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Últimas obras maestras de Frank Gehry

 

Fuente: La Vanguardia

Las dos últimas obras realizadas por Frank Gehry (1999) en Alemania demuestran que sigue siendo uno de los maestros de la arquitectura contemporánea, con una capacidad inagotable para inventar formas y transformar tipologías.

 

   



Frank Gehry ha integrado en su obra distintos mecanismos surrealistas dentro de un método que, como el paranoico-crítico de Salvador Dalí, consigue catapultar lo irracional y creativo con los medios de la razón y la técnica. El método paranoico-crítico se basa en manipular mediante la participación crítica de la inteligencia todo el material inédito, excéntrico e irracional perteneciente al mismo terreno del subconsciente y la locura. De esta manera, continuando las pautas de la arquitectura orgánica, Gehry ha sacado el máximo partido de los recursos surrealistas, como el “objeto encontrado”, el collage o el espacio oní-rico, aprendidos esencialmente a partir del pop art norteamericano. Su sabi-duría y creatividad le han permitido demostrar que el éxito del Museo Guggenheim en Bilbao (1991-1997), obra cum-bre de finales del siglo XX, no fue una casualidad.

 

   



El Guggenheim de Bilbao culminaba experimentos realizados previamente, como el Museo Vitra (1987-1989), en la localidad alemana de Weil am Rhein, con sus tres salas de espacios concatenados y fluidos, sus formas recortadas y violentadas, y sus colecciones de sillas flotando o dispuestas en los muros; y el Museo de Arte Frederick R. Weisman en la Universidad de Minnesota (1990-1993), una caja prismática que aloja una serie de salas iluminadas por una diversidad de curvilíneos lucernarios y que posee, en uno de sus extremos, una fachada singular configurada por una cascada de superficies curvas recubiertas de brillantes paneles de acero inoxidable.

 

 

     



Ciertamente, tras el éxito del museo de Bilbao, en bastantes ocasiones Frank Gehry ha ido repitiendo sus proyectos a lo largo del mundo, pero afortunadamente, en algunas ocasiones ha sido capaz de inventar de nuevo. En Alemania ya había realizado dos proyectos de transición previos: el Centro de Comunicación y Tecnología EMP en Bad Öynhau- sen (1991-1995) y la urbanización Gold-stein Süd en Francfort (1991-1996). Ahora sus dos últimas obras alemanas son de nuevo hitos muy destacables.

El conjunto de oficinas Der Neue Zollhof en Düsseldorf (1994-2000), en la antigua zona portuaria de la ribera del Rhin, está formado por tres torres de formas orgánicas, conformadas a su vez por volúmenes curvos y escalonados, con fachadas resueltas a partir de la repetición de un mismo módulo de ventana realizado con paneles de hormigón prefabricados, que se obtuvieron a partir de unos moldes reciclables de polietileno extruido.

 

   



El proyecto de Gehry en Düsseldorf va mucho más allá de lo que se espera de un edificio de oficinas, convirtiéndose en un espacio urbano muy singular, sinuoso, como vacío dinámico creado por las masas curvas, escalonadas e inclinadas de las torres. Cada una de ellas está recubierta con un material distinto: la más regular de las tres, es de ladrillo rojo; otra, la más oriental, está revestida con estuco blanco. La más impactante, la del centro, recubierta con chapas de acero inoxidable pulido, que como un espejo refleja al infinito el conjunto.

El resultado no puede ser más sorprendente, creando un agradable y estimulante espacio urbano que parece de una ciudad del futuro y de un paisaje lunar. Paradójicamente, tal como sucede con el Guggenheim de Bilbao, el resultado no produce extrañeza, los edificios se entregan al espacio urbano sin violencia, abriendo sus interiores con grandes ventanales; tres esculturas arquitectónicas en diálogo con la ciudad.

La otra obra alemana reciente es el edificio del DG Bank (1995-2001), junto a la puerta de Brandenburgo, en la Pariser Platz de Berlín. Aquí la aportación de Gehry es de una sutileza y astucia máximas: la normativa urbanística de la plaza imponía unas condiciones de composición clásica muy estrictas, obligando a huecos de ritmo vertical y repetitivo, inspirados en la ciudad tradicional. Gehry consiguió integrarse a la normativa desarrollando toda su energía orgánica en el interior y proyectando una elegante y discreta fachada de cinco pisos hacia la plaza representativa. Un pequeño truco de medidas y de geometría le permite llevar la forma del rectángulo hasta el límite en el que el ojo humano lo perciba como un cuadrado.

En el interior las oficinas del banco se organizan en torno a un gran patio dentro del cual Gehry ha desarrollado un organismo extraordinario protegido por una cubierta acristalada de forma curva y conformado como una especie de gran ballena que se convierte en el espacio central del edificio: la sala singular de conferencias. Entre el lucernario, la rectilínea fachada interior revestida de paneles de madera y las formas curvas del organismo interior se crean riquísimos espacios de circulación y de encuentro. Esta especie de monstruo interior es un elemento recuperado por el arquitecto de un anterior proyecto no realizado: el vestíbulo en forma de cabeza de caballo que hay en la casa Lewis (1989-1995).

Conjunto inédito

La fachada posterior se desarrolla también de forma totalmente singular y sorprendente, liberada de los rígidos condicionantes urbanísticos de la plaza neoclásica. Una franja residencial de apartamentos, con la que completa el edificio, le permite a Gehry crear una fachada rítmica, de formas onduladas y escalonada, con expresionistas ventanas repetidas. Tanto esta fachada de viviendas como las oficinas en Düsseldorf son de momento los últimos eslabones de una cadena en la que se sitúa de manera relevante las formas deslizantes del edificio Nationale Nederlanden en Praga (1992-1996).

No es fácil inventar y crear obras de gran calidad y Gehry lo ha conseguido de nuevo, conformando un conjunto de edificios inédito, que crea un espacio urbano de gran personalidad y, en el caso del banco, transformando su típica solución orgánica como si girase un calcetín: la forma extraordinaria está dentro de una pulcra y engañosamente convencional caja clásica. Un estuche silencioso para una joya. Un shock surrealista: la barca es la que se ha tragado a la ballena.

