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ARQUITECTO GERMÁN DEL SOL

 

PREMIO NACIONAL DE ARQUITECTURA 2006

 

   

 

 

El Directorio Nacional del Colegio de Arquitectos en sesión extraordinaria del día 13 de septiembre, tomó conocimiento de la exposición hecha por representantes de cada uno de los arquitectos de la terna presentada por el Comité de Búsqueda del Premio Nacional de Arquitectura 2006, la más alta distinción que otorga cada dos años nuestra Orden Profesional.

Luego de conocer en profundidad las tres presentaciones, el Directorio no puedo dejar de manifestar el sentimiento de admiración que lo embargó ante la calidad y extensión de las obras presentadas, reflejo de notables cualidades profesionales que sin duda constituyen un gran aporte a la arquitectura de nuestro país.

Al término de la extensa jornada, el Directorio Nacional resolvió otorgar al Arq. GERMAN DEL SOL GUZMAN el Premio Nacional de Arquitectura 2006, dejando constancia de los más que suficientes méritos de los otros dos postulados.

 

 

 

 

ALGUNAS DE LAS OBRAS

 

 

 

Pabellón de Chile en EXPO SEVILLA 92

 

se trata, entonces, de lograr la dispersión por medio de la continuidad. Sin embargo, la continuidad de lo único tiende a lo homogéneo y lo homogéneo alcanza lo distinto – en un muro recto, de textura y color constante, iluminado homogéneamente, los diversos puntos carecen de diferencia, es decir, constituyen lo indiferente.

Por esto, los limites de este interior son curvos, así las superficies presentan una continuidad pero con una acentuación: todos los puntos poseen igual plenitud pero son distintos en virtud de la acentuación que arroja la luz.

Luz que se hace caer de modo tal que aparezcan los limites de este espacio para manifestarlo dentro de la continuidad como un vacío único sujeto a la acentuación.

Pues gracias a la leve diferencia entre cada tabla, y en cada tabla a la leve diferencia entre sus vetas iluminadas con leve diferencia en virtud de la leve curva, es que la acentuación cobra su carne como un suave temblor de la entonación que construye la luz sobre la madera.

Entonación que sólo puede descubrir el ojo cuando paso a paso el cuerpo se dispersa para recorrer la obra.

 

 
   
 
   
 
   
 
   
 
   
 

 

VIÑA GRACIA

 

Entendemos que la tradición del vino es ser materia, que se reparte y se comparte para celebrar la vida tal como es. El vino invita a detenerse en torno a algo común.

La tradición es repetir a menudo el rito alrededor de una mesa, y no producir una bebida en los dominios de un supuesto castillo de origen noble y Francés.

 

 
   
 
   
     

 

HOTEL EXPLORA EN PATAGONIA

 

Esta obra se levanta en un lugar remoto del continente. A decir verdad, la sed por lo remoto brsca irrupciones de la dimensión planetaria de la tierra, podría decirse, sus manifestaciones de esplendor.

Ahora bien, a tales manifestaciones no se las tiene por espectáculo, sino por una medida de lo desconocido mismo de este continente. Por eso en esta obra no se determina la orientación del espacio a partir de direcciones aisladas que nos sitúen ante puntos culminantes, sino desde los giros de una órbita con sus detenciones.

 

     
   
 
   
 
   
 
   
     

 

HOTEL EXPLORA EN SAN PEDRO

 

Se trata de dar un lugar con la arquitectura a la continua exploración de lo remoto. Dar lugar  significa constituir una interioridad para habitar en la naturaleza, que no ofrece una propia.

Una interioridad que sea capaz de presentar el misterio insondable de la naturaleza sin intentar resolverlo, u ordenarlo tontamente. Lo hace el Templo Griego cuando muestra el “genio local” sin confundirse con él, ni subordinarlo.

Una interioridad desde la cual contemplar abandonadamente; un espacio de libertad de las inclemencias del tiempo y de la tiranía de sobrevivir en la naturaleza. “Habitar lo remoto conlleva algo épico que involucra decisión y cierto esfuerzo”

 

 
   
 
   
 
   
 
   
 
   
 

 

 

CASA JORGE Y PILAR SCHMIDT

 

En esta casa vive una familia numerosa y particular. Cuando los conocí, me sorprendieron por su celoso sentido del uso del tiempo, del espacio del campo, que en Aconcagua  están disponibles generosamente, para quienes los quieren gozar, fuera de las obligaciones del día. Ellos llevan una existencia desprejuiciada, abierta al goce de la riqueza que hay a su alcance y que es bastante. Sin mucha nostalgia de lo que falta.

La casa intenta fundar sus vidas, en la plenitud de lo que han recibido, darles una orientación: construir –un para allá vamos – pára tenerlo siempre presente.

 

 
   
 
   
 
     
 

 

 

CASA DEL SOL FERNANDEZ

El recorrido de la luz y de la sombra atrapadas en las rugosidades, o la forma quebrada de los muros, retienen en un interior abierto a lo inesperado que sorprende con lo que ocurre afuera.
Una casa es la morada donde hombres, mujeres y niños, pueden ser ellos mismos, con ellos mismos, y con los demás.
La casa es una leve y constante variación del mundo interior conocido, que sugiere otros sin desconcertar, para establecerse en paz, y crear también algo nuevo.
Pero crear es tal vez equivocarse: esta casa muestra en los defectos aparentes, la cualidad escondida de las cosas que acompañan la vida, cuya belleza es ser en plenitud como son, y no como “deberían” ser.

 

 
   
 
   
 
   
 
   
 

 

 

 

TERMAS GEOMÉTRICAS

 

Bañarse en una terma, tal vez sea la mejor actividad que se puede hacer al aire libre, con gusto y plenitud, todos los días del año en el frescor del bosque, o cuando llueva, nieva o empiece a obscurecer.

se llega por una pasarela de madera, una rampa continua sin peldaños, que permite recorrer la quebrada con confianzay dispersarse entre los pozones, para elegir un rincón mas o menos privado para bañarse.

 

     
   
     
   
     
     
 

 

OFICINAS CORPORA

 

Se promueve la diversidad de intereses entre las personas que aquí trabajan en común, dándoles privacidad y un ambiente cosmopolita
Para dar espacio a la creatividad, se amortiguan los ruidos y otros estímulos no deseados para trabajar tranquilos, con materiales y formas adecuadas.
Los cielos y tabiques tiene formas quebradas que evitan el eco y permiten que la diversidad no llegue a ser molesta.
Hay espacio vacío disponible para extenderse hacia un mas allá de lo próximo, que enriquezca la experiencia, permita privacidad para concentrarse mientras se trabaja con las puertas abiertas, para dejar entrar lo inesperado y aprovechar así la riqueza de la diversidad.

Al bajar del ascensor  aparece el espacio relativamente vacío, hay que encontrar a las personas y las cosas que están como escondidas y en silencio, todo se evade, los limites se fugan y al retirarse se percibe la longitud total del piso.

 

 
   
 
   
 
   
 
   
 

 

Más información: http://www.germandelsol.cl/

 

 

 

Viaje a lo esencial, ENTREVISTA A GERMÁN DEL SOL

 

Por Rosario MENA

 

 

 

Creador y ex Presidente de la prestigiosa compañía de turismo Explora, autor de su concepto y de sus proyectos de hoteles en San Pedro de Atacama y las Torres del Paine, el arquitecto Germán del Sol revela las claves de su aproximación a aquella identidad natural y cultural que sus construcciones recrean y reviven y que él identifica más con el espíritu que con la materia. Por lo mismo, reinvindica el valor de uso del patrimonio y se opone a la rigidez de las políticas de conservación. Ya retirado de este empresa, y de regreso al trabajo independiente, hoy cumple con el encargo de materializar en un hotel en Puerto Natales la versión económica de la propuesta Explora, que sólo es accesible a una elite reducida. Un proyecto que le cae como anillo al dedo. La integración del entorno, la singular experiencia del viaje y la búsqueda de lo esencial siguen gobernando el horizonte de su creación.

Tras cursar 4 años de arquitectura en la Universidad Católica, Germán del Sol partió a Barcelona, donde prácticamente hizo toda la carrera de nuevo. Luego de regresar a Chile, partió nuevamente al extranjero. Esta vez a Estados Unidos. Ya de vuelta en el país, en el año 87, y como una forma de conjugar sus experiencias, desarrolla uno de los más prestigiosos proyectos de turismo de elite, que, en hoteles de gran valor arquitectónico, por él ideados, ofrece al visitante la posibilidad de insertarse en la naturaleza virgen y remota, y en la tradición cultural del lugar, realizando paseos y excursiones. Todo con la mejor calidad de servicio, incluida la gastronomía que rescata productos tradicionales, y en una ambientación de sobriedad y buen gusto. Explora, con sus hoteles en San Pedro de Atacama y en las Torres del Paine, es, sobre todo, el fruto de un viaje: el viaje personal de este arquitecto en la búsqueda de lo esencial.

 

¿Siempre tuviste la inquietud de recoger la tradición, la identidad, el patrimonio?

