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Exhibe Nueva York la mejor geometría
latinoamericana
Por: Jorge Glusberg
Organizada por el Blanton Museum of Art, de la Universidad de Texas en
Austin, la muestra plantea un recorrido por la abstracción geométrica
latinoamericana, con más de cien obras de cuarenta artistas pertenecientes a
la mencionada colección, con sedes en Caracas y Nueva York. El eje de la
exposición atraviesa las distintas ciudades que en sucesivas décadas, desde
el 30 al 70, fueron núcleos del desarrollo de la abstracción en el
continente americano: Montevideo, Buenos Aires, Sãn Pablo, Rio de Janeiro y
Caracas.
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Joaquín Torres
García |
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Varios de los artistas representados dieron vuelta a la costumbre artística
y fueron a Europa a enseñar lo que pintaban, no ya a aprender cómo pintar.
Otros, formados en Europa, aportaron decisivamente al arte de la América
Latina. La destacada crítica norteamericana, Roberta Smith, escribió
hace pocos días en «The New York Times»: «Hasta hace poco, el heroico relato
de la pintura abstracta de posguerra estaba dominado por un puñado de
artistas neoyorquinos. Pero el pasado siempre está en movimiento. Un gran
reparto de artistas latinoamericanos se ha introducido en el relato. Al
contrario que muchos de sus primos del Norte, estos artistas no recibieron
una inoculación surrealista contra la pureza y el idealismo de la
abstracción geométrica que también floreció en la Europa de entreguerras.
Abrazaron la geometría y trabajaron para extenderla.»
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Joaquín Torres
García |
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Los historiadores coinciden en que fue Kandinsky quien, hacia 1910,
abolió los últimos vestigios de figuración pictórica, y toman a una acuarela
suya de entonces por el nacimiento del arte abstracto. Sólo en 1913, en
Berlín, Kandinsky se entrega de lleno a estas experiencias, derivadas
del fauvismo y del expresionismo. Pero también en 1913, en Moscú -ciudad
natal de Kandinsky-, iniciaba Malevich un camino propio con su
Cuadrado negro sobre fondo blanco. A las formas imprecisas de
Kandinsky y otros abstractos (Delaunay, Marc, Kupka, Picabia),
opuso Malevich los trazos rigurosos de la geometría. Dos años después
bautiza de suprematismo al arte que preconizaba y que había alcanzado a
través del cubismo y del futurismo.
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Joaquín
Torres García |
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Sin embargo, ese nombre merece quedar subsumido en el de constructivismo (es
el de otra tendencia afín en la Rusia soviética), un movimiento que entre
1920 y 1930 reúne a creadores de arte (Malevich, Tátlin, Lissitsky,
Rodchenko y Gabo) y de arquitectura (Guinzburg, Leonidov,
Chernijov, expuesto en el Museo de Buenos Aires en 2000, y
Krasilnikov), cuyo aporte, acaso el más avanzado de la primera mitad del
siglo, sólo es reconocido por el mundo tres décadas después de su
desaparición forzada a manos del stalinismo.
Entretanto, la abstracción geométrica (así denominada para diferenciarla de
la abstracción orgánica o lírica de Kandinsky) recibe dos grandes
impulsos: el neoplasticismo de los holandeses Mondrian y van
Doesburg, el belga Vantongerloo y el alemán Vordemberge-Gildewart,
que surge hacia 1917, y los logros de la Bauhaus (1919-23), donde enseñan
Moholy-Nagy, Klee y Albers.
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Joaquín
Torres García |
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Un hecho culminante es la exposición internacional de artistas abstractos
(de ambas tendencias), organizada en París, en 1930, por el pintor uruguayo
Joaquín Torres García, geométrico, y el crítico Michel Seuphor,
fundadores de la fugaz revista «Cercle et Carré».