 

Frank Gehry diseña el Museo para la Tolerancia en Israel

 

Frank O. Gehry visitó el Museo Guggenheim Bilbao con un grupo de notables de la sociedad judía norteamericana, que está gestionando el proyecto de un Museo para la Tolerancia en Jerusalén, cuyo diseño está actualmente sobre la mesa del arquitecto canadiense.

 

   



Detrás de la iniciativa se halla el centro de Los Ángeles Simon Wiesenthal, llamado así en honor al 'cazanazis' austríaco del mismo nombre, y que cuenta ya con un museo de similares características enla ciudad norteamericana.

El proyecto de Jerusalén se presentó en mayo de 2000, con un presupuesto de 120 millones de dólares y una extensión de 12.000 metros cuadrados, situados en el campus de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Gehry presentó entonces una maqueta con siete módulos ordenados en semicírculo, que acogerán un gran hall, auditorio, biblioteca, restaurante, aulas y el propio museo en el centro.

Para el arquitecto del Guggenheim Bilbao, de origen judío, supone su primer trabajo en Israel. «Es un proyecto muy duro y emotivo para mí, que me devuelve al mundo judío de mi infancia», declaró al diario 'Jerusalem Post'.

El magnate generoso

El museo israelí no abordará el Holocausto, al contrario que el de Los Ángeles, y tendrá como objetivos promover el civismo y la tolerancia entre judíos y no judíos, incluidos los árabes. La interactividad del espectador con las exposiciones marcará el enfoque del centro, dotado de avanzados sistemas tecnológicos y accesible de ese modo a los que sus promotores llaman la 'generación de Internet'.

El gran benefactor del museo es Gary Winnick, un estadounidense que reside en Los Ángeles y que se ha convertido en multillonario en un meteórico lapso de tiempo gracias a su actividad como productor de fibra óptica. El mismo día del anuncio, durante una cena en la que Winnick recibía un premio en reconocimiento a sus labores humanitarias, el magnate donó 40 millones de dólares (la tercera parte del coste total) para el museo.

Entre los últimos proyectos de Gehry se encuentra otro museo, el Corcoran de Washington, también con un presupuesto de 120 millones de dólares, y que empezará a construirse el año que viene. El edificio estará concluido en 2006.

 

 

los angeles. Ultimo tramo para el Walt Disney Concert Hall. Ocupa una manzana completa en la intersección de First Street y Grand Avenue. Será el futuro hogar de la orquesta filarmónica de la ciudad. Volúmenes yuxtapuestos y superficies curvas caracterizan el nuevo proyecto, FRANK GEHRY

 

En la ciudad que albergó el primer parque temático soñado por Disney, los herederos del dibujante y otros donantes decidieron brindar una sala permanente a la famosa Orquesta Filarmónica de Los Angeles, que a la vez fuera uno de los mejores teatros de conciertos y un edificio reconocible en todo el mundo. Con esta idea en mente, los promotores no dudaron en convocar al estudio de Frank Gehry para proyectar el conjunto que se comenzó a construir en diciembre de 1999, una obra que habrá costado 274 millones de dólares cuando se inaugure.

 

   



Las llamativas superficies curvas revestidas en paneles de acero inoxidable que configuran el exterior del complejo angelino y su particular orientación son los elementos clave del proyecto mediante el cual Gehry pretende presentar múltiples fachadas. Con este objetivo, el edificio fue diseñado como un conjunto de composiciones esculturales, que envuelven los espacios interiores.

A la manera de los grandes teatros clásicos, una escalera monumental que desemboca en un patio oval es el elemento que caracteriza la entrada principal del edificio, en el 111 de South Grand Avenue, pero a la vez lo orienta hacia el complejo del Music Center. Con sus enormes paneles verticales de vidrio, el atrio de recepción y acceso al lobby principal de la sala de conciertos incluirá a nivel de la calle un restaurante, un gift shop, un café, boleterías y entrada directa al estacionamiento subterráneo de seis niveles para 2200 vehículos (al que también se accederá desde tres calles linderas), con escaleras mecánicas en cascada que a la vez serán espacios adicionales de exposición. Las divisiones están definidas por una secuencia de paredes de cristal que acentúan el efecto de transparencia e integración con el exterior.

 

     



El gran foyer de preconciertos albergará a 600 personas durante encuentros previos a las galas, transmisiones televisivas, conferencias, banquetes o programas educativos. A su vez, un bar aterrazado sobre el atrio principal, un bar principal en el tercer nivel y puestos ubicados a lo largo de todo el complejo resuelven la atención del público antes de los conciertos y en los entreactos.

Accesible desde las plateas y el escenario, la denominada Sala Verde fue pensada para permitir la interacción entre el público, los artistas invitados, los directores y los músicos de la Filarmónica. También fue creada la Sala de los Fundadores, con instalaciones especiales para quienes fueron los principales donantes del Centro Musical y sus invitados en un espacio dinámico que se caracterizará por su cielo raso escultórico a 15 metros de altura, lucarnas y grandes ventanas hacia un jardín privado.

En el extremo sur del complejo, el Los Angeles Philarmonic Center albergará las oficinas, salas de conferencia y de prensa, y un área de recepción, diseñadas por el estudio Chu +Gooding Architects.

Las salas

Los angelinos aficionados a la música sinfónica esperan con ansiedad el comienzo del ciclo inaugural de conciertos, que se desarrollará en la impactante sala del complejo cultural que ocupa una manzana completa en el histórico barrio de Bunker Hill. El auditorio del Walt Disney Concert Hall podrá albergar a 2265 personas sentadas y promete ser uno de los teatros acústicamente más sofisticados del mundo, además de brindar perfecta visibilidad y una poco frecuente sensación de intimidad.

El espacio estará dominado por un cielo raso de madera curvada, que fue pensado en función de parámetros acústicos y de flexibilidad arquitectónica. Durante los conciertos, el público rodeará a la orquesta mientras el órgano de tubos ocupará su sitio central entre las plateas y el fondo del escenario. El instrumento fue diseñado por el especialista Manuel Rosales en su aspecto sonoro, y el mismo Gehry se encargó de darle forma. La construcción está a cargo de la firma alemana Glatter-Gštz Orgelbau, GmbH.

Para el revestimiento de paredes y cielo raso se utiliza Douglas Fir, la madera más usada para construir violoncelos y violas. Una ventana posterior de 11 m de altura y ocho lucarnas apareadas en las esquinas permitirán la entrada de luz natural a la sala durante los conciertos diurnos.