- Yo he llegado a todo tarde. No mal, pero tarde. Me costó mucho entender la relación entre la arquitectura y el patrimonio. Un patrimonio que para que esté vivo hay que hacerlo presente, reinventarlo. Mi abuela decía que la tradición no era usar el sombrero de mi abuelo, sino comprarse uno nuevo, tal como él lo hacía. Porque si no, el patrimonio es una cuestión muerta que se trata de conservar. Hay que volver al origen a través de lo moderno. De hecho, ser moderno es siempre volver al origen, para comprender el proceso y mejorarlo si es posible. Pero no necesariamente es una búsqueda de las formas del pasado, sino de lo que somos profundamente, de lo que nos es común. La arquitectura tiene que recoger eso. Lo que a nosotros nos enseñaron en Europa es que todo está inventado y no hay nada nuevo, y por lo tanto la arquitectura que allí se hace tiene una continuidad, en ciudades que han sido habitadas, ininterrumpidamente, durante 2 mil años. Aquí es diferente. Chile es un territorio que ha sido habitado y deshabitado en varios períodos. Ni siquiera sabemos quienes eran los que habitaban el Valle Central antes de los mapuches. Aquí se da la discontinuidad, entonces lo que uno recoge de la cultura es ese hilo conductor que se pueda encontrar.

En Europa toda la historia está a la vista, en sus ciudades realmente antiguas. Aquí no…

- Claro, aquí está escondida. Entonces a mí me costó mucho descubrir cuál era nuestra cultura, lo que ahora tenemos en común

Lo que nosotros llamamos identidad cultural…

- Claro, esa cultura presente que contiene todo nuestro pasado. Me costó mucho entender qué podía hacer yo con una cerámica de Alto Ramírez o de San Miguel de Azapa. Pero cuando ví lo que hacían unas viejas que son amigas mías en Cauquenes o una señora en Padre las Casas, cerca de Temuco y vi que esas cerámicas nuevas, eran en esencia lo mismo que la cerámica del norte que tenía 1000 años, entendí algo. Ahí está la opción. Tú puedes entender que para rescatar el patrimonio hay que hacer la misma cerámica, el mismo barro, la misma forma. Otros como yo lo que tratamos de rescatar es el espíritu. En San Pedro de Atacama muchas personas no entendían que yo no hiciera de adobe el hotel. Pero eso no es lo que importa. No es usar la misma ropa lo que te hermana con tus hermanos, sino algo mucho más profundo. Saint Exupery cuenta un cuento de 2 jardineros que trabajaban en un jardín y uno de ellos se va a vivir lejos. Después de mucho tiempo le manda una carta a su amigo que dice "ayer podé mis rosales". Este, que no sabe leer ni escribir, se la lleva a su jefe para que se la lea y le pide que le escriba una respuesta que él pensará. Después de mucho pensar se decide y va donde su jefe y le dice que escriba "Ayer yo también podé mis rosales". Esto habla de que lo que nos une es el cuidado de las cosas. No es algo en sí mismo. Lo que une a una sociedad es el cuidado que presta a ciertas cosas. La palabra "cultivo" viene de cuidado y "cultura" es lo relativo al cultivo. Los "cultores" son quienes cultivan las tradiciones. Más aún: en el campo hay ciertas labores que se llaman "culturales", como arar.

 

Has buscado en distintos ámbitos este sentido de identidad cultural. Hablas de la artesanía, de las labores agrícolas. ¿Cómo es esta experiencia? ¿Viajas, hablas con la gente, te guías por la curiosidad?

- Lo primero es tener curiosidad, amor por saber cómo es la cuestión, y luego viajar y dejarse impresionar. Viajo mucho por Chile, camino, ando a caballo. Yo converso con la gente, nunca buscando nada en especial. Sobre todo pregunto y escucho. Y voy anotando, porque muchas veces a la primera no entiendo. Pero uno va afinando el oído, afinando la mirada para ir recogiendo de todo: cuentos, historias, leyendas, objetos. Por ejemplo, cuando recién comenzamos a pensar en el proyecto Explora, yo estaba buscando terrenos, porque uno siempre tiende a primero situar la cosa, y hablando con un señor que tenía una tierra en San Pedro de Atacama y estaba dispuesto a vender, le pedí una huincha para medir el terreno y el me miró como si yo estuviera loco y me dijo: "Oiga, pero el metro es muy impreciso". Yo lo anoté y no lo entendí hasta que me cayó la teja de que él estaba vendiendo una propiedad que era mucho más que lo que medía. Porque tenía unos perales, por la orientación, por las vistas. Entonces ahí me di cuenta de que no podíamos trabajar considerando esas tierras, que desde tiempos ancestrales estaban subdivididas por muros de barro, como una cantidad de metros cuadrados, sobre los que vamos a pasar una aplanadora para hacer un paño grande. Entonces la idea del terreno se acabó y se transformó en muchos potreros en los que construimos el hotel. Y este elemento de identidad cultural es lo más importante que rescata el hotel. Cada potrero es distinto. Los que están más cuidados se elevan en altura sobre los otros, por efecto del riego. Hay toda una especie de geología de los cuidados. Entonces nosotros mantuvimos intactos esas divisiones y el hotel ocupó uno de los potreros y para pasar a los otros hay especies de puentes, para no romper los muros. Pero el asunto no es el barro, sino la línea de esos muros, que se hacen al ojo. Y así lo hicimos nosotros, sin lienzas… Entonces lo importante es que repetimos una costumbre, pero que tiene un sentido. Porque tampoco puedes repetir algo que no comprendes. El hotel es como una aldea atacameña, para ir de la habitación a otras partes del hotel tienes que salir a un patio, que es la plaza. Estás siempre saliendo al exterior. Y así es en Atacama. La gente vive mucho afuera. Por eso los interiores son más oscuros, hay todo un trabajo con las sombras. No hay referencia a una calle, sino a un lugar. No hay fachada.

 

Entre paréntesis, y hablando de que no es necesariamente la materialidad lo que define el respeto por la identidad cultural de un edificio, ¿qué te parecen las restricciones que se imponen para restaurar o remodelar edificios que son monumento? ¿Qué te parece, en definitiva que la declaratoria de Monumento Nacional implique una serie de restricciones para conservar el carácter original?

- Nosotros confiamos mucho en las restricciones. No nos dedicamos a promover círculos virtuosos, sino a evitar lo que nos parece malo. Y por eso nos pasamos poniendo limitaciones y reglas. Entonces no hay confianza en que el patrimonio se cuide mediante el uso, que es como se debe cuidar. El origen del problema es que lo que tú estás protegiendo nadie le da un valor o un uso. Entonces hay que ser capaz de darle nuevos usos, un sentido cotidiano para la comunidad. No lo puedes mantener por el puro gusto de mantenerlo. El patrimonio tiene que estar integrado en la comunidad y pertenecer a una comunidad que se haga cargo de él. Si no hay una comunidad por qué lo tiene que mantener el Estado o un Ministerio. Eso es completamente artificial.

Y en términos arquitectónicos, a propósito de lo que hablábamos de la materialidad, ¿crees que se podría rescatar patrimonio utilizando otros materiales, que debe haber más flexibilidad en eso?

- Claro que sí. Hay personas que creen que la arquitectura y el arte están en el material pero eso no es así. El arte de la Iglesia de San Francisco no está en la teja, sino en el encanto y en la historia de ese espacio. Es el espíritu lo que importa. Por eso es que a veces uno ve reproducciones en los museos y sabe que son falsas. Generalmente los arquitectos, y sobre todo los restauradores, se juegan la vida en que yo tengo que hacer un cielo con la misma madera, y no puedo poner cajas de huevo para insonorizar, porque en el siglo XIV no había cajas de huevo. Eso es absurdo. Por lo demás los edificios no tienen una sola época. Todos los edificios son una historia, un proceso. Otra cosa es que tú le pongas una fecha. A lo mejor el original de muchos edificios fue una sola pieza.

¿Cómo nace el proyecto Explora?

Yo llegué de Barcelona, después de terminar la carrera y después me fui a Estados Unidos y de ahí volví el 86. Y el 87 nos encargaron arreglar las oficinas de Ladeco en todo Chile. Y como a mi socio no le gustaba volar yo fui el que hice todos los viajes para las visitas de las obras. Entonces volví a recorrer Chile, que ya lo había hecho muchas veces de joven. Cada vez que iba a ver una obra me internaba y me iba a conocer. Me di cuenta de que había un gran potencial y le propuse al gerente de Ladeco, que era José Luis Ibáñez, que armaran un proyecto turístico para Chile. Y él me dijo que yo propusiera un proyecto y ahí armé Explora, entero, por escrito. El proyecto lo compró Pedro Ibáñez, hermano de José Luis. Fue una forma de unir mi experiencia en Europa, en Estados Unidos y en Chile, porque yo creía saber lo que buscaba la gente que viajaba lejos y eso lo puse en un librito llamado "arte de viaje". El proyecto incluía 5 destinaciones. Es un juego de exploración, no para encontrar nuevas especies, como Claudio Gay, sino para encontrarse a sí mismo. Y como tal, se hace por el puro gusto de jugar. Es libre. Para encontrarse con uno mismo uno tiene que partir hacia lo extraño. Es como cuando uno va a ver una buena película, que se sale del momento, de sí mismo, de todo. El viaje te invita a interesarte por lo demás y por los demás, a adquirir una nueva perspectiva. Y eso es sanador.

- Cada proyecto tenía el nombre de la región, porque tú partías a una región, no a un pueblo: O sea, eran Patagonia, y Atacama. Los otros eran Chiloé, Isla de Pascua y Valle Central.

¿Y aún te gustaría hacer los que quedaron planteados?

- Sí pero de otra manera.

¿Menos elitista?

- No, no tengo nada que criticarle a Explora. Un proyecto así, pionero, tiene que ser elitista y exigente. Es muy caro mantener estos hoteles como barcos en lugares tan aislados Tienes que tener tu agua, tu propia energía, abastecerte. Además hay que mantener un volumen bajo de huéspedes para no causar un impacto negativo en el lugar. Por ejemplo, si llega un bus a Caspana, con 80 personas, se acabó el pueblo de Caspana, que tiene 25. A lo más pueden llegar 8 personas. Por lo tanto los hoteles son chicos, y eso es mucho más caro. San Pedro tiene una capacidad para 50 huéspedes. Patagonia se está ampliando para tener la misma capacidad.

