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El futurismo aterriza en Buenos Aires
Monumental muestra en la Fundación Proa, con obras quevienen del Museo
de Trento, dueño del mayor patrimonio futurista del mundo. Pintura,música,
danza, fotografía, moda y objetos de un movimiento revolucionario cuyo
efecto aún no ha terminado
Por Rodrigo Alonso
Por algún motivo difícil de precisar, la historia del
arte nos ha legado una versión simplificada del futurismo, el movimiento
artístico creado por Filippo Tommaso Marinetti en 1909. Los libros suelen
datar su origen en los años previos a la Primera Guerra Mundial, e
identificarlo con las producciones de poetas, pintores y escultores como el
mismo Marinetti, Umberto Boccioni, Carlo Carrà o Giacomo Balla. Pero ésa es
sólo una parte de la historia, como lo demuestra
El universo futurista: 1909-1936
, la exposición curada por Gabriella Belli, directora
del Museo de Arte Moderno de Trento y Rovereto (MART), que se presenta en la
Fundación Proa.
El futurismo nació con un manifiesto, como la mayoría
de las vanguardias artísticas de comienzos del siglo XX. Allí, Marinetti
arremetía contra las academias y los museos que ensalzaban el glorioso
pasado italiano y paralizaban a los jóvenes creadores. Con prosa combativa,
abogaba por la destrucción de la tradición y la celebración de la vida
moderna, las máquinas, la velocidad y el dinamismo urbano. En una frase, hoy
famosa, resumía esta postura estética: "Declaramos que el esplendor del
mundo se ha enriquecido con una belleza nueva: la belleza de la velocidad.
Un automóvil de carreras con su capó adornado con gruesos tubos parecidos a
serpientes de aliento explosivo... un automóvil rugiente, que parece correr
sobre la metralla, es más bello que la Victoria
de Samotracia ".
El futurismo tuvo diferentes etapas y protagonistas.
Tras la publicación del manifiesto en París, cinco pintores se sintieron
inmediatamente identificados con sus ideas: Umberto Boccioni, Giacomo Balla,
Gino Severini, Carlo Carrà y Luigi Russolo. Ellos firmaron un
Manifiesto de la pintura futurista
en 1910, y se convirtieron en sus principales
exponentes. En sus obras, plasmaron una serie de innovaciones formales que
enarbolaron como aportes propios de la estética futurista: la representación
visual del movimiento, la disolución de las figuras, la creación de líneas
de fuerza compositivas, la interpenetración de los cuerpos plásticos.
Boccioni extendió estos principios a la escultura, al abrir los volúmenes
escultóricos al espacio circundante. Y Marinetti hizo lo suyo en el ámbito
de la poesía, cuando propuso la independencia de las palabras de las normas
de la gramática, el uso de las onomatopeyas y la variación tipográfica como
medios para ampliar los sentidos: una escritura basada en las "palabras en
libertad".
Sin embargo, el movimiento no se limitó a estos
recursos, más bien tradicionales. En 1913, Luigi Russolo abandonó la pintura
para dedicarse al sonido, e incorporó los ruidos maquínicos al campo de la
música. Para esto, creó unos instrumentos especiales, los
Intonarumori , y completó
su tarea con la redacción del manifiesto El
arte de los ruidos . Antonio Sant´Elia propuso
una arquitectura futurista de conglomerados urbanos y edificios
industriales, construidos con materiales novedosos y ligeros que
reemplazarían la madera, la piedra y el ladrillo. Y los hermanos Arturo y
Anton Giulio Bragaglia experimentaron con la fotografía y el cine, buscando
nuevas formas de representación del movimiento y el dinamismo en los medios
artísticos técnicos.
En 1915, Giacomo Balla firma, junto con el joven y
entusiasta Fortunato Depero, el manifiesto
Reconstrucción futurista del universo , que
abre otra etapa en el desarrollo de esta escuela. En él se propone ampliar
el campo de acción del futurismo a todos los aspectos de la cotidianidad: la
moda, el mobiliario, la publicidad, la decoración, el diseño gráfico, el
teatro, la danza y la cocina. Decenas de manifiestos apoyan esta nueva
orientación que, en plena guerra, abandona momentáneamente los problemas
exclusivos del mundo del arte para centrarse en la vida y la ciudad como
ámbitos para la experiencia estética. Así, por ejemplo, la moda ya no se
piensa asociada al individuo que la usa, sino como una intervención en el
espacio público, y trajes exóticos y coloridos comienzan a poblar las calles
a la manera de una verdadera performance
urbana. Este costado vital del futurismo es el
protagonista de la exposición que se exhibe en la Fundación Proa. Recuerda
que el movimiento no se limitó, como a veces se piensa, a la producción
conservada en los museos, sino que contempló además el cuestionamiento
institucional que caracterizó a las vanguardias más relevantes de la
historia del arte. Muestra también la capacidad irradiante del movimiento,
que rápidamente encontró adeptos en todas las áreas artísticas, que se
renovaron de manera singular.