Todo el complejo está rodeado de un parque urbano , que fue proyectado como un espacio de encuentro a escala de la ciudad. Este incluirá jardines públicos con colorida parquización ornamental, recorridos peatonales y lugares de descanso equipados con mobiliario a la sombra de grandes árboles, además del anfiteatro infantil con capacidad para 300 niños o 200 adultos y un segundo espacio teatral descubierto para 120 personas, que también hará las veces de hall para las actividades previas a los conciertos.

El programa incluye en total cinco nuevos espacios para espectáculos y enseñanza, entre los que cuenta el teatro llamado Roy and Edna Disney/CalArts (Redcat), una sala multiuso con 250 localidades y galería de arte, cuya operación y programación estarán a cargo del Instituto de Arte de California. El espacio está ubicado en la esquina sudoeste del complejo, y su entrada principal será independiente desde las calles Segunda y Hope, con el fin de mantener su identidad distintiva.

 

     



Por Marcelo Rizzo
Especial para LA NACION

Ya refulge bajo el cielo angelino

Hoy el acero inoxidable ya cubre casi todas las fachadas del complejo. En la gran sala de conciertos, las plateas ya están terminadas, y un enorme andamio (al que los operarios llaman la pista de baile ) es la superficie de trabajo desde la que se instalan los paneles de madera del cielo raso, en simultáneo con la puesta en marcha del aire acondicionado.

En diciembre último se completó la cubierta, en un operativo que requirió la ayuda de un helicóptero para emplazar las ocho lucarnas en los cuatro extremos de la sala. Tras la finalización de las obras de infraestructura, comienza a aparecer el verde alrededor del edificio principal.

Los mejores en todos los ámbitos

El nuevo Walt Disney Concert Hall es un ejemplo de trabajo conjunto. Gehry trabajó en el proyecto junto con sus socios James Glymph y Randy Jefferson, encargados respectivamente del gerenciamiento y el desarrollo de los sistemas técnicos de cada obra.

Se convocó a Yasuhisa Toyota y Minoru Nagata para resolver el tema de la acústica. Los ingenieros japoneses representan en los Estados Unidos a la firma Nagata Acoustics, reconocida en todo el mundo por haber sido responsable de varios de los espacios acústicamente más sofisticados que se construyeron en el mundo durante la segunda mitad del siglo XX.

Todo el complejo fue proyectado y documentado con la ayuda de un programa de computación francés, Catia. La elección se debe a que ningún programa de arquitectura puede soportar el trabajo con las fluidas formas que caracterizan los diseños de Gehry y con tolerancias que no superan la media pulgada.

La nación.com

 

 

Fragmentos en movimiento

Por Javier Mazzuca (especial)

 

 

Los Ángeles tendrá (en EE.UU.) su nuevo teatro de ópera. En una manzana completa, en el cruce de First Street y Grand Avenue, el Walt Disney Concert Hall estará listo en octubre. Sin embargo, el mundo de la arquitectura ya saborea el momento en que se corra el telón y aparezca con todo su esplendor el torbellino hecho con placas de acero inoxidable, con volúmenes curvos y prismas encastrados dando múltiples fachadas y, al igual que una pintura, otras tantas interpretaciones.

El público quedará asombrado; los críticos -que ya están opinando- se pondrán de un lado y del otro de la vereda; Diane Disney (hija del genial Walt) cortará la cinta con la satisfacción de la misión cumplida, con 15 años más desde el comienzo de la obra y con 270 millones menos en su cuenta bancaria. Pero, al parecer, el esfuerzo valdrá la pena.

El resultado final de esta espectacular obra jerarquizará a la ciudad que recibió a Frank siendo muy niño, proveniente de su Canadá natal. La ciudad desde donde conquistó un lugar en el mundo de la arquitectura.

 

En cuatro dimensiones

En pintura, Humberto Boccionni logra lo que muy pocos. En dos dimensiones refleja cuatro: ancho, alto, profundidad y paso del tiempo. Frank Gehry sufre esa influencia y su búsqueda permanente es la de dar a sus obras, además de las tres dimensiones de la arquitectura, la de un objeto en movimiento.

 

   



El recurso que utiliza lo clasifica dentro del grupo de arquitectos deconstructivistas, tan en boga por estos tiempos. Pero lo que Gehry realmente busca -y lo consigue por cierto- es que esos elementos, que no siguen las leyes de la física aplicada, conformen un objeto que esté vibrando y que diga más que su simple implantación en el sitio.

Así como en los '80 nos enseñaban que no era muy bueno vivir en un objeto-escultura, desde los '90 se sostiene que lo mejor que le puede pasar a una ciudad es poseer edificios-escultura y si son "de firma": mejor.

 

 

Fragmentos agitados

El 11 de junio de 1993, en estas mismas páginas, se presenta bajo el título "La arquitectura de fragmentos" a un arquitecto canadiense, de formación estadounidense, caracterizado "por componer edificios con formas plásticas agitadas y turbulentas". El artículo se detiene en edificios no muy conocidos por entonces, ilustrados con fotografías de maquetas, quizá porque a Gehry se lo conoce como el "genial escultor de maquetas a escala humana".

El conjunto Turte Creek en Texas -1986- consiste en tres torres muy diferentes entre sí que a pesar de estar próximas presentan morfologías muy diferentes. Los Laboratorios Laser en Iowa -1992- se levantan sobre una planta de orden tradicional con las envolventes alteradas. La forma del Centro Americano en París -1992- no responde al uso o funciones del conjunto ya que manifiesta un tratamiento aleatorio de planos y superficies. Marquesinas y claraboyas dan cierta originalidad y son elementos que seguiremos viendo luego en su obra. En las oficinas centrales de la compañía Vitra, líder en la fabricación de muebles y equipamiento -en Alemania, 1993- también utiliza una amplia gama de recursos ya vistos anteriormente, como planos y prismas girados y rotados dando idea de un manejo conceptual muy amplio del espacio. Y es en Europa donde su obra se difunde y es aceptada rápidamente.

 

 

Porque estando quieto se mueve

Junto a la ría del Nervion, en Bilbao (provincia de Vizcaya, España) se inaugura en octubre de 1997 el edificio más emblemático y paradigmático del siglo 20.