Finalmente no sólo hiciste el proyecto, sino que te hiciste cargo de todo el buque, y te convertiste en Gerente y después en Presidente de Explora…

- Si, estaba a cargo de las ventas, todo. Fui Presidente de esta compañía más años de los que yo quisiera. Pero valió la pena. Yo recibía las cartas de los visitantes y me di cuenta de que lo que más apreciaban es totalmente gratuito. Está al alcance de todos, pero en general es difícil acceder. Lo que apreciaban era el silencio, la libertad de ir a un excursión y volverte al hotel si te cansas. Que nadie te obligue a llegar a algún lugar que alguien dijo. Curiosamente con esa disposición libre de tu tiempo, la mayoría hace muchas cosas. Y lo otro que apreciaban mucho era el espacio ilimitado, que se da en el norte y en la Patagonia. Eso no se da en muchas partes. O sea, disponer a tus anchas del tiempo y del espacio y con un apoyo extraordinario. Donde tú quieras, una camioneta te recoge, no tienes que pasar frío en la noche. Siempre se dice que el camping es la única forma de estar en contacto con la naturaleza. No necesariamente. Porque en el camping tu estás todo el día ocupado en la sobrevivencia. La idea en Explora es que tú no te preocupes de esa parte. Te cuidan, te dan la comida. Tú sólo estás en la experiencia con la naturaleza. El lujo en Explora no está en las griferías importadas, sino en que no haya un ruido, y no se pase una aspiradora mientras haya un huésped en su habitación.

 

¿Tu proyecto incluyó todo? El mobiliario, las excursiones, la gastronomía… Ahí también hay un rescate de productos originarios…

- Sí, pero en muchos aspectos, como la cocina, opinan distintas personas. En todo caso, lo que plantea el proyecto es el objetivo de tomar en cuenta el ambiente natural y cultural e incorporarlo a la arquitectura, los muebles, la comida. No hay una sola forma de cumplirlo.

Hablemos de tu proceso creativo ¿cómo recoges eso que tú consideras esencial?

- De partida yo no sólo miré la cultura de Atacama y de la Patagonia dentro de sus límites geográficos. Lo que nosotros miramos es América Latina en general. Encuentro muchas similitudes en la arquitectura prehispánica de México, Perú y el norte de Chile. Esos espacios interiores sombríos del desierto de Atacama también se construyen en el desierto de México, porque hay condiciones compartidas. Tanto para el proyecto de Atacama como de la Patagonia, fuimos mucho al lugar a recorrer y conocer. Uno también lee, busca cosas del lugar. Se alimenta de todo. Pero también en la creación está el deseo de algo que uno no conoce. Hay maravillosos libros de viajes escritos por personas que nunca fueron al lugar. Manuel de Falla escribió el Concierto de Aranjuez sin haber estado jamás en Aranjuez. La intuición es muy certera. No hay que mirarla en menos.

En el hotel de Torres del Paine, cuál es el elemento fundamental en el rescate de la cultura originaria?

- Lo que vimos es que los cazadores recolectores de la Patagonia, llevaban consigo sus pertenencias. Las mismas pieles que en el día les servían como ropa, en las noches se convertían en tiendas que son refugios. Sus objetos materiales se reducen al mínimo. Esta idea se aplica en el hotel. Se reduce al mínimo los elementos y se hace un refugio. Las dimensiones de los espacios interiores se restringen. Al contrario de Atacama, que es expansivo, esto es recogido. Afuera hay un clima muy fuerte, que te desgasta, mucho viento, frío. Eso determina el corazón del proyecto. Se recoge mucho la tradición de las estancias patagónicas.

Ahora estás nuevamente en un proyecto de hotel…

- Sí, en Puerto Natales. Y lo estoy haciendo con toda la experiencia de haber vivido en ese lugar. Es un proyecto que apunta a todas esas personas que entienden que la relación con el entorno, con la cultura y con la experiencia del viaje pasa por reducir los estímulos. Quedarse con lo esencial. Es más conventual que Explora. Necesariamente, por el clima de la Patagonia, tiene que haber un hogar fuerte. Pero estás más desprovisto.

¿La comida es más sencilla?

- Sí. Es la misma calidad del servicio de Explora, pero a un nivel más accesible, mucho más barato. Es un Explora pirata. En el sentido de que te da lo mismo pero en una versión más económica. Igual que en Explora el servicio incluye la comida y las excursiones.

¿Qué define fundamentalmente el proyecto arquitectónico?

- La idea era recrear un poco la vida de la estancia. Pero en vez de elegir la casa patronal, cuyo aspecto es muy inglés, elijo la bodega. Entonces se instalan bodegas patagónicas y luego adentro se distribuyen los espacios del hotel, sin que pierda el carácter de bodega.

¿Aquí sólo estás como arquitecto?

- Sí. Igual me voy metiendo en varias cosas, pero la iniciativa es de los dueños, y ellos me buscaron a mí. Era el proyecto que estaba esperando.

 

 

 

 

 

MATICES

 

G e r m a n d e l S o l / E d u a r d o C a s t i l l o


Conversaciones Informales;
sobre la Construcción del Proyecto Arquitectónico de
Germán del Sol



Llego al taller de Germán, –como a él, le gusta llamar–, es una casa nada especial, perdida en Santiago, pero el grato aroma a ciprés de las Guaitecas con el que te recibe al abrir la puerta, logra distraer el agobio de la llegada.
Me saluda afectuosamente y me ofrece té helado, y me pregunta si la sala de reunión estará bien para la esta conversación, –era una sala atiborrada de toallas blancas que debía enviar a las termas geométricas–. Hablamos un poco sobre un libro gigantesco que tiene sobre la mesa, y lo torpe de su formato, luego nos sentamos y comienzo a balbucear y ordenar con mucha dificultad una pregunta que comience la conversación.


EC
Germán, me gustaría conversar entorno a la precisión, y específicamente a la precisión con la que te interesa construir la arquitectura, o para decirlo simple, cuales son las consideraciones que tomas para trazar la arquitectura.

 

GdS
Te voy a tratar de responder tal como haría con un proyecto, es decir, tratando de no pensar cómo deberían ser las cosas, y sin temor a equivocarme.
–(Espero que me perdones sino matizo tanto como debiera)–.
La precisión que busco, muestra que las certezas que la arquitectura presta para vivir, y que conforman su interioridad, por ejemplo con el plano abierto de una plaza, o con el interior templado de una casa, no son nunca verdades absolutas, sino certezas prestadas por la cultura de un lugar, y por eso no pueden constituir un método, tendencia, o un estilo transportables de un lugar a otro.
Busco, “ lo que se presenta de una manera inacabada”. Repetir si fuera posible, la gracia de las cosas que todavía están en potencia y todavía no son, como el ocaso, los jubilados, o las ruinas, que se presentan de un modo velado, y hay que completar con la imaginación. Gracia que proviene quizás de que no tienen mucho que perder, o están aun por verse, o del ocaso, que es mirar las cosas desaparecer lentamente y perderse.
Me parece que la arquitectura no es tanto lo visible, como lo invisible, y no es tanto el muro construido, sino el “vacío” que sugiere contener.
 

EC
¿ Pero eso, como lo llevas a un trazado o a un plano que de cuenta de una información operativa ?.

 

GdS
Primero trato de descubrir lo que hay en el Lugar, que mucho más que una extensión de tierra, es la reunión de unas personas de hacer una obra en un medio cultural y natural para mostrar el esplendor que tiene la vida humana en ese momento, –su esplendor irrepetible–.
Un Lugar, que se distingue de la pura extensión geográfica, porque ha recibido una destinación que origina su interioridad.
Por ejemplo, en San Pedro de Atacama, estábamos encargado de comprar los terrenos para hacer el proyecto. Entonces, elegimos el Ayllu de Larache porque está, más alto que el resto del oasis, y lejos del pueblo. Queríamos hacer un pueblo nuevo como hacían los atacameños, y respetar la escala de la arquitectura colonial tomando cierta distancia . Entonces cuando fui a visitar un potrero que se llamaba Macuri, el propietario –que lo había heredado desde tiempos inmemoriales–, y por lo tanto, no tenia ninguna noción de venta, excepto que él sólo quería irse a Calama, le pregunte si tenia una guincha , –porque quería medirlo–. Entonces él me dijo…“ No le sirve”,

...“porque el metro es muy impreciso”.

_

EC
Y que entendiste cuando te dicen que “ el metro era muy impreciso”.

 

GdS
Primero me reí, y me quedé dándole vuelta. Después entendí, que el potrero tenía un nombre, era como dicen los abogados, “un cuerpo cierto”, es decir, “un Lugar”, y debía mirar no las hectáreas de tierra, sino los perales o peros del huerto, la orientación, la hortaliza bien cuidada a la sombra de los chañares, las hileras de alfalfa, las acequias y los surcos, los derechos de agua para el riego, es decir, verlo más como un lugar favorable para vivir, que como una extensión de tierra.
 

EC
Claro, porque eso no tiene una forma que debas medir, sino que se debía precisar, si existían los elementos que permitan subsistir y eso iba a cuantifica el lugar, porque lo que hace un lugar habitable, no es lo que abarca, sino más bien las construcciones que permiten que la vida sea fecunda.

 

GdS
Exacto, entonces uno dice; existe tanto terreno cultivable o no, esto mira para tal parte o no mira, esto es fresco en la mañana, etc. Finalmente, esta persona lo que me trató de decir, fue (para comprenderlo): “No trate de medirlo”.
 

