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Dibujar y bailar
Para esta joven representante de la generación emergente, el arte y la
arquitectura van de la mano porque ambos permiten crear símbolos y, lo más
importante, provocar emociones
Yamila Zynda Aiub, arquitecta de 37 años, se recibió en la Universidad de Buenos Aires. Y desde muy chica ya sabía que el dibujo "era lo suyo". Desde 1995 es socia en el estudio de su profesor y marido, arquitecto Carlos Campos. Es la primera vez que entrevisto a una arquitecta mujer. Me llama la atención su mirada, que hace hincapié en el concepto de la arquitectura como arte, o de la arquitectura y el arte. Será porque es bailarina de danza contemporánea y su marido, músico. Se conocieron en la cátedra de Diseño de Justo Solson, ella como alumna, él como jefe de trabajos prácticos.
En la presentación de este estudio se hace referencia a los proyectos y a la
construcción de obras de arquitectura, pero mucho más de habla de las
puestas de teatro y de arte contemporáneo. Ganaron premios en la Biennale di
Venezia en 2008 y el Concurso del Icono del Bicentenario este mismo año.
- Este estudio hace mucho hincapié en lo artístico.
- En realidad, nosotros consideramos que el vínculo con el arte es muy
fuerte. El arte, concebido en su definición como capaz de simbolizar, de
establecer relaciones, y en su carácter de dar emoción. En este sentido, a
nosotros nos parece que la arquitectura sí es un arte y trabajamos en esa
dirección.
- No todos coinciden. Por ejemplo, Pablo Ferreira dijo: soy
arquitecto, no artista.
- Sí, lo leí. Considero, en cambio, que sí lo somos, en el sentido de tener
un vínculo con distintas disciplinas artísticas. El arte entendido como
aquello que puede simbolizar, establecer vínculos y llegar a generar emoción
en la gente. En el estudio, cada uno de nosotros está muy vinculado con
diferentes disciplinas artísticas. Nosotros somos a partir de cada una de
esas partes, y no solamente arquitectos.
- ¿Para qué le sirvió la carrera de Arquitectura? ¿Podría haber
hecho el conservatorio, Bellas Artes o Diseño, por ejemplo?
- No. La verdad es que tuve vocación para la arquitectura toda la vida.
Desde chiquita, siempre supe que quería estudiar Arquitectura. Siempre me
interesó dibujar, aunque no supiera, naturalmente, todavía qué era la
arquitectura. Primero, quise estudiar Bellas Artes. Por otro lado, también
me interesaba mucho construir espacios -insisto, sin saber aún qué era la
arquitectura-, y de alguna forma la danza también construye un espacio con
el cuerpo.
- ¿En qué se diferencia de otros integrantes de su generación, como
Becker o Ferreiro?
- Principalmente en que no establezco una diferencia entre la arquitectura y
el resto de las artes. Al contrario, intento generar una situación de
inclusividad.
- Ni Becker ni Ferreiro reconocen maestros, ¿usted sí?
- No reconozco maestros en el sentido de alguien a quien abocarme durante
toda la vida, como ha hecho tanta gente que, en su momento, ha dicho: soy
lecorbusiana o soy racionalista... En ese sentido, no.
- ¿Y respecto de los arquitectos?
- Con respecto a los consagrados, no puedo decir que alguno haya sido mi
maestro, aunque haya cursado cinco años en la cátedra de Solsona, por
ejemplo.
- ¿Y Clorindo Testa?
- Tampoco. Porque considero un maestro a alguien que puede llegar a
enseñarte algo de manera más directa, y no porque uno lea un libro que haya
escrito o por estudiar las obras que ha hecho. Si fuera en este sentido, son
muchísimos los arquitectos que he visto y que sigo viendo. Pero no como
maestros.
- ¿Cuál es el edificio de Buenos Aires que usted considera más
logrado y simbólicamente más interesante?