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Joaquín
Torres García |
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Cuando Torres García retornaal Uruguay en 1934, funda la Asociación
de Arte Constructivo y edita «Círculo y Cuadrado» (segunda época entre 1936
y 1943). Hacia 1935, Torres García orienta su creación constructiva a
un rescate de las tradiciones artísticas precolombinas, en especial las de
mayas y aztecas, basadas sobre los elementos geométricos.Ya en 1936,
Torres García dibuja al revés el mapa de la América austral,
acompañándolo de una frase que es toda una declaración de principios:
Nuestro Norte es el Sur (lo copiaron varios artistas de otro nivel). En
1943, abre un taller de enseñanza donde iniciará en el Constructivismo a
decenas de alumnos; polemiza, difunde y opina sin cesar, por escrito, desde
la cátedra y en conferencias, hasta su muerte, en 1949, a los 75 años.
Un grupo de jóvenes artistas argentinos definían a Torres García como
un patriarca y, también, estaban al tanto, aunque de modo fragmentario, del
último Kandinsky, de Mondrian, de van Doesburg, de
Vantongerloo. «La era artística de la ficción representativa toca a
su fin». Así un joven pintor de 24 años, Tomás Maldonado, hacía
este anuncio en Buenos Aires, en el invierno de 1946. Autor del Manifiesto
Invencionista, donde cabían aquélla y otras definiciones, con él firmaban
quince artistas y poetas. Su propuesta: la invención concreta
La década del 40, en la que empieza la consolidación del arte argentino,
presencia un acercamiento nunca visto de pintores, escultores y arquitectos
(y músicos y poetas), alrededor de comunes objetivos de ruptura.
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Jesús
Soto |
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En el caso del arte, es tan nítido el corte con el pasado que establece un
giro copernicano en la historia de nuestras manifestaciones estéticas. Los
hitos de entonces son el Manifiesto de los Jóvenes contra la figuración,
emitido en 1941 por Girola, Hlito y Maldonado; la edición en
Buenos Aires, en 1943, de Universalismo constructivo, de Torres García
-que sucede a su muestra y sus conferencias de 1942, y sirve para
estrechar las relaciones con sus admiradores de aquí-; la publicación, en
1944, del único número de «Arturo», «revista de artes abstractas» y
órgano de los nuevos creadores; y, en 1945-46, el cisma: la Asociación Arte
Concreto-Invención (Maldonado), y el Movimiento Madí (Arden Quin). Un
tercer desprendimiento es el Perceptismo de Lozza (1947), lamentablemente
fallecido hace dos domingos a los noventa y seis años.
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Ligia Clark |
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Entre los artistas brasileños se expusieron obras de Lygia Clark y
Hélio Oiticica, que pertenecieron al grupo neoconcreto de Rio de Janeiro
y sobrepasaron las fronteras del arte «establecido». Hélio Oiticica,
que a partir de 1959 comenzó a trabajar en relieves tridimensionales,
exhibió en la muestra Konkrete Kunst organizada por Max Bill, en
Zurich (1960). Maldonado propició más tarde que lo echaran al
prestigioso director suizo del Bauhaus que lo había invitado como profesor.
Jesús Soto (1923 -2005), otro de los latinoamericanos expuestos, (
expuso con el Cayc en 2000) fue uno de los fundadores de la estética
neoconstructivista, a la cual aportó una muy particular contribución de
perfiles únicos.
Con Víctor Vasarely, Jean Tinguely, Alexander Calder, entre otros,
Soto participó, de la muestra organizada en 1955 por la galerista
francesa Denise René, «Le mouvement», que fue referente para
el desarrollo del arte cinético en Europa. Ella apoyó a un sinnúmero de
artistas argentinos de la geometría sensible término acuñado por el crítico
Aldo Pelegrini.
El catálogo para la exposición «La geometría de la esperanza»,
editado por el Blanton Museum of Art, cuenta con una introducción de
Gabriel Pérez-Barreiro y textos académicos sobre cada una de las
ciudades incluidas.
Más información:
http://www.ambitoweb.com/
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