Es aquí donde aparece, en todo su esplendor, lo que Frank Gehry viene insinuando desde hace tiempo: un objeto arquitectónico que reúne toda su búsqueda, un objeto que estando quieto se mueve.

Sin duda el apoyo del diseño asistido por computadoras de la más alta tecnología permite llevar a la realidad la más maravillosa obra de arquitectura de final de siglo.

La fundación Guggenheim le había encomendado, años atrás, la sede para su nuevo museo. Homenajeando el célebre caracol invertido que Frank. L. Wright concibiera para la sede central de la fundación en Nueva York, Gehry resuelve de manera magistral un objeto-escultura, en el que la escala y el tratamiento espacial, sobretodo de las envolventes, generan primero en el sector y luego en toda la ciudad un desarrollo de tal magnitud que da cuenta de aquello que llaman "impacto urbano".

Hoy en el Guggenheim de Bilbao el contenedor es más importante que el contenido. Cualquier muestra o exposición que se presente en alguna de sus 19 salas pierde interés ante su sola presencia. Me consta que no son pocos los viajeros que modifican su recorrido para ver con sus propios ojos este "pulpo gigante de titanio" del que habla todo el mundo.

Y tratar de obtener un objeto arquitectónico que genere por sí solo mucho interés en su entorno es una actitud se repite hasta nuestros días.

 

 

Otra cubierta ondulante

El 25 de abril último se inaugura a 150 km de Nueva York, en el Campus de la Universidad de Amandale-On-Hudson, un complejo cultural que tiene, entre otras comodidades, dos salas de teatro alojadas debajo de una cubierta ondulante que indudablemente lleva la firma de Frank Gehry.

En esta obra, además de los paneles de acero, el uso del vidrio toma más importancia que en las anteriores, y es utilizado para delimitar ingresos e integrarlos con el verde del bosque en donde se deposita este objeto de incuestionable belleza. Sus formas recuerdan obras anteriores y seguramente esto se transforma en un flanco débil que sus críticos aprovechan. Seguramente en el futuro dirán que este edificio sirvió de inspiración para el que aún no hemos conocido.

 

Premio al desenfado

Graduado en Los Ángeles, comienza allí con sus primeras obras mostrando desenfado en la búsqueda de una expresión artística que caracterice su trabajo.

Desde el principio, con pequeñas viviendas unifamiliares, incluso con la renovación de su casa-estudio, gana la atención de propios y extraños, reclutando una legión de seguidores que modifican la manera de ver y hacer arquitectura.

Es el espíritu americano el que refleja sus propuestas, muy valoradas por el ambiente artístico. Los planos, curvas, pliegues, fracturas y yuxtaposiciones de este constructor de maquetas y avezado escultor logran dar vida a objetos que cuesta definir como arquitectónicos.

Con sólo 60 años, recibe el codiciado Pritzker y se coloca en el centro de las miradas de la arquitectura universal, pero es luego de recibir este premio cuando Gehry logra sus obras más emblemáticas. Fue como darle el Oscar a Marlon Brando por "Nido de ratas" sin haber personificado todavía a Vito Corleone.

 

 

Teatro cubierto en acero

 

Fuente: Clarin.com


Qué le queda por hacer a Frank Gehry cuando una de sus obras ya es rotulada como el edificio más importante de los últimos tiempos? Según los críticos más duros, seguir autoplagiándose hasta el infinito. Para otros, expresar su genio creador aun en obras de menor importancia que el Guggenheim de Bilbao. La oportunidad de saber quién tiene la razón parece haber llegado: hace dos meses, Gehry terminó un complejo teatral universitario en el Hudson Valley, 145 kilómetros al norte de Nueva York.
 

   


Conformado por dos teatros, salas de ensayo y espacios para conferencias, el Fisher Center for The Performing Arts es la última obra de Gehry. Levantada en medio de las onduladas colinas del campus del Bard College, la ubicación de este complejo teatral es una rareza para este arquitecto de origen canadiense, acostumbrado a que sus proyectos dialoguen con el cemento de las grandes ciudades. Al ver la ondulante silueta metálica del Fisher Center, resulta inevitable recordar el Guggenheim de Bilbao, la obra que convirtió a Gehry en uno de los arquitectos más famosos del mundo. Tanto, que la prensa ya encontró un adjetivo que le calza de maravillas: "starchitect", una perfecta conjunción entre arquitecto y estrella mediática.

Muchos opinan que la moda de contratar arquitectos de renombre sirve para generar un polo cultural, como el de Bilbao. Pero objetan que se use en las universidades. Leon Botstein, presidente del Bard College y director de la American Symphonic Orchestra, se defiende de estas críticas: "Nosotros lo contratamos antes de la inauguración del Guggenheim". Pero lo cierto es que la característica distintiva tanto del Fisher Center como del Guggenheim es su cubierta, algo así como los restos retorcidos de una lata después de una explosión. La nueva cubierta no fue construida en carísimo titanio sino en acero inoxidable, con igual capacidad para reflejar el bucólico entorno (ver Del titanio..., en la página 6).

 

     



AUSTERO Y FUNCIONAL. Las formas orgánicas del Fisher Center generan todo tipo de interpretaciones. Aunque la mayoría lo identifica como "el edificio de Gehry", hay estudiantes que lo llaman "el huevo de un alien", "hongo mutante" y "tortuga mecánica espacial". Craig Webb, socio principal del estudio Gehry Partners, reveló que la inspiración del maestro fueron las pintorescas curvas del valle del río Hudson, las armaduras japonesas y las escamas de los peces, una constante de sus proyectos (ver En busca...en la página 7).

Con un presupuesto final de 62 millones de dólares (poco más de la mitad del costo del Guggenheim), el canadiense diseñó un complejo teatral lujoso y atractivo en su exterior y extraordinariamente simple en el interior. La obra sigue la creencia de Gehry de que un edificio para una universidad no necesita ser extravagante sino que debe ser austero y funcional.

El Fisher Center se utiliza principalmente para las actividades de danza y teatro de la universidad y es sede del Festival Musical de Verano, que se lleva a cabo todos los años. Según Gehry, no se trata de un teatro tradicional: está hecho a escala del usuario. "Su resplandor invita a acercarse como una llama atrae a una mariposa", señala.