EC
Porque no estaba vendiendo un sitio

 

GdS
Claro, sino “un Lugar”. También entendí, que no podía convertir los potreros que compramos, en un solo terreno, –pasarle la aplanadora a las chacras, era destruir gran parte de su riqueza–, sino que debía trabajar con una agrupación de 17 potreros distintos. –Ahora nos reímos, pero hace 15 años cuando lo compramos, yo no lo tenía claro–. Recorrí la región durante mucho tiempo(una semana al mes durante casi cuatro años), mirando cómo se hacían las cosas; entonces me di cuenta que el muro –porque estas personas no usaban la lienza–, estaba hecho a ojo de buen cubero, y si llegaba a un árbol lo esquivaba, porque un árbol les importa más que la recta del muro. Entonces, yo que busco una arquitectura de la experiencia, es decir, una arquitectura que dar lugar a la vida tal como es, me saco el sombrero con admiración, tomo un lápiz, y anoto.
Pero, volviendo a tu primera pregunta, comienzo con un escrito que como dice su nombre, nos recuerda lo que la vida le pide a la arquitectura en ese momento y lugar, –por decirlo de alguna manera–. Entablo una “demanda”, que es poética en el sentido que le da Ernesto Rodríguez cuando dice “ vivir (y trabajar) poéticamente, es vivir (y trabajar) abiertos a recibir el don”. Abiertos a descubrir el privilegio que trae cada día y lugar, sin esperar nada en particular, ni ocuparse de lo que pueda faltar. Porque para recibir un regalo, dice Godofredo Iommi, hay que estar con las manos vacías.
La vida le pide a la arquitectura que descubra la riqueza que abunda entre las personas que hacen una obra en una cultura y lugar, y utilice ese privilegio para hacer una obra que sea fecunda.
En el caso de las Termas Geométricas, entablo una demanda y digo, necesito:
1_ Hacer la piscina más grande que se pueda mantener a 39ªC con la cantidad de agua caliente disponible.
2_ Que se pueda llegar a esta piscina sin cautela, sin resbalarse ni caerse entre las piedras.
3_ Que el hecho de bañarse en un piscina de piedra, –llena con pura agua caliente termal de origen natural, en medio de una naturaleza brutal–, aparezca como tal, es decir, en todo su esplendor.
–Esa era la demanda que debía cumplir–.
 

EC
Pero eso es mental,

 

GdS
no, no, no, yo todo lo escribo, todo, todo, todo. Y esas son las primeras memorias.
 

EC
¿ Y para quién las escribes?.

 

GdS

Para nosotros. Para estar conciente de lo que estamos haciendo, es como una hoja de encargo, –a la que le llamo “demanda” –, y yo me ciento cumplido, si el proyecto cumple con ese lugar geométrico que nos decían en el colegio.
 

EC
Pero la demanda, en el caso de las termas geométricas decía: los baños tienen que estar…

 

GdS
...cerca de las piscinas, y tiene que ser un baño al aire libre, que no hayas visto nunca en un hotel y al mismo tiempo, cualquier señora –la más pituca– entre y lo use sin ninguna sospecha, –que no le de asco ha nadie–, y que sea un baño que este en medio de la naturaleza.
Al principio pensé, poner el baño entre medio de los árboles, pero no sabía cómo hacerlo privado, sabía que debía haber un water, y lo primero que pensé, era que debía haber un baño que fuera un puro hoyo, entonces pregunto a una señora tal , –que yo creo, es la más pituca–, ¿ irías hacer pipi en un hoyo?, –ni muerta– …entonces, listo.- cagó el hoyo–. Tenia que haber un water bueno, de tablones de madera, bien aireado y luminoso para evitar la humedad del vapor y las sospechas, etc., etc.,
 

EC
¿ Tú le preguntas a las personas ?..

 

GdS
Claro, pregunto constantemente, y a los maestros les pregunto que les parece tal cosa, –¿está quedando bien?–, además el juicio de bonito y feo, se lo pregunto al jefe de los maestros, por ejemplo, cuando el camionero que llevaba el hormigón para las piscinas bajo a mirar las obras, ( porque llevábamos el hormigón preparado para no ensuciar ), dijo: …”chuuuta..mea’caga…..”, ahí dije, –vamos bien–, porque tal vez llegue a ser una obra capaz reunir el gusto de todos.
Por eso hacemos obras algo primitivas, y que son primigenias, –porque une a todos los seres humanos en su origen-Por ejemplo, una plaza cuadrada de 100x100 reúne a todo el mundo, pero cuando le empiezan ha poner cosas, empiezan a separarse, y ya no reúne el gusto de todos. Tal vez, la madre de todas las plazas es un cuadrado de 100 x 100, porque donde la pongas, la gente sabe que esa es la plaza común, –de todos–, que no excluye, eso es lo que yo busco. Por eso la llamo arquitectura primitiva, porque ahí esta la raíz de la condición humana. Por eso incorporo tanto la experiencia de la gente diversa en la obra, porque me dice si cumplí o no la demanda inicial.
 

EC
Pero si tú dejas la cosa tan abierta a la experiencia de las personas, a las conversaciones con tus clientes o las personas que puedan habitar esos lugares, cómo llegas ha definir un trazado. Cómo incorporas todas esas conversaciones, porque en realidad, no creo que seas tan demócrata.
.
 

GdS
–Nada de demócrata, yo creo en el despotismo ilustrado, (en el trabajo)–. La pregunta es buenísima, porque presenta una contradicción. Pero aunque tú no me creas, nosotros dibujamos todo con extrema precisión. Pero además, en todas las cosas que hemos hecho, tratamos de incorporar el error de la construcción. Es como cuando hace un vestido de lino Adolfo Domínguez, un modisto español. Él dice que piensa en el vestido de lino siempre arrugado, no planchado; porque planchado va a estar cinco minutos. –El vestido y su tela son la misma cosa–, ya que el vestido recibe su belleza y dignidad de lo que hacen de la tela, el ingenio y las manos del modisto.
 

EC
Bueno, algo parecido tiene tu arquitectura.

 

GdS
¡Que buena noticia!
 

EC
El material con el que se esta construyendo, es algo indisoluble a la obra.

 

GdS
Eso creo, pero al mismo tiempo, si hay un error, –lo temido, o lo inesperado de la construcción, se incorpora como un bien–, no lo empeora.
 

EC
Pero en el caso de las pasarelas de las termas geométricas, el trazado debió haber sido de las cosas más difíciles que te ha tocado hacer, porque primero; el trazado es aéreo, porque abajo corre agua, y la pendiente va cambiando, además la topografía era absolutamente irregular, por decirlo simple, –y no le pasaste máquina–, sino que te fuiste adaptando a la limpieza que hiciste, pero ahí.. ¿ cuál es el trazado inicial ?

 

GdS
Todo lo que trazamos inicialmente, es un dibujo que podríamos llamar conceptual, en el sentido que contiene todas las ideas que deberíamos cumplir en esa primera demanda escrita, sin forma.
Después de la demanda escrita, pasamos a un dibujo que le llamo “ tonto ”, y es un dibujo donde esta cumplida la demanda de un modo simplista. En el caso de las termas geométricas, lo primero que hicimos, fue una piscina rectangular que calculé con el ingeniero, cuyas medidas resultaron del volumen de agua que podía mantenerse a 39ºC con las fuentes termales que habíamos descubierto.
 

EC
¿ Quisiste hacer una sola piscina ?

 

GdS
Una sola piscina de 3 metros por 200 de largo, y la realizo expresamente tonta, –Porque la mayoría de las tonteras las hacemos sin querer–, y siempre lo hacemos así, con un primer paso que empieza y moviliza las fuerzas favorables a cualquier proyecto.
Primero dije, cuánta agua tengo; 20 litros por segundo, luego hicimos unos cálculos, y proyectamos una piscina de 900m3, que era 3 x 200 metros, y que tenía un metro y medio de alto, luego pensé –claro–, esta cuestión no la puedo poner en esta quebrada, porque obvio.. topa, así que la tengo que quebrar en el sentido de la quebrada. Además, tengo que hacerla escalonada, porque o sino, me va a quedar un muro de 20 metros de alto.
Pero esta cuestión en cascada, es algo insoportablemente siútica, y nadie quiere bañarse en el agua cochina del otro, entonces, si una persona se hace pipi en la primera piscina, no quieres tú que a la segunda caiga el pipi, y en la tercera caiga el pipi, y además la última va ha estar helada, –listo–“cagó” la piscina única.
Entonces pensamos, tenemos que hacer muchas piscinas, distribuidas por toda la quebrada. Pero, ¿cómo se hacen muchas piscinas, si tienes 60 fuentes aflorando en distintos lugares, como teníamos nosotros, –todas entre 65º a 85ºC de temperatura–, ¿cómo juntas esa agua caliente y la llevas a distintos pozones?, Pero antes de eso, pensamos.. si no podemos hacer una piscina única, hagamos pozones que parezcan naturales, –ya habíamos hecho esa trampa en otra parte–.
 

EC
En las Termas de Puritama.

 

GdS
Puritama es un río termal que brota de una vertiente entre las rocas, y que ha creado naturalmente los pozones. Nosotros lo único que hicimos fue agrandarlos sin que se notara.

 

EC
Pero acá no existían pozones.

 

GdS
No, porque aquí el agua termal aflora por debajo del estero, y resulta que un caudal de agua termal de 20 litros por segundo, aunque es mucho, no te crea pozones naturalmente. Entonces falta la razón lógica, por eso es tan importante pensar, que la arquitectura nace –como me enseño mi profesor Coderch– de la ética de servir, para intentar mostrarle a cada uno el esplendor que tiene la vida que le toca, y no del cumplimiento de cualquier cosa abstracta, por más elevada que parezca. Porque la abstracción puede llevar a cuestiones fantásticas, como te puede llevar a los más terribles inventos mentales..
 

