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Empezó la obra

 

En la primera etapa, que costará 145.000 pesos, se recuperará la carpintería exterior para que quede cerrada

 

MAR DEL PLATA.- Esta temporada de verano quedará en el recuerdo aquí por el fenomenal movimiento turístico que registró. Pero también se guardará un destacado lugar en la historia por ver hecho realidad uno de los mayores anhelos de la ciudad: el inicio de las obras de recuperación de la Casa del Puente, una construcción que por estilo y características tiene relevancia internacional.

La propiedad, diseñada por el arquitecto Amancio Williams, uno de los símbolos del movimiento moderno en el nivel mundial, fue víctima del vandalismo durante los últimos años, período en el que sufrió destrozos e incendios a los que sólo sobrevivieron su estructura de hormigón, paredes y parcialmente algunas aberturas. El resto lo consumió el fuego.
 

   

 

El momento de ponerla en valor llegó hace unas horas, con las primeras tareas para recuperar y reponer la carpintería exterior del edificio, situado sobre lo que fue parte del curso del arroyo Las Chacras, a pocos metros del complejo universitario. La obra que acaba de comenzar ronda los 145.000 pesos y es parte del primer objetivo que se fijaron las autoridades: que quede cerrada en su totalidad para luego dedicar el resto del esfuerzo a reacondicionar y poner en valor los ambientes interiores. "En seis meses debería estar culminada la etapa inicial", dijo a LA NACION el secretario de Obras de la Comuna, Jorge González.

Costos imposibles

La primera intervención concreta se había logrado en octubre último, con la instalación de un cerco perimetral para evitar la presencia de intrusos en la propiedad. Pero pasaron pocos días hasta que desconocidos se robaron casi 60 metros de esa malla de alambre tejido. Desde entonces, el inmueble tiene personal de seguridad en forma permanente.

La acción delictiva la había conocido bien el actual propietario de la casa, Juan José Lago Beitía, hijo de Héctor José, que en 1968 le había comprado el inmueble a la familia Williams. "Hasta el día de su muerte, en 1991, mi padre cuidó esta casa como si viviera en ella", le dijo a LA NACION. E incluso recordó que, en 1986, invirtieron casi 300.000 dólares para acondicionar cañerías y mejorar demás instalaciones. Para resaltar el buen estado que entonces tenía el inmueble, pone como referencia un relevamiento fotográfico que hizo en el año 2000 la Facultad de Arquitectura de Tokio, imágenes que luego se volcaron en un libro. Pero Lago cuenta que con el inicio del nuevo siglo el vandalismo se volvió atroz sobre la Casa del Puente. Y que se le hizo imposible afrontar costos. "Renunció el casero y el presupuesto de seguridad privada era de 12.000 pesos mensuales, más de lo que yo gastaba para vivir", explicó.

 

   


Lo que había comenzado con destrozos de vidrios luego continuó con la rotura y el saqueo de instalaciones interiores e incendios varios. Uno de ellos consumió parte del piano de cola que perteneció a Alberto Williams, primer dueño de la propiedad y padre de quien la diseñó. Algunos restos del instrumento sobreviven en el interior, entre maderas carbonizadas y paredes tiznadas por el fuego y repletas de graffiti.

Lago resalta que, en 2004, encontró respuesta oficial, cuando el intendente Daniel Katz le propuso trabajar juntos para recuperar el edificio. "Fue la primera vez que se contactaron conmigo de manera seria", aclaró. Así se logró el año pasado un acuerdo por el cual la Comuna se hace cargo del edificio durante cinco años. A cambio, se le condonaron deudas que el dueño mantenía con el Estado. "Sólo las tasas municipales y de Obras Sanitarias", aclara el propietario, que aún debe resolver obligaciones pendientes con la provincia.

Por Darío Palavecino
De la Redacción de LA NACION

Patrimonio mundial: en seis meses empezarían los arreglos generales


La primera partida de dinero, destinada a rescatar y reparar carpintería, surge de aportes municipales. Otros 300.000 pesos ya fueron asignados por el gobierno nacional para la segunda etapa de obras, que apunta a la recuperación general de la casa. “El pliego de licitación fue aprobado por la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos”, dice González, para garantizar extremo respeto al diseño original de Amancio Williams.

El detalle no es menor. Desde el Grupo de Gestión Casa sobre el Arroyo se alienta una recuperación para que la Unesco declare al inmueble como patrimonio mundial. “Es un patrimonio histórico artístico y requiere una restauración científica”, explicó a LA NACION la arquitecta Graciela Di Iorio, integrante de este grupo, que depende del Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio (Cicop). Y advierte que si la intervención es mala “se puede perder definitivamente” aquella posibilidad ante el organismo internacional.

La Comuna está en proceso de dar forma a una comisión de seguimiento de las obras, cuerpo que se integrará con profesionales designados por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Mar del Plata y el Colegio de Arquitectos del distrito. Una ordenanza municipal prevé que, una vez completada la restauración, el edificio se convierta en el Museo y Centro Cultural Amancio Williams. Y en 2011, cuando venza el acuerdo firmado con Lago, el municipio tiene prioridad para renovar el convenio, incluso comprar la propiedad. El dueño le aseguró a LA NACION que no descarta la posibilidad de vender. Y que el Estado municipal tendrá durante un año la ventaja, ya establecida por escrito, de igualar la mejor oferta que pueda realizar el capital privado.

 

 

Más información: http://www.lanacion.com.ar/


 

 


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ISSN  0718-431X  Número 1 versión en línea  

Arquitectos Jorge Harris y Carolina Harris

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