El espacio de entrada no es la tradicional marquesina, sino un porche cubierto, "un lugar para que el público se entremezcle y que induce a disfrutar del sentido de comunidad", agrega su autor. Basta con ver el movimiento que se genera detrás de los cristales para darle la razón a Gehry. A cobijo de los paneles de acero inoxidable que parecen inflados como las velas de un barco, Gehry ubicó dos teatros en los que forma y función son una misma cosa, mientras que el exterior escultórico se entremezcla con el paisaje y parece disolverse en el cielo.

Como en un vestido de hechura generosa, los paneles de acero del techo caen holgadamente sobre los costados de los teatros. Esta disposición crea áreas de reunión a ambos lados del lobby principal, iluminadas a través de las lucarnas del techo. Mediante ventanas operables, la luz y la ventilación llegan a las salas de ensayo, aulas, estudios, camarines y salones de conferencias.

En el interior, los paneles brillantes desaparecen y la estructura queda a la vista. Pilares de hormigón se muestran al desnudo, apenas decorados con una filigrana de madera que colabora con la acústica. Las estructuras que soportan las marquesinas también quedan expuestas y se pueden ver desde el lobby.

TEATRO PARA ARMAR. La capacidad del teatro principal (la sala de conciertos) es de 900 asientos. Pero siguiendo la tendencia de máxima flexibilidad, permite audiencias de entre 400 y 1.000 personas. Esta sala está equipada con puertas-trampa y una torre para montar escenografías en distintos niveles.

La sala de teatro experimental —más pequeña y destinada a la actividad de los alumnos— está revestida en madera laminada y tiene 200 butacas rebatibles (se puede ampliar hasta 300 localidades). Además, puede reconfigurarse como un gran espacio escénico.

El teatro principal tiene un escenario de 24 metros de ancho por 12 metros de profundidad y se puede adaptar a los requerimientos de una orquesta sinfónica, de música de cámara y albergar a un coro de cien personas. Las paredes de hormigón proveen la masa necesaria para una excelente reverberancia. Para el diseño interior, Gehry partió de la forma de una lira y luego jugó generosamente con las formas que, junto con el altísimo techo de madera, provee una acústica inmejorable para representaciones de distintos tipos.

Una fila de asientos marca la separación con la orquesta y puede dividir a la audiencia en grupos más grandes o más pequeños. El proscenio también es ajustable: puede extenderse hasta 16 metros gracias al agregado de plataformas que cubren parcialmente el foso de la orquesta.

La gran novedad es que la acústica no sólo puede modificarse en la sala sino también en el escenario. Para las representaciones de ópera, el cielorraso sobre el proscenio es mucho más bajo que en el medio de la sala, permitiendo una mejor proyección del sonido. Se dice que la acústica es tan perfecta que los músicos deben reeducar sus oídos antes de tocar en esa sala. Cuando se trata de espectáculos teatrales, se instalan paneles que modifican la propagación de las voces, adecuando la sala a representaciones dramáticas. Y para las funciones de danza, en el escenario puede montarse un piso especial, más elástico, diseñado para atenuar el impacto de los pies de los bailarines.

BRILLANTE E INSPIRADOR. Después del fenomenal rendimiento del Guggenheim de Bilbao, que en los primeros cuatros años produjo ganancias que multiplicaron por diez la inversión inicial, todos apuestan a que el Fisher Center se convertirá en un polo cultural insoslayable en el corredor de la costa Este de los Estados Unidos. De hecho, ya se lo califica como el mejor pequeño salón de conciertos de los Estados Unidos.

Con semejantes perspectivas, aun los más conservadores aplauden la extravagancia de sus formas. Los directivos de la universidad recibieron la obra como "una brillante sorpresa". Y el presidente Botstein, que estuvo muy cerca de Gehry durante el proceso de diseño, calificó el edificio como "una fuente de inspiración, un placer y un desafío".

Deborah Borda, directora ejecutiva de la Filarmónica de Los Angeles, fue todavía más allá: "El diseño de Gehry ha cambiado la forma en que pensamos en la programación. Este edificio invita a soñar, ésa es la marca de un genio".

 

 

 

Arquitectura para ver y escuchar

 

Fuente: El Mercurio

 

Frank Gehry está de nuevo ante los ojos del mundo. La sorprendente estética de cristal y acero que el profesional exploró en el museo Guggenheim de Bilbao hoy tiene nuevas expresiones, dos nuevas salas de conciertos recientemente estrenadas en Estados Unidos. Se trata del Walt Disney Hall, construido en la ciudad de Los Angeles, y el Centro Fisher, en una zona rural del estado de Nueva York.

 

   



Pero es Walt Disney Hall el edificio que realmente ha acaparado la atención del país. Inaugurada el pasado 23 de octubre, la nueva casa de la Orquesta Filarmónica de la ciudad ha sido halagada por el público y vitoreada por los críticos de arquitectura. Los más osados se han atrevido incluso a predecir que se transformará en un hito urbano tan importante como la Torre Eiffel para París o el Big Ben para Londres, en un símbolo capaz de darle una imagen distintiva a Los Angeles.

La prensa local lo ha descrito como "una joya para la cultura", como "el edificio más bello del mundo". Y lo cierto es que con un costo que superó los 274 millones de dólares, el Walt Disney Hall bien cumple los requisitos de una joya de grandes proporciones, con brillantes superficies de metal que, a juicio de su creador, deben transmitir la energía, la innovación y el espíritu creativo de la ciudad y su orquesta.

Aunque la estética es el factor que más ha llamado la atención en la nueva obra, no hay que perder de vista que el verdadero esfuerzo de Gehry y sus colaboradores ­el estudio Nagata Acoustics­ fue servir a la calidad del sonido. Por eso, el auditorio principal ­con capacidad para 2.265 personas y en el que se presentarán unos 150 conciertos anuales­ es donde se concentran los mayores logros.

Su interior tiene una forma que se ha descrito como "viñedo", con cielos curvos y asientos que envuelven al escenario, lo que le permite mantener, pese a sus grandes dimensiones, la intimidad propia de una sala rectangular tradicional de menor tamaño. Pero el complejo también incluye salas más pequeñas e innovadores anfiteatros al aire libre.