EC
Como el grabado de Goya que reza; “ los sueños de la razón pueden crear monstruos”.

 

GdS
Hubo una radio-novela llamada “Soñar no cuesta nada”…. Mi madre dice: que hay que tener grandes sueños, ¡porque a veces los sueños se cumplen!. Y si soñamos con pequeñeces, no vaya a ser que un día “ Dios se acuerde, y nos castigue cumpliendo nuestros deseos” como dice Isaac Dinessen.
Creo, que la abstracción es necesaria para reunir en una idea, elementos dispersos para poder trabajar con ellos. En la arquitectura sin duda es fundamental trabajar con abstracciones, pero recordando siempre que “el orden es fruto de la vida y no su origen”, como dice Saint-Exupéry. Sin enamorarse de las propias elucubraciones mentales, que a veces nada tienen que ver con el objetivo de la arquitectura, que es dar Casa a la vida humana.
Entonces, como los pozones se forman naturalmente con un gran caudal de agua..

–esa es la lógica que está detrás–, y cuando ves un gran pozón hecho por una manguerita, eso es Disneylandia, porque tú no ves una relación razonable entre causa y efecto. Por eso un castillo en una época nuclear sería ridículo..
 

EC
...¿contra qué te vas ha refugiar?...

 

GdS
Claro, viene un proyectil y te vuela una cuidad entera, o un bomba atómica. Por suerte eso ya se entiende, y solo en las fronteras o en los regimientos siguen esos simulacros de fortalezas,
 

EC
como una imagen corporativa...

 

GdS
Claro, la imagen corporativa del militar.
Por eso llamo ética, al cumplimiento de lo que corresponde. Entonces recojo eso, y digo; no puedo hacer un pozón natural, porque no vamos a tener como hacerlo, porque es distinto cuando se tienes un río, y tú lo dejas correr para que construya su curso, como sucedió en Puritama. Lo que hicimos en ese caso con el río, fue poner unas piedras de tope y después lo dejamos correr con toda naturalidad, y cuando nos estaba carcomiendo algún pilar, ahí le poníamos una piedra, –porque no hicimos con una retroexcavadora, un recorrido absolutamente arbitrario–, porque no resulta. Entonces el río corre y

cuando te molesta lo paras un poco, –pero no dirigimos el río–, en cambio el agua termal había que dirigirla. Entonces, así se va armando el proyecto.
Entre medio hice un viaje a Grecia con mi mujer. Fuimos a Naxsos, porque me interesaba conocer una cultura que existió hace más de tres mil años, y se llamaba “geométrica”, –no estaba pensando en las termas–, sólo quería visitar unas tumbas que se llamaban “las tumbas geométricas”, y que hace mucho tiempo que me tenía intrigado, y no habían fotos, sólo había visto unas cabezas –que son una maravilla–, y creo que Picasso y todo esos gallos las vieron y las copiaron –son unas cosas fabulosas–, unas cabezas casi planas, parecidas a las momias de San Miguel de Azapa, en que está marcada la boca con una línea y la nariz sobresale apenas, nada más, es un plano, ni si quiera tiene ojos, sólo la nariz –una cabeza en mármol– , que es un plano y lo único que sobresale es la nariz y luego con una sola curva, arma el volumen de la cara, y eso sigue hacia abajo con una especie de cuello, que se recoge, –eso es un poco más formal–, las esculturas son unas cosas maravillosas, pero bueno, las tumbas no las había visto fotografiadas, así que compré unos planos de antiguos senderos de pastoreo, y en uno de ellos encontré un triangulito que decía: Tumbas Geométricas, pero es como si en un mapa del cerro El Plomo hubiese un triangulito que dijera Tumbas Geométricas. Una tarde, junto a mi esposa nos fuimos caminando a buscar las tumbas, y resultó que estaban en un lugar lleno de piedras, un lugar donde pastan las cabras con dificultad y donde no hay cultivos, por lo tanto, no es una llanura como Stone Henge, que tú las ves inmediatamente, o los Menires de Carnac en Francia, que uno los ve clarísimos, entonces dije; –aquí no las vamos a encontrar nunca–, no había camino, ni civilización –nada–, porque es un lugar donde no van los turistas, así que nos perdimos en el cerro.

Yo estaba urgido, ya que se nos empezó a ser tarde,

y sabía que mi mujer no me iba a volver acompañar a este “paseo” .
Pero a última hora empiezo a ver unos círculos perfectos en pavimento de mármol, por su puesto con un poco de maleza crecida entre medio, y rodeadas de unas losetas rectangulares de mármol, de diferentes alturas, en promedio de un metro de alto, paradas alrededor, –y claro, era obvio–, eran las Tumbas Geométricas.
Entonces pensé; esta es la cuestión, en la naturaleza, para que una obra sea fecunda, es decir, nos revele algo de la dignidad de la naturaleza humana, debe ser geométrica, no puede pretender ser parte de la naturaleza.
Después pensé que las termas debían ser geométricas, y por eso les puse geométricas. Porque tienen que ser geométricas, para que se distingan de lo que es natural, entonces así, lo natural aparece con mucho más fuerza, porque tú no lo tocas, sino que lo marcas.
 

EC
Pero esas tumbas, están entre las piedras.

 

GdS
Así es, pero las piedras estaban tan desordenadas, que si las tumbas tuvieran otra forma, quizás nunca las podrías distinguir, era un paisaje muy parecido a esas enormes piedras que hay en la cuesta de Las Chilcas.
Las piedras iban dejando planos de pastos de 100 a 200 metros y ahí en esos planos estaban esas piezas redondas, y eran como si se hubiese posado un Ovni, una cosa redonda –perfecta–. Y eran varias tumbas, una al lado de otra, y otras separadas, era un lugar sagrado –imagino–, marcado hace 3000 años, que no se como se mantienen ahí. Creo que como no lo pueden cuidar, no le dicen a nadie donde se encuentran, y tú a los griegos del campo no les puedes entender nada, porque es un idioma imposible, cuando les decía tumbas geométricas, era igual que no decirles nada.
Lo que te quiero decir es que uno, las cosas las va recogiendo de cualquier parte donde vaya.

Como dice Saint-Exupéry en "Ciudadela" , el recorrido de la caravana debe ir de pozo en pozo, hasta llegar al mercado, y a lo mejor los pozos la desvían, pero como su objetivo es el mercado de la sal o el de la seda, la caravana siempre mantiene una destilación. Cuando un proyecto recibe una orientación, adquiere un propósito. En este caso, el que las piscinas sean geométricas, que sigan y bajen con la quebrada, que el agua reunida se reparta por gravedad, y por lo tanto, la entrada de agua termal a las piscinas deben estar bajo la línea de salida de las piscinas de captación de las fuentes termales, y todas estas piscinas deben estar reunidas por esta pasarela, pasarela que no tiene…
 

EC
Pero ahí, por lo tanto, uno prescinde de esta necesidad que tiene la arquitectura de estudiar un proyecto mediante el dibujo.

 

GdS
no, no, no.
 

EC
¿ Pero, como dibujas el recorrido de un estero que dejas correr con toda naturalidad ?.

 

GdS
–Eso no–, como corre el estero no lo dibujo, pero las piscinas las dibujamos, con los planos topográficos. Ahora que pasa, como eso esta hecho basado en una ley, –tú sigues la ley–, es como jugar ajedrez, lo importante está, en que el tablero es exacto y tiene unas reglas, pero todos los juegos de ajedrez que estén aceptados, sirven al juego, y tú puedes hacer una jugada u otra, mientras estés en el tablero y respetes el movimiento de las distintas piezas.
En este caso había que respetar, primero: que las piscinas fueran geométricas, luego: que el 50 por ciento del muros fueran la roca natural, porque al atracarse a los lados de la quebrada, dejaba el río correr por el centro, lo que me parecía bien, excepto en una que la dejamos aislada, y que interrumpe el curso, pero todas las otras, están contra la pared de la roca, porque se producía una hilera de experiencias que eran muy buenas; porque te protegía un poco de la lluvia, el vapor del agua recuperaría las nalcas, musgos y helechos, y que las piscinas contra la roca oscura la convierten en un espejo, y como las piscinas se están rebalsando, el agua se mantiene quieta, incluso cuando hay gente, porque la onda no se reproduce, y el agua se va hacia el río.
Todo eso se va sumando; además, quieres hacer el rebalse en el borde superior de la piscina, para aquietar el agua y dejar que las hojas escurran, entonces, nace la idea que la piscina debe tener una cosa para que se valla el agua, y si ya definiste que estén atracadas a las paredes de la roca, entonces cuando se va abriendo el cañón, las piscinas son más grandes y más largas, –en la medida que la pendiente lo permitiera–, y si aumenta la pendiente, la piscina se acortaba. Y con ese plano fuimos al lugar, y las replanteamos en el terreno, ajustamos algunas cosas, pero nunca cambiamos el propósito, además, todo esto debía participar con una pasarela que fuera una línea bastante recta, –recta en el sentido vertical–, porque no pueden cambiar demasiado de pendiente, además, sin peldaño debíamos llegar a todos los puntos de las piscinas que nos parecía convenientes, sin molestar a la gente que se estaba bañando.
La pasarela es un orden que se puede explicar muy bien con una casa que hice en Aconcagua, el cliente, me preguntó por qué tenia esa forma quebrada, entonces le dije que si trataba de reunir con una línea todos los acontecimientos importantes de su vida, le saldría una cosa quebrada, como el pastor que sale a buscar las ovejas al cerro, tú no puedes hacer un trazado para definirlo, sino que su trazado resulta del objetivo de reunir los animales para llevarlos al corral, entonces si lo siguiéramos con un GPS, el recorrido del pastor seria quebrado, pero tendía una lógica, un orden, pero ese orden es interno no es externo.
 