Marinetti no sólo fue el padre del futurismo, sino también su gran promotor.
A lo largo de su vida realizó incansables viajes para pregonar las máximas
de su estética, desde Rusia hasta la Argentina. En todas partes encontró
adeptos y detractores. Sus aportes fueron fundamentales para la aparición y
el desarrollo de escuelas y estilos, como el rayonismo ruso, el vorticismo
inglés y el estridentismo mexicano.
Sin embargo, sería un error creer que el futurismo se
reduce al pensamiento y a las proclamas de Marinetti. Aunque éste siempre ha
sido una figura importante, la estética futurista se alimentó también del
trabajo y la visión creadora de numerosos artistas, que muchas veces
extendieron las ideas de su mentor mucho más allá de los ámbitos por él
imaginados. El universo futurista: 1909-1936
evidencia ese enorme potencial creativo y las
múltiples derivaciones que adoptó el movimiento a partir del núcleo fundador
inicial. Incorpora la obra de algunos de sus protagonistas menos conocidos
en la Argentina, como Enrico Prampolini, Nicolaj Diulgheroff o Tullio Crali,
y obras fundamentales de su fase final, la "Aeropintura", que cobró vida
hacia la década de 1930. Pero fundamentalmente, trae por primera vez a la
Argentina la producción de una de las corrientes estéticas más originales e
influyentes, sin la cual no es posible comprender, en toda su dimensión, la
vanguardia artística del siglo XX.
ACTIVIDADES EDUCATIVAS
Martes a domingos, a las 17; sábados y domingos, a las 15 y a las 17
Duración: 60 minutos.
Grupos de hasta 30 personas.
Martes para estudiantes y docentes
Se pueden consultar libros, catálogos, videos y material especializado, y se
realizan visitas guiadas programadas.
De
Visitas de estudio
Para profundizar en algunos aspectos del futurismo. Los viernes a las 16.
Duración: 45 minutos.
Visitas para escuelas y universidades
Grupos de hasta 30 alumnos, programadas con anticipación. Martes a viernes,
de 9:30 a 13.
Duración: 60 minutos
Consultas y turnos:
4104-1041 /
educacion@proa.org
OTRAS ACTIVIDADES
A fines de abril, un grupo de notables investigadores
internacionales y de la Argentina confrontará, durante dos días, sus ideas
sobre el futurismo italiano e internacional. En dos intensas jornadas de
estudio, para estudiantes avanzados de la carrera de Artes e investigadores
de las vanguardias. La información completa será publicada en
www.proa.org
a partir del 14 de abril.
Ciclo de cine futurista
Los domingos, una serie de films especializados que repasan el contexto
político y social que formó el movimiento futurista a principios del siglo
XX. Coordinación: Rodrigo Alonso.
Artistas y críticos
Los sábados, ciclo de visitas guiadas con
historiadores, artistas y especialistas. Consultar programación a partir del
15 de abril en
www.proa.org
Catálogo
Publicado gracias al auspicio de Tenaris/ Organización Techint, está
disponible para consultas y venta en la librería de la Fundación Proa.
Incluye textos de Gabriella Belli, Cecilia Rabossi y Beatrice Avanzi,
catorce manifiestos significativos del grupo traducidos al español e
imágenes de las obras.
FICHA. El universo futurista: 1909-1936
, obras del Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de
Trento y Rovereto (MART), Italia, en Fundación
Proa (Av. Pedro de Mendoza 1929), hasta el 4 de
julio. Curadora :
Gabriella Belli. Comité asesor
: Cecilia Iida, Cintia Mezza y Cecilia Rabossi.
Producción: Beatrice
Avanzi y Clarenza Catullo. Conservación
: Teresa Gowland y Clarenza Carullo. Con el auspicio
permanente de Tenaris / Organización Techint.
Más información:
http://www.lanacion.com.ar/
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