Entre los elementos de diseño, Frank Gehry se permitió incluir pequeños homenajes a la benefactora de la obra, Lillian Disney, viuda del magnate de la entretención que da el nombre al complejo, quien en 1987, antes de morir, puso en movimiento la recolección del dinero para el edificio con un regalo de 50 millones de dólares. En reconocimiento a Lillian Disney, Gehry diseñó un patrón floral que se emplea en las alfombras y los asientos del recinto. En los jardines, una fuente también creada por él tiene la forma de una rosa, su flor favorita. "Le prometí que haría un jardín para ella", comentó el arquitecto el día que se inauguró el Walt Disney Hall.

 

 

Más información: www.arquinauta.com.mx

 

 

El Walt Disney Concert Hall en Los Angeles combina una gran cubierta de acero inoxidable con un auditorio de impecable acústica.

Sí. Frank Gehry lo hizo otra vez. Después del consagratorio Museo Guggenheim de Bilbao, después del apenas algo más clásico Fisher Centre de Nueva York, el arquitecto canadiense levantó otro torbellino metálico. Ahora fue en Los Angeles, la ciudad de los Estados Unidos donde reside desde hace más de treinta años.

 

   



La oportunidad se la dio Lillian Disney, la viuda del genio de la animación, que donó 50 millones de dólares a la ciudad para que se encarara la construcción de una sala de conciertos en memoria de su marido. En verdad, en el diseño original, de 1988, la cubierta del Walt Disney Concert Hall (WDCH) iba a ser de piedra, aunque casi tan sinuosa como la actual de acero inoxidable.

Pero los problemas de presupuesto —el costo final de la obra fue de 274 millones de dólares— obligaron a Gehry a cambiar su deseo y volver a las escamas de pez, una característica ya recurrente de sus obras. También hay que decir, para hacerle justicia, que el WDCH fue proyectado cinco años antes que el Guggenheim, sólo que, por distintos escollos, tardó quince años en terminarse.

 

   



El auditorio fue concebido como sede de la Filarmónica de Los Angeles y, según un informe de la revista Domus, el proyecto de Gehry fue elegido por encima de las propuestas de tres ganadores del Pritzker: James Stirling, Gottfried Böhm y Hans Hollein.

Las autoridades de Los Angeles querían un edificio impactante, que se integrara con otras intervenciones de la zona céntrica de la ciudad y atrajera público a un área plagada de oficinas de grandes corporaciones. Todo esto sin descuidar las condiciones de excelencia que debe tener una sala de semejante nivel.


SOFTWARE Y BARCOS

Gehry materializó estos deseos con un auditorio de características acústicas impecables, inspirado en la legendaria Filarmónica de Berlín de Hans Scharoun, con una deslumbrante configuración exterior en la que la entrada se ubica en el ángulo de las avenidas principales del terreno y lleva a un gran atrio vidriado. "Traté de que fuera como un living para la ciudad —declaró el arquitecto canadiense— un edificio que invitara a ingresar, como si estuviera diciendo bienvenidos".

La rotación de la planta generó un eje en diagonal con el lindante Museo de Arte Contemporáneo de Arata Isozaki y permitió incluir terrazas con jardines ornamentales, uno de los principales deseos de Lillian Disney. Además, en honor a su mecenas, Gehry esculpió a mano una fuente con la forma de una rosa, a la que bautizó, justamente "A rose for Lily", que es la gran atracción de los jardines.

Pero lo más esencial del proyecto es la maestría de Gehry para conjugar volúmenes interiores simples y ortodoxos, como la caja del auditorio, con exteriores complejos, plagados de planos curvilíneos y brillos metálicos.

Patrón de yate los fines de semana y admirador de la pintura holandesa que recrea ambientes marinos, Gehry se inspiró en las velas henchidas de los barcos para diseñar la cubierta del WDCH. Semejante abstracción fue posible gracias al programa de computación CATIA, que el arquitecto utiliza desde 1991.

La envolvente sinuosa, además, establece un diálogo con los bordes doblados del Dorothy Chandler Pavillion y sirve de puente entre la nueva y la vieja arquitectura del centro de Los Angeles.


¿PIEDRA O METAL?

Tal como se dijo, Gehry había concebido la cubierta en piedra, a su gusto un material más noble para una sala de conciertos. Por otra parte, la piedra se llevaría mejor con la luz que el metal, que de noche suele tornarse demasiado oscuro. En opinión de Craig Webb, project designer de la obra, "el problema hubiera sido cómo hacer que la piedra diera volúmenes etéreos".

En la decisión final pesó el bolsillo y, por 10 millones de dólares menos, los proyectistas consiguieron un acero inoxidable japonés que fue lustrado a cepillo para que brillara con distintas intensidades. Ese cambio determinó que las curvas se hicieran más pronunciadas y elegantes.


LUGAR PARA TODOS

Además de la sala principal, el WDCH incluye dos anfiteatros al aire libre, uno de 300 butacas, destinado a espectáculos infantiles y otro con capacidad para 120 espectadores. Contigua al lobby, una sala para eventos educativos, conferencias o recepciones puede albergar hasta 600 personas.

A estas comodidades se suman otro teatro multiuso, con entrada independiente por la esquina sudoeste, y un espacio de 3000 metros cuadrados destinado a exposiciones de arte, en el subsuelo.

El Founders Room, una suerte de espacio vip para los principales espónsores, —con cafetería y salas de estar— tiene una envolvente también de acero inoxidable, con forma de capullo, que sobresale un metro y medio hacia afuera del lado norte del auditorio para destacarse de las otras superficies metálicas de la cubierta.

Las dos escaleras que llevan desde la calle hasta los jardines y hasta el anfiteatro se deslizan a través de esos espacios intersticiales que revelan el marco estructural encargado de soportar las "velas" de la cubierta.

Gehry fue especialmente generoso en lo que hace a los espacios para los músicos, construidos en piedra caliza. Incluyó una amplia sala de reunión, salas de ensayo que dan a los jardines, cafetería y biblioteca.

Dado que se encuentra en el corazón de Los Angeles, una ciudad donde la gente no camina por la calle, se proyectaron siete niveles de estacionamiento subterráneo, con capacidad para 2.191 autos. Obviamente, se incluyeron escaleras mecánicas que llevan al lobby y a los jardines. Para los pocos que se aventuren a ingresar a pie, dos puertas vidriadas se abren por debajo de una marquesina de acero.