EC
A mi me quedó claro esto de los cuerpos quebrados, cuando me dijiste que en el Hotel Explora de San Pedro, las personas no debían recorrer más de 100 pasos, entonces hiciste un círculo y sobre esa superficie desarrollaste el Hotel..

 

GdS
Claro, ese fue uno de los propósitos que queríamos cumplir, porque ese parecía el número de pasos que se pueden dar en un corredor, digamos por qué no, de un palacio atacameño, antes de aburrirse y devolverse, –porque el caminar se anima con las variaciones que uno experimenta–.


EC
Pero cuando tú me dices, que si uniendo los acontecimientos de la vida, te resulta una línea quebrada, te resulta una forma conceptual, que no tiene que ver con una forma realizada por un recorrido espontáneo.
 

GdS
No es resultado de un recorrido espontáneo, sino de un recorrido intencionado, porque el pastor parte de su casa a caballo y con sus perros a buscar las ovejas –nunca podrías proyectar esa búsqueda–, sin embargo ella tiene una ley que para entenderla tendríamos que dibujar, a la vuelta del pastor. Como sólo se puede dibujar después, el curso que siguió la caravana en el desierto, o los pasos de la gente cruzando la plaza el Domingo.
 

EC
Si uno siguiera tus maneras o tus pensamientos, con los que vas construyendo un proyecto, tú dices; en el Hotel Explora: quiero que las personas recorran 100 pasos..

 

GdS
–75 metros–. A pesar que para llegar a 52 dormitorios el corredor mide más de 300 m de largo.
Algo que aprendí de las variaciones interiores de las casas de Alvar Aalto , o de Frank Lloyd Wright , o las promenades de Le Corbusier, es que la experiencia siempre son muy buenas si vas de ida y ojalá no tengas que volver sobre tus propios pasos, como dice el poeta León Felipe…"pasar por todo una vez solo, una vez solo, y ligero"…que nunca llegues al fondo de las cosas, y tengas que retroceder.
Si miras la planta de ese Hotel explora en Patagonia, y te imaginas unos niños jugando al pillarse en los pasillos, los niños nunca llegan a un camino sin salida. Eso llevado hasta las últimas consecuencias, es "lo Inacabado", lo que queda abierto, y queda abierto en todos los sentidos, físicamente queda abierto, queda abierto también, porque no lo puedes obtener de un solo golpe de vista, pero lo curioso es que esta todo definido, yo te puedo mostrar el plano de la pasarela dibujado casi a escala natural.
 

EC
¿ Llegas a ese nivel de dibujo ?.

 

GdS
paso por todas las escalas, la demanda esta hecha a escala 1:200 o 1:500, después lo corrijo, y la paso a 1:100, dependiendo del encargo, porque para mi, lo más importante de un buen proyecto, es que lo total quede bien, aunque las partes no estén tan bien, –porque un proyectos con muchas partes bien hechas puede ser una mugre de proyecto–.
Un proyecto no es un suma de partes –obvio, no–. Es lo que le pasa a Philippe Starck, una cosa diseñada, y lo otro diseñado, y lo otro diseñado, es un vomito, ponte 10 cosas de Philippe Starck sobre esta mesa, –nos darían ganas de vomitar–.
En un buen proyecto, las partes desaparecen para dejar que aparezca una realidad mayor, que es la experiencia como un todo, –que debe ser bueno–. Hablemos de cosas sublime, por ejemplo, “ La Alambra de Granada”, hay en ella muchos momentos mediocres o malos, incluso fomes, pero se experimenta lo que puede ser el esplendor de un palacio árabe, –una cualidad que no esta en ningún lugar especifico de la Alhambra–, algunos dirán que se alcanza en el salón de embajadores, otros en el jardín de arrayanes, con las fuentes…no se…
 

EC
Pero esto que tú llamas "inacabado" ; como un cuento que no se termina nunca,…"las mil y una noches".
 

GdS
Claro, si volvemos a mirar la planta del hotel explora en Patagonia, y te imaginas nuevamente a unos niños jugando al pillarse en los pasillos, veras que los niños que arrancan siempre encontrarán una salida. Esto forma parte de "lo Inacabado", de aquello que queda abierto y no se agota porque siempre se renueva, como el agua de un río que no se seca.
 

EC
Pero una cosa "inacabada", puede ser una cosa horrible, o puede ser fabulosa, lo inacabado no carga sobre sí, el aprecio tuyo. Porqué para ti; "lo inacabado", ¿ es un objetivo conceptual o formal ?

 

GdS
Ambos, ya que existen formas que cuando se terminan quedan agotadas. Se agota su potencial de contener.
Eso esta presente en la arquitectura típicamente norteamericana, las cosas están terminadas de una forma tan exhaustiva, que quedan agotadas, todo su potencial se esfuma, y la obra queda muerta, y tú sabes porque esta muerta, –porque esta agotada–.
Lo curioso, que a la gente joven el mundo que le han ofrecido –en otro sentido– parece agotado por la misma razón, porque no hay espacios que estén abiertos. Por eso yo defendía los terrenos baldíos, –cosa que a defendido Sola Morales y mucha gente–.
Los espacios vacíos, o sin uso, son los mejores lugares de la cuidad, por ejemplo, Cerrillos, mientras se discute es una maravilla, cuando hagan algo ahí, se acabo cerrillos, –se agotó–, y llamo inacabado, no a una cuestión, que al pintor se le olvido terminar o no termino el forro, sino que a lo mismo que tú haces, "La generosidad del espacio", entonces en tus construcciones, –aunque tú me digas que no quieres que hable de tus cosas–, hay lugar para muchas cosas, esa es la potencia, y en la medida que uno la define, o comprimes mucho el uso, es decir, le das un uso demasiado especifico y poco amplio, lo agotas.
 

EC
Pero en los cuerpos quebrados, que finalmente es lo que uno vive, porque se presentan así, –y se van ha tener que habitar así–, se van generando por si solo diferentes habitaciones, incluso, dentro de lo que se podríamos llamar "una gran habitación". Entonces, no dejas la cuestión tan abierta como tú dices, porque en realidad vas generando un sin fin de pequeños rincones que uno los completa geométricamente…
 

GdS
Lo que te trato de decir; que es abierta en un sentido imaginario, porque el sinfín de pequeños rincones aviva la imaginación y los sueños, que quizá un interior de límites más definidos deja afuera. Por ejemplo yo no haría nunca haría un espacio que fuera solo un cubo.
 

EC
Entonces, cuando partes de una piscina rectangular, no crees mucho, que vas ha llegar a construirla.
 

GdS
No, –trato de construirla–, pero se me va transformando con el tiempo. Otras veces como por ejemplo, en el caso de las caballerizas en Atacama las obras salen bastante cuadradas para mi.
Ahora estoy haciendo un proyecto para unos amigos que estaban muy desilusionados, porque el proyecto estaba quedando muy cuadrado, –y me decían–, "te hemos visto cosas tan sueltas …¿ a donde están los pasillos de San Pedro, y las pasarelas de las termas…?". Yo le dije, no se preocupen, por más que trate de hacer las cosas cuadradas, no van a terminar cuadradas, –no hay caso–, porque yo le introduzco muchas variables.
Recuerdo patente tener la experiencia de una capilla de Tadao Ando que es una cajita, pero claro tiene la cruz partida al final, y luego tiene una ventana al lado y –listo–, se acabo el cuadrado, inmediatamente le introduces la luz de una manera, –lo dio vuelta–. Pero, yo no lo hago por un afán rebuscado, ni por rizar el rizo, sino al revés tratando que los pliegues sean leves.
 

EC
Quizás, uno podría contenerse más en lo formal, entendiendo la dificultad de llegar a construir algo tan quebrado o con tantas curvas, con tantas alturas distintas, esa contención, tú te la planteas.
Plantearse constructivamente, –hagamos el muro derechito–, porque finalmente hacerlo plegado o quebrado, significara que voy a tener que entregar una información con más precisión.

 

GdS
Siempre trato de contenerme, –como te dije, en las caballerizas hicimos un acto de humildad y de contención–, y estoy acostumbrado, porque también hago mis propias cosas, entonces se lo que valen las cosas.
 

EC
Aunque, yo no te hablo de lo materialmente económico, porque incluso puede salir igual o incluso más barato, sino que, significara mas elaboración y precisión en la información que debo preparar para construir un proyecto.
 

GdS
Es curioso, porque lo que requiere más precisión, es lo mas sencillo, lo más parco, eso requiere de esa mayor precisión de la que tú hablas. En una cosa que la podríamos llamar quebrada o en un cuerpo quebrado, o en un recorrido quebrado, o en un espacio ligeramente quebrado, las necesidades de ese tipo de precisión bajan, no aumentan. Porque las cosas se pueden hacer sin lienza, bastante a buena vista, y justamente por esa condición quedan “ abierta”.
 

EC
En ese sentido, recuerdo unas oficinas que realizaste para Corpora, donde el proyecto era un layer absolutamente autónomo, que no consideraba en ningún momento la estructura propia del edificio, lo que iba generando una gran cantidad de rincones.

