor grado, supone un plan.
Los arquitectos y urbanistas formularon siempre sus propias utopías. En el
siglo XX, la más célebre de ellas es «La carta de Atenas», difundida en
1942, cuyo texto escrito por Le Corbusier, provino del IV Congreso
Internacional de Arquitectura, celebrado en la capital griega en 1933. Allí
se estudiaron treinta y tres ciudades: veintiocho europeas, tres
estadounidense y dos asiáticas (America Latina estuvo ausente). «En todas
esas ciudades cuanto rodea al hombre, lo ahoga y aplasta. No se ha
salvaguardado ni construido nada de lo necesario para su salud física y
moral. En las grandes ciudades reina una crisis de humanidad, que repercute
en toda la extensión de los territorios. La ciudad ya no responde a su
función, que consiste en dar albergue, buen albergue, a los hombres».
El cuarto Congreso se realizó poco después de la llegada de Adolf Hitler
al poder. «La carta de Atenas» apareció nueve años más tarde, en plena
guerra mundial, cuando muchas de las ciudades analizadas habían conocido ya,
o estaban por conocer, el arrasamiento de los bombardeos aéreos, desastre
inesperado en 1933, que obligaría a la reconstrucción posterior a 1945. Sin
embargo, la reconstrucción no tomó en cuenta los postulados propuestos en la
Carta. Un tercio de siglo más tarde, el texto de Le Corbusier fue
sacado del olvido por otra utopía: «La Carta de Machu Picchu», redactada el
12 de diciembre de 1977 y firmada por 24 especialistas internacionales. El
ideólogo del grupo fue Bruno Zevi, historiador de la arquitectura
moderna y uno de los firmantes el autor de esta nota.
La actualidad, en su andar vertiginoso y desenfrenado, ha influido en la
vida (habitabilidad) de las ciudades, convirtiendo cada día más al ciudadano
común en un modelo de automatización. La ciudad, ya algo parecida a una
tarjeta electrónica, ha sobrepotenciado la funcionalidad y la eficiencia de
sus sistemas por sobre la calidad de vida y el confort de sus habitantes.
Hoy, las ciudades han venido a convertirse en meros contenedores de personas
encerrando, más que dejandovivir, en sus calles a los usuarios que día tras
día transitan por sus venas y hacen uso de sus espacios.
Encomendado por la Bienal de Venecia a la Dirección General de Arquitectura
Contemporánea y Artística (DARC), el nuevo Pabellón italiano se inauguró con
la muestra «La Nueva Ciudad-Italia-y-2026 Bienvenida a VEMA».
Con la supervisión editorial de Dina Nencini, Valentina Ricciuti y
Stefania Suma, el catálogo de la muestra en Venecia ilustra la nueva
ciudad pero también incluye otras secciones dedicadas a varias ciudades
fundadas en Italia durante el siglo XX; a un análisis sobre la situación
actual de veintiséis ciudades italianas; un conjunto de más de ciento
cincuenta artículos sobre temas de la arquitectura; y un listado biográfico
de arquitectos, artistas, críticos, historiadores y fotógrafos.
El tema del diseño de una nueva ciudad ha sido planteado como una propuesta
«ideal»en la intersección de los corredores ferroviarios europeos que unen
Lisboa con Kiev y Berlín con Nápoles. «VEMA es una ciudad de nueva
fundación, la primera de su clase en Italia, aunque podríamos recordar las
ciudades de Sabaudia y Aprilia diseñadas por Adalberto Libera, quien
fundara el Grupo 7 en 1926, junto con Figini, Frette, Larco, Pollini,
Rava y Terragni.
También Libera fundó en 1928 el MIAR, el Movimiento Italiano por la
Arquitectura Racional», señala Margherita Petranzan,una de las
coordinadoras del proyecto.
VEMA plantea reunir temas de sustentabilidad y afianzar el papel esencial
del espacio público explorando todos los aspectos del planeamiento de una
ciudad. Los arquitectos convocados trabajan sobre un plano básico concebido
por Purini y desarrollado junto a Sebastiano Giannesini y
Francesco Menegatti, «city manager» de la operación. Fue premiado por su
labor docente en los premios de la Bienal Agentina.
Pensada para el hombre de nuestro tiempo, VEMA ha sido concebida como una
ciudad policéntrica con calles interconectadas diseñadas como nexos vitales
entre distintas zonas y sus periferias para el año 2026. Ubicada entre
Verona y Mantua, será diseñada por veinte arquitectos o grupos de
arquitectos de entre 30 y 40 años de edad, quienes enfrentarán problemas o
áreas temáticas entre las que están la casa, el lugar de trabajo, el cuerpo,
el arte, la infraestructura, los «media», la Naturaleza, el tiempo libre, y
la energía.
La propuesta fue generar un diseño abierto y evolutivo, en desarrollo, para
no afectar la arquitectura con un marco urbanístico muy definido y, a la
vez, dejar a los diseñadores en libertad para introducir variantes,
alternativas, adiciones e hibridaciones en el plan de la ciudad.
En el nivel propiamente arquitectónico, se convocó a veinte grupos de
diseñadores para pensar soluciones que pudiesen servir como modelos
tipológicos y lingüísticos. Entre ellos, a Clorindo Testa, que envió
su proyecto de puente para Viedma (La nueva Capital) y un puente para Vema.
«Se alentó a los arquitectos a elegir artistas con los que sintieran
afinidad e involucrarlos en sus proyectos. De este modo se reafirmaría la
contigüidad entre arte y arquitectura. Debiera agregarse que otro propósito
de VEMA es combatir la dispersión urbana sustituyendo la proliferación
indiferenciada de casas, galpones y 'shopping malls' a favor de entidades
urbanas conclusas y reconocibles que pueden alimentar nuevas relaciones con
el área de los ciudadanos.», sostiene Purini.
Más información:
http://www.ambitoweb.com/
|