El lobby de doble altura está sostenido por dos columnas revestidas en madera de abeto, con ramas que desembocan en luces. Todos los espacios, incluso los tres niveles superiores, reciben luz natural a través de lucarnas. En la esquina noreste, una gran escalera tallada en mármol travertino conforma la entrada principal. Y en uno de sus flancos, el nombre Walt Disney Concert Hall perfora los paneles de aluminio. Por las noches, brilla iluminado desde atrás.

 

 

MUSEO DE BIODIVERSIDAD, PANAMÁ

Frank Gehry

 

 

Panamá Puente de Vida: Museo de Biodiversidad, es una singular obra arquitectónica que entrelaza el conocimiento científico y la creación artística para expresar el significado que el surgimiento del Istmo de Panamá ha tenido sobre la vida en el planeta y en nuestras tierras y mares.  Este futuro icono de nuestra cultura e identidad nacional está siendo diseñado por el renombrado arquitecto canadiense-estadounidense Frank Gehry; los contenidos interiores están siendo creados por el reputado comunicador gráfico canadiense Bruce Mau, utilizando el singular guión que a los panameños y panameñas nos ha regalado la naturaleza y la historia

 

   

 

La transcripción del guión científico de la obra es el resultado de aportes de muchas disciplinas científicas y mentes experimentadas que, desde hace más de dos años, están contribuyendo a recapitular la historia sobre la diversidad natural y cultural que ha evolucionado en el Istmo de Panamá, que en forma coherente y secuencial se exhibirá en el museo Puente de Vida.  Sobre esto último, es importante resaltar que el diseño del museo está,  en gran parte, influenciado por los contenidos de las exhibiciones haciendo que el concepto arquitectónico sea único en esta rama de la creatividad artística.  En suma, el diseño arquitectónico está concebido en gran medida por la historia que se relata en su interior.

El proceso de intercambio científico para concebir los contenidos del museo se inicia a finales del año 2000, cuando el Dr. Rodrigo Eisenmann, Director Ejecutivo de la Fundación Amador, convocó a reuniones de intercambio de ideas a científicos de la Universidad de Panamá y del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, a representantes de otras entidades como el Ministerio de Educación,  la Autoridad de la Región Interoceánica, el Instituto Nacional de Cultura, el Museo del Canal Interoceánico, Patronato Panamá Viejo, la Autoridad del Canal de Panamá, Fundación Natura, y a otros profesionales del ámbito científico, tecnológico y cultural del país. 

 

   

 

En esa primera etapa de este proceso, se desarrolló el concepto del museo (la diversidad de la vida y el impacto del surgimiento del Istmo sobre la misma); los objetivos (educación, conservación y recreación); su misión, proporcionar una aventura del saber sobre la historia geológica y de la formación del Istmo de Panamá hace tres millones de años y los eventos que ocurrieron en el clima mundial, en el mar al separarse los océanos, Atlántico y Pacífico, y en la tierra, al unirse los dos continentes formando el puente para el Gran Intercambio Biótico Americano; y la visión, concienciación al ser panameño de que la historia natural del Istmo y la historia cultural que sobre ella se desarrolla constituye el sustrato ancestral de sus valores y de su nacionalidad.

Concluida esta primera etapa, los diseñadores de Bruce Mau elaboraron los bocetos de las exhibiciones. En este proceso, nuevamente, se produjo un intercambio entre científicos y diseñadores que culmina con la definición de ocho galerías, coherentemente articuladas.  Éstas son:  La rampa de la vida (origen, evolución, diversidad planetaria y local, su clasificación), panamarama (los ecosistemas o moradas de la rica flora y fauna del Istmo presentados visualmente a través de 14 pantallas de cine), el surgimiento del Istmo (escultura modelada de este singular evento), el encuentro entre dos mundos (las migraciones de animales del norte y del sur del continente americano después de la formación del puente de tierra que unió a éstos), cultura y naturaleza en el Istmo (recinto que recopilará la historia del ser humano en Panamá y su interacción con el medio natural), los océanos divididos (dos acuarios, uno que representa el Mar Caribe y el otro del Océano Pacífico, productos de la separación de los mares cuando se erigió la barrera terrestre que los separa), la galería de la interdependencia (alegoría y exposiciones cuyos contenidos expresan que la interdependencia de los organismos vivos es un atributo esencial para la conservación la vida sobre el planeta) y la galería Panamá es el Museo, que mostrará a los visitantes la ubicación de nuestras riquezas: de mares y tierras, de grupos étnicos, de parques naturales, de lugares para recreación y esparcimiento, de museos, entre otras ofertas nacionales

Debido a la necesidad de revisar los temas y los mensajes, objetivos y contenidos de las galerías, el intercambio entre diseñadores gráficos y los científicos se intensificó en los últimos meses.  En esta etapa, la Dirección Ejecutiva de la Fundación Amador convocó recientemente, a científicos, diseñadores arquitectónicos y gráficos, educadores, e ingenieros constructores, entre otros profesionales, para realizar un intercambio amplio que permitiera lograr consensos sobre los productos realizados.  En este ejercicio académico se produjo un rico flujo de información e ideas entre los diseñadores, científicos y otros profesionales. En este último, pero no final, intercambio no se produjo una nueva Torre de Babel,  todo por el contrario, este singular ejercicio constituyó un valioso esfuerzo intelectual para hacer efectiva la sinergia entre ciencia y creación artística, cuyo producto final será Panamá Puente de Vida:  Museo de Biodiversidad.

 

   

 

 

Proyecto Arquitectonico

 

Panamá Puente de Vida/ Museo de la Biodiversidad estará ubicado en una estrecha franja de tierra entre la Bahía de Panamá y el Canal de Panamá, en la antigua base militar de Amador. El sitio tiene una superficie de aproximadamente 35,000 m2, de los cuales aproximadamente 4,100 m2 estarán ocupados por el museo propiamente dicho y sus dependencias en el antiguo club de oficiales, en donde estarán ubicadas las oficinas administrativas del museo. En el resto del sitio se construirá un parque público cuyo principal característica será una profusión de especies autóctonas de árboles y plantas terrestres y acuáticas. El parque ha sido concebido no solamente como un lugar de ocio, sino como una proyección del contenido didáctico de las exhibiciones del museo hacia el exterior.