 

GdS
Claro, y las oficinas con más rincones son las más deseadas, porque por esas debilidades se fuga imaginariamente los "espacios intersticiales", como les llamaba muy bien Savater, y que son la distancia que media entre las cosas; la distancia como dice Tellier, entre el trueno y el rayo, –en esa zona me gusta habitar–. Te has fijado en esas casa que tienen chiflonera, me encantan la casa antiguas que tienen dos puertas para entrar, y queda un espacio entre las dos.
 

EC
Una esclusa

 

GdS
Claro, me encantan las esclusas, me gustaría que entre una pieza y otra, uno tenga que abrir dos puerta, como me imagino, debe suceder en los ministerios en Francia, te has fijado que los muros de piedra de los palacios son tan gruesos, que hay una puerta en cada plano…
 

EC
que crean una pequeña habitación.

 

GdS
Ahí esta la arquitectura. Porque hay un extra que no son metros cuadrados, sino que una distancia entre una cosa y otra. Por ejemplo, el edificio que estamos haciendo en Madrid, todo lo que pudimos aportar con nuestros socios, –a esta gigantesca empresa de viviendas del Ayuntamiento de Madrid que hace más viviendas al año que todo Chile–, es un parrón para liberar un espacio que medie entre el edificio y la calle. Porque las calles no son muy amables todavía en estos suburbios en construcción, por lo que me cuenta la gente de ahí, –como te digo, no pretendo seguir un proceso democrático de trabajo, pero escucho a la gente– . Y me dicen, “ por aquí pasan pocos autos, pero el auto que pasa rajado a las 3 de la mañana nos despierta a todos”. Como son barrios suburbanos, tienen viviendas en la planta baja. Las personas quedan con su estar, su comedor o su dormitorio en la calle. En nuestro edificio todos los dormitorio miran hacia un patio grande de manzana, abierto en dos partes a las calles. Entonces, ¿ qué les regalamos?

 

EC

-¡ Aire !–

 

GdS

-¡Claro!-. Un patio de manzana más grande con seis plátanos orientales, que está dentro del presupuesto

-árboles grandes trasplantados–, cuestión que ellos no hacen, –no se porque–, una idea tonta chilena exportada a España. También les dimos una distancia que los independizara un poco de la calle, metiendo todo el edificio bajo un parrón con enredaderas.
 

EC
Y uno entras a las casas por la calle o por el patio.

 

GdS
Por el patio, y lo que tienes a la calle, es un parrón enorme, de 5 pisos de altura, que cubre toda la edificación y toda la forma de la manzana, además con eso me acople a la ley, porque lo que cumple la alineación; es el gran parrón que envuelve el edificio, –edificio que di vuelta–…,porque teníamos una manzana totalmente absurda, –yo no se para que, esta gente sigue haciendo la misma manzana–, la manzana decimonónica, que estaba muy bien en otras condiciones –la ochavada–, que además, deja unos rincones asquerosos. Entonces, lo primero que hicimos fue dividir el orden de la manzana, dejando que el parrón siga la alineación, y el edificio siga su propia ley.
El edificio tiene más frente y menos fondo para iluminar mejor el interior, sin dejar rincones oscuros olvidados, ni patios mal ventilados. Dentro del parrón hay unos tajos de arriba/abajo, para abrir la manzana hacia la calle y dejar aun más espacio libre.
Eso es todo, y no es poco para unas viviendas sociales ubicadas en una urbanización nueva, desangelada y sin paisaje, –típico de las grandes ciudades de Europa–.
Y como te decía, todo eso se puede pensar a escala 1:500. Después, cuando trabajamos a escala 1:20, todos sabemos cual es el objetivo, y nos damos cuenta más fácilmente si vamos bien o mal encaminados a cumplirlo.
Pero, tenemos dibujado hasta las uniones del parrón, porque andamios Peri, va a hacer el parrón, como una pequeña promoción de las potencialidades de su sistema. Pero como la unión del andamio Peri es desmontable y complicada, cara y aparatosa, tuvimos que inventar otro sistema mas sencillo, que atraviesa los tubos.

Pero eso trae un problema de duración, porque el tubo perforado se oxida antes.
 

EC
Porque le hiciste un agujero en la barrera,

 

GdS
Claro, entonces todo mi segundo invento, es que esa perforación quede sellada, y así la empresa pueda garantizar por 40 o 50 años el parrón, entonces inventamos con ellos, una pieza con una bolilla de acero, como las uniones de bronce, que se sella sin plástico, y sin nada , como las piezas de bronce con hilo, cuando las aprietas no cae una gota de agua, –para mi eso, es un milagro– en este caso el propio tornillo, tiene una golilla del mismo material, que suelda la unión a la manera del bronce, –porque si fuera goma dura 10 años y después se quema.
 

EC
Lo importante es que no entre humedad.

 

GdS
Exacto, además el otro argumento que le di, era que si una pieza falla, cambiarla no cuesta nada. Porque no es como en los andamios común y corriente, donde no se puede cambiar una barra de abajo. –"Creo que todo estas ocupaciones son trabajo de arquitectura"–.
En cambio, en las Termas Geométricas, todo el Quincho esta hecho sin ningún clavo, con puras uniones madereras, tipo cola de milano, o de media madera con tarugos. Y toda la estructura de madera fue cortada con motosierra, porque ahí no hay ninguna madera cepillada.

 

EC
¿ Y la pasarela ?.

 

GdS
La pasarela, esta dibujada a escala 1:1, porque esa sección no podía quedar mal.
Y como tampoco confiamos tanto en "las buenas ideas de taller", hicimos un tramo de la pasarela en el lugar, la vi y dije Ok.
 

EC
Pero en ese momento, tenias un caballo de 10 patas.

 

GdS
Eso es lo que cuesta imaginar, que la experiencia de caminar por una pasarela de 500 metros no se puede completar en los primeros 10 metros, sino que debemos mantener el interés por recorrer sus 500 metros, sin agotarla.
Podemos observar que si una cosa que debe tener 500 metros, en los primeros 6 metros ya nos parece suficiente, cuando tenga 500 metros va a ser una mugre. Es decir, si una obra gruesa ya es una buena obra, –te equivocaste–.
EC
Claro, a no ser que la proyectes como obra gruesa.

 

GdS
Exactamente. Pero a nosotros nos pasa mucho y se lo advierto a los clientes, que en el momento antes de terminarse la obra, –esta la caga, y cuando esta la caga–, les digo; ahora, estén tranquilo, tengan paciencia, porque esta cuestión se completa el último día, y ahí queda abierta, y eso no te lo puedo explicar. –¿Pero Cómo? – No se. La obra queda abierta, tal vez para mantener su potencial, y mantiene vivo los sueños de ser algo mejor más adelante.
 

EC
Sobre ese tema; si miramos la terminaciones de la casa de baños del Ona en las Torres del Paine, o en las oficinas de Corpora, los muros, los cielo, los pisos, son absolutamente acabados y brillantes, no existe nada torpemente hecho, todo esta absolutamente pulido, generando unos interiores súper soplados, que a diferencia de lo que pasa en el hotel de San Pedro, o en las termas geométricas, e incluso en la casa para tú hermano, las terminaciones son mucho más toscas, o mas "vivas".
 

GdS
Yo voy en la dirección que tú dices; lo más sobado que hemos hecho, fue el pabellón de Chile en Sevilla: yo no digo que me arrepienta –en absoluto–, pero…
 

EC
pero, cuando las cosas quedan tan perfectas, o tan pulidas, –¿ desconfías ?–

 

GdS
Esa precisión, –la buscamos en su momento–, pero quizás no la conseguimos bien, o no me gusto lo suficiente, aunque gustar es una palabra muy tonta, en realidad, la encontré sin profundidad. Quizá por eso, ahora busco todo lo contrario, busco ser mas primitivo, quitándome mañas, y soltarme un poco.
 

EC
Quizás, porque una cosa sin pulir se presenta con mayor naturalidad, aunque en algunos casos –por ejemplo–, en esta mesa cuando uno pasa el vaso, quizás es importante que flote, que no existan accidentes.
 

GdS
Si, pero hasta en eso, hoy tengo mis dudas.
En Atacama, –y desde antes–, ya venia intuyendo que tal vez la perfección de las cosas tenían que ser en si misma y no con cualidades ajenas, entonces lo que tú llamas sobado, porque queda la cuestión resuelta, es lo que da la sensación de fin, y justamente lo que yo disfruto de la ciudad son los sitios vacíos, las partes inacabadas que se podrían considerar sus defectos. Defecto es lo que falta. Una ciudad densa se enriquece con espacios libres, o sea, donde faltan los edificios para completarla.
Para mi todo estos sobados, al final son como esas tortas de chocolate con chocolate y con más chocolate, y de puro chocolate, tú comes la primera cucharada y dices-que cosa más exquisita, a la segunda, dice esta baste buena, a la tercera no quieres más. Yo quedé empalagado proyectando las canterías de la madera del Pabellón de Chile en Sevilla, que van de un lado para otro, dibujando líneas que tratan de coincidir, –no se porqué–. Tal vez debimos dejar que las deformaciones y grietas del tiempo produjeran esas líneas en la madera, sin tratar de dibujarlas.
 

EC
Son como aquellas obras, que no permiten la degradación de los materiales, por lo tanto se deben mantener así de pulidas para la eternidad, o sino, con el tiempo, se convierten en escombro.
 

GdS
Absolutamente, en algo pulido, –y que he vivido en muchas–, no puedes hacer nada, es una cosa de una esclavitud, de una tiesura, –odio lo tieso, lo empalagoso–. Yo me empecé a empelotar con nuestras propias cuestiones. En el hotel en la Patagónica –hoy–, me empelota que los forros de madera estén tan domesticados en un hotel remoto. No quiero volver a esas terminaciones. Aunque me gusta mucho el proyecto, hoy día las terminaciones, lo haría mucho más esencial.
Ojalá pudiera trabajar con los puros troncos, aunque no he llegado a eso, –ni mucho menos–. Pero, ojalá lo pudiera hacer, para sorprender a algunos que todavía creen que "menos es más". ¡ Menos es menos !.