- Puedo mencionarte uno que me interesa: el Kavanagh. Si pensamos en todas
las torres que se están haciendo hoy, hay muchas, especialmente en Puerto
Madero, que incluso están tratando de imitar al Kavanagh. Una cosa es el
concepto torre y otra es el diseño de una torre. En este sentido, el
Kavanagh ha sido modelo para muchas personas. Y entre los edificios de
Puerto Madero, creo que la torre de Pelli es una de las mejorcitas.
- ¿Pelli es un arquitecto que le interesa?
( Sin mucha seguridad ) Sí.
- ¿Vignoli?
- Tiene algunas cosas que me interesan. Por ejemplo, en el Museo Fortabat,
lo que particularmente me interesa es la bóveda, un tema que está bien
resuelto. Adentro, no tanto.
- ¿Cómo se ve en relación con los más jóvenes, los de veintipico?
- Me cuesta ver, en especial dentro de la Facultad, gente que tenga teoría
proyectual, sobre todo en el área de Diseño.
- ¿A qué se refiere exactamente?
- Me refiero a formas, desde lo académico y pedagógico, de enseñar a
proyectar. De hecho, hay otra controversia que siempre se da en torno de qué
es mejor, si pertenecer a la academia o ser profesional.
- ¿La universidad de la calle y la universidad de los claustros?
- Sí, exacto. Hay muchos arquitectos dentro de la Facultad que creen que
enseñar es mostrar las obras que tienen en la calle, y hay otros que
solamente se remiten a determinada teoría mientras que no construyen. Yo no
creo que se trate de ninguna de las dos instancias. Enseñar implica una
pedagogía, y no cualquiera puede enseñar. Aunque seas un arquitecto
brillante, no necesariamente sos alguien que sepa enseñar, o que tengas una
metodología para hacerlo. Y podés tener la mejor torre del mundo.
- A ver, ampliemos un poco este concepto.
- No encuentro entre los arquitectos de los que dan clase en la Facultad de
Arquitectura que tengan teoría; antes, se remiten a referentes. Su forma de
pasar conocimiento es a través de referentes: estudien esto, dibujen esta
obra de tal arquitecto, etcétera.
- ¿Cuál es la importancia de ganar concursos, obtener premios,
menciones?
- Son una instancia en un recorrido, un reconocimiento al trabajo que uno ha
hecho. Días pasados fue la entrega de premios del Bicentenario y uno de los
jurados, Mario Roberto Alvarez, vino especialmente a felicitarme. Me dijo:
"Te felicito por este logro, vos que sos tan joven; yo, a tu edad, no había
hecho algo tan significativo".
- La arquitectura comercial, locales, stands; en fin, parecería algo
que tiene más que ver con lo transitorio. No está
conceptualmente pensado para que perdure. En la cátedra de Representación
Arquitectónica, ¿cuál es su eje?
- Nos interesa mucho insistir en que dibujen (subraya). Porque, en cierta
forma, genera un pensamiento distinto. La experiencia de dibujar a mano, y
el hecho de pensar y pasar las ideas por un lápiz se está perdiendo. A la
gente en general -ya no a los que estudian Diseño- le cuesta escribir,
porque todos lo hacen con las máquinas.
- ¿Cuál es la llamada que este estudio espera?
- Me gustaría mucho que se hiciera el proyecto del icono del Bicentenario, y
hacerlo yo. Un icono es algo que genera vínculos, vínculos humanos, por
supuesto.
- ¿Y quién es el cliente más firme?
- Hubo varios, en distintas épocas. Frávega ha sido uno de los clientes más
importantes que tuvimos. En realidad, el primer encargo que me hicieron
específicamente fue para Disney, se trataba de generar espacios Disney, que
fuera de Estados Unidos no existían, en todos los supermercados.
- ¿Le hubiera gustado hacer el Malba?
- Sí, me hubiera encantado. Me hubiera encantado hacer el Museo Fortabat o
algún otro.
Any Ventura
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