Los diversos componentes del museo están dispuestos sobre dos ejes de circulación. Sobre un eje longitudinal que se extiende en un sentido paralelo al canal, un conjunto de pabellones de diversas formas y colores están colocados alrededor de un atrio monumental e interconectados por un ensamblaje de techos metálicos pintados de colores primarios vivos. Los pabellones alberguen las diversas salas de exhibiciones, una tienda, una sala de exhibiciones temporarias y una cafetería.

El eje transversal esta constituido por dos grandes rampas que atraviesan el atrio central y unen el lado de la bahía al lado del canal. Este atrio central ha sido concebido como una plaza publica cuyas cubiertas se elevan a casi treinta metros por encima del nivel del suelo. Será un espacio de congregación y comunicación y constituye el punto de entrada y salida de las exhibiciones.

 

 

Proyeccion economica

 

 

En julio de 2002, la firma KPMG produjo un Estudio de Proyección Económica sobre el futuro impacto  el museo traería a la economía del país.  Los resultados del modelo desarrollado por KPMG estimaron  que los beneficios para Panamá podían alcanzar 277 millones o 6.9 veces la inversión original de 40 millones durante sus primeros cinco años de operaciones, desde su inauguración en el año 2006 hasta el año 2010.

Proyección  para el período de 5 años de 2006 a 2010:

El Museo recibirá  2.69 millones de visitantes (538,000 cada año) 29% de Panamá y 71 % de extranjeros.

El Museo dará la bienvenida a 1.89 millones de visitantes extranjeros (378,000 cada año). Esto representa el 29% del mercado turístico panameño.

269,000 visitantes extranjeros vendrán a Panamá exclusivamente a visitar el Museo

El Museo contribuirá con 10.4 millones al Tesoro Nacional y 3.0 millones al Instituto Panameño de Turismo en recaudación de impuestos y los gastos de los visitantes, hoteles y tarjetas de turismo.

10,800 trabajos suplementarios se generarán en hotelería, restaurantes y actividades turísticas, que representarán 33.5 millones en salarios.

El mayor impacto económico del museo será en los gastos que generen sus visitantes en la economía local (213.8 millones) fuera del Museo.

El Museo recogerá 16.2 millones (3.2 millones cada año) en ventas de boletos de entrada, membresías, ventas en sus tiendas y en consumo de bebidas y alimentos.

 

 

Para mas Información:

 

http://www.biomuseopanama.org

 

http://www.panamapuentedevida.org

 

http://www.panamabridgeoflife.org

 

 

 

El nuevo experimento de Frank Gehry se llama Stata Center.

 

 

Una caja juguetona de acero y ladrillo. Su autor dice que empezó el proyecto sin una hoja de ruta, como metáfora de la investigación científica. Los interiores son muy permeables, para estimular la interacción de los estudiantes.

 

 

El arquitecto Frank Gehry afirma que el edificio de computación científica e inteligencia artificial del Massachusetts Institute of Technology (MIT), que costó 300 millones de dólares, "... luce como una fiesta de robots borrachos reunidos para celebrar".

 

     


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Otros relacionan su mezcla de aluminio blanco y amarillo, lustroso acero inoxidable, torres de ladrillos naranja; caños, cubos y conos como una animación de Disney; una pintura de Léger; un vino Bordeaux (por su complejidad y variedad) o una torre medieval italiana levantándose en medio de la monotonía rectangular y gris del campus en un sector industrial de Cambridge. Pero Gehry confiesa que le deleita comenzar sus proyectos sin hoja de ruta, por eso el edificio -que abrió sus puertas oficialmente el 21 de mayo- fue creado como una metáfora de las preguntas e investigaciones realizadas por los científicos que están allí.
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El Stata Center es el complejo más grande creado hasta ahora. Tiene 73.000 metros cuadrados, que abarcan también el garaje de estacionamiento del subsuelo y el anfiteatro exterior de la Universidad (cuyo programa de construcción fue de 1000 millones de dólares y su objetivo principal, conseguir un mayor sentido de comunidad e integración en el campus). La nueva construcción surgió como respuesta a una encuesta de la vida estudiantil realizada en 1998, que entre otras conclusiones reveló que, como consecuencia del poco atractivo y escaso espacio de interacción comunitaria del MIT, los estudiantes habían convertido los centros de computación en espacios sociales.

 

     


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La construcción se asienta donde estaba Building 20, estructura cuadrada de madera levantada en 1943, conocida como la Incubadora Mágica, debido a los importantes avances científicos que surgieron de allí, como la invención del radar y el pionero trabajo de Chomsky en lingüística. Mientras recorre el edificio, Gehry recuerda: "Me dijeron que debería ser un lugar de reunión para personajes brillantes. Algunos son tímidos y otros extrovertidos, pero igual tienden a esconderse en sus oficinas, aunque añoren tener algún tipo de interacción entre ellos".

 

     


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Sara Rimer
Traducción, Beatriz Baruzzi
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Las mentes brillan aquí
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Con todo el debido respeto a Harvard, su neogeorgiano vecindario de ladrillos al Norte, el Stata Center puede convertirse en uno de los edificios más ingeniosos del planeta, no sólo por su diseño asistido por computación, sino por el cúmulo de ideas convocadas adentro. La lista de ocupantes incluye a Tim Berners Lee, físico al que se acredita la invención del World Wide Web; Rodney A. Brooks, el pionero en robótica director del laboratorio de Computación Científica e Inteligencia Artificial, y Butler W. Lapson, que escribió la primera versión de Word, entre otros.

 

 

     


La ausencia de vallas de separación interior, y la inclusión de tabiques móviles de madera terciada para armar cabinas individuales en salones de estar, cocinas, el centro de entrenamiento, el café, la guardería para niños y los pizarrones blancos y negros en cada recodo, es parte de lo que Gehry y el instituto pretenden para encender o incentivar la creatividad, que los ocupantes del edificio choquen literalmente unos con otros, y que adapten el espacio a su gusto y necesidad.

 

     

 

 

                                                                                                                                                                                                                            

                                                                                                                  


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Arquitectos Jorge Harris y Carolina Harris