Jean Nouvel hizo un pabellón, que lo debes conocer, cubierto de troncos. Yo me saco el sombrero ante esa obra, y reconozco que todavía no soy capaz de hacer una cosa así
 

EC
Ahora quiero preguntar sobre una cosa que me parece central. Tú dices que ser poeta, es ser preciso, y pones siempre como ejemplo al poeta Jorge Tellier, que cuando él escribe, siempre esta diciendo una realidad, y no un invención.

 

GdS
Pero, incluso en la publicidad, yo recuerdo patente, –y te lo he comentado–, yo recuerdo que cuando vi el aviso que decía "Martini es", pense: –me cagaron–, esa es la precisión absoluta, porque reúne todo lo que es posible ser, sin limitarlo a nada en particular, –eso es fabuloso–, porque eso no es ningún carril, o cuando Tellier dice,..."la poesía es una moneda, que debe estar en todos los bolsillos", no es un carril , o cuando Andrés Calamaro, dice;..."yo soy un loco, que se dio cuenta, que el tiempo es muy poco", –listo– que te pareció. Sus canciones son como un cuchillo, o en otra canción dice, ..."todo lo que termina, termina mal", cuando se ha visto que una cosa que termina, termine bien,

 

EC

-en algo malo, solamente–.

 

GdS
El otro día, con los maestros, –tú me vas a decir que soy un falso demócrata– pero no me importa nada, porque soy lo menos populista, pero yo gozo con los maestros por las cosas que ven y que uno no ve.

( En otra parte, escuchar a los maestros, sería escuchar a Confucio, o al Yogananda, pero en Chile un maestro es el carpintero, el gasfiter, o el albañil.)
Yo hago unas conversas sobre cualquier cosa, para que suelten algo, –y tengo un maestro–, un carpintero, que es un genio del cuento. Un día estábamos recogiendo piedras en el jardín, y hacia mucho calor, y le pregunto a Don Julio, ...¿qué pasaría si las piedras se vendieran?, –y Don Julio que es seco–, me dijo; "no habrían, pue…"
Esa es la poesía de la que yo hablo, tiene que ser una cuestión que te cae como un cuchillazo, o que te remece como un temblor. Igual que otro día, –yo le ayudo nada mas que para oír estas cosas–, estábamos sacando una piedra que no dejaba crecer un boldo, –aunque, después de sacarla el boldo tampoco creció–, pasamos un día entero rompiendo esta piedra –claro, el mucho más que yo–, y cada vez que le mandaba un chuzazo y la piedra lograba romperse, el decía; "le dolió", y le dolió, significaba; que ya se empezaba ha abrir, entonces estábamos

–al otro lado–,

 

EC

Ahí no hay nada que discutir.

 

GdS

Esa es la poesía: una cosa que es evidente, una mirada nueva a las mismas personas y cosas de siempre. Entonces, cuando yo hablo de poesía en la arquitectura, me refiero a estar abierto a recibir todo el bien disponible, para que las obras sean algo más que buenas construcciones. Porque también vivimos en el espacio libre que esta sobre nuestras cabezas, y que llamamos vacío; porque no tenemos una palabra mejor para nombrar su contenido. Donde uno vaga cuando uno esta pajareando, o mirando el techo.

Hay una canción muy bonita de Lola y Manuel, que dice –en flamenco– ... "lejos, muy lejos, se oye la voz del maestro que habla de montes y ríos, eso es poético, porque eso lo has vivido muchas veces, y es cierto, eso pasa, …me escapo por la ventana , y corro, corro…persiguiendo nubes blancas paso la tarde de invierno "…. la niña esta en el colegio. Ese es el espacio de la arquitectura, en el que tú vagas y traes recuerdos al presente, a esto que llamamos vacío, y que en ningún caso es vacío, porque contiene algo que no sabemos nombrar. Pero también en la arquitectura se encuentra lo que no somos y queremos ser: la dignidad que siempre debe tener la condición humana, incluso en sus miserias y carencias. Por eso yo digo que hay que aspirar a un poco más, y no hablar como si nosotros fuéramos ingenieros, aunque en el fondo, seamos unos ingenieros…
 

EC
…venidos a menos.

 

GdS
Por eso, yo aspiro a una cuestión artística.
 

EC
Entonces, buscas una arquitectura como la poesía; que esta hecha para ser habitada, para ser vivida.

–Cuestión que parece una obviedad, en esta conversación–.
 

GdS
Claro, tal vez por eso no trabajo en la apariencia de la arquitectura, sino en su capacidad de dar lugar fecundo a la vida tal como es, cuando es buena, y que en ningún caso es aséptica.
Por eso, es muy distinto como miro un auto, o como miro una escultura, porque conozco lugares donde todo es feo, pero sin embargo el lugar tiene un ambiente vital, –"un ambiente de vida"–.
Haciendo una casa en Zapallar, por sorpresa la encontre que en Quinchamali, –en la casa más penosa del pueblo–, estaba potencialmente todo lo que necesitaba mi hermano: dos cuerpos de adobe separados, en uno la cocina y en el otro los dormitorios. Luego, afuera en un lugar abierto bajo el techo, con un desorden brutal, ( yo pensaba, esta gente vive mucho mejor que en Sucupira, porque viven afuera ), tienen el living, el taller y el comedor afuera. Viven sacando lo mejor de un pueblo de campo del valle central de Chile, ahora me pueden alegar que la basura, que las gallinas, pero si tú me preguntas, de donde saque la idea para la casa de Zapallar –de ahí–. Claro un poco mejor hecha, ellos no quieren el techo cayéndose, –pero era fantástico–, la calidad de ese lugar era fantástica, y lo curioso, que la principal contradicción de la arquitectura, -(tal vez)-, que a pesar que se construye con los materiales que la definen, o la limitan, no esta ahí el limite, sino que en el contenido, y el contenido es aire. Un aire lleno de sugerencias. …"Somos polvo"…, dijo Leopoldo Castedo, …"pero polvo enamorado"…
 

EC
despues de esas palabras, si que dan ganas de seguir viviendo...claro; "enamorado"...

Una vez dijiste, cuestión que nunca antes se lo había escuchado a otro arquitecto,

-es una cuestión re-tonta-, pero yo encuentro que las cosas que yo mas aprecio son tontas.
 

GdS
O se hacen.
 

EC
Tú les dijiste una vez a los alumnos, que las Alamedas son plantadas con un solo árbol que se repite con monotonía, y no con un tramo de álamos, y otro con palmeras.

 

GdS
La repetición monótona de las partes las hace desaparecer y formar algo mayor.
 

EC
Y en esa monotonía –con toda su tontera–, lo importante estaba en el largo que constituye y no en la especificidad del árbol.

 

GdS
Claro, lo que importa es alcanzar el largo mínimo, el tamaño critico para que se pueda llamar Alameda.
Imagina la Alameda de Santiago , si en vez de tanta mezcolanza, la hubieran plantado con álamos, desde Las Rejas hasta el Arrayán, y que al ex-río Mapocho le hubieran hecho una vereda para caminar por las orillas bajo unos sauces, desde el Arrayán hasta donde se pierde en Lo Prado, –te imaginas–. En vez de taparlo con autopistas y soñar con hacerlo "navegable"…
 

EC
Otra estupidez mas de algunos políticos mal asesorados, por arquitectos incompetentes y charlatanes...

 

GdS
Eso es lo que yo discutía en la escuela, los proyectos buenos tal vez parecen sencillos y evidentes, –pero las obras sencillas y evidentes son escasas–. ¿Quién hace hoy día una plaza vacía con 6 árboles grandes?. –Nadie–, sino que las llenan de porquerías, de lo que llaman mobiliario urbano, –el peligro publico, numero uno–.
 

EC
–Absolutamente–, y que su mejor uso: es para hacer barricadas...pero los urbanistas o la gente que le gusta llamarse asi, no entiende.

Pero volviendo a tú manera de hacer la arquitectura. Están las monotonías, pero también los accidentes.
 

GdS
La monotonía tiene esa cuestión fantástica, y tú lo has advertido muy bien. Para que haya accidente, tiene que haber una regularidad.
Una vez que se arma una alameda digamos en el primer kilómetro, –porque cada cosa tiene un tamaño critico para existir–, puede haber un accidente, algo que interrumpa por un tramo su continuidad y que la totalidad absorbe como tal.
–La Alameda posee todo lo que hemos estado hablando, por eso encuentro precioso tú ejemplo–, porque la Alameda son lo más arquitectónico del paisaje chileno. –Y mucho más que la hilera de álamos que la conforman, es la realización de una idea tan sencilla que llega a ser genial–. y esta hecho con troncos sin labrarlos, y en ese sentido; es un "Proyecto Mental", del que tú me tratas de hablar, y yo no entendía.
Entonces, que hay que hacer para construir una Alameda, –primero–; medir la distancia que deben tener los árboles para lograr esa densidad necesarias, entonces, iría a ver Alamedas hasta encontrar la distancia entre los árboles y el ancho del camino, y con ese patrón, yo te aseguro que haríamos una Alameda de La Serena hasta Puerto Montt y nos quedaría una cuestión "fabulosa" –¡ y de nada !–, bueno no exageremos porque en La Serena habría que regar, pero quizás, de Los Vilos hasta Puerto Montt. Ese seria el proyecto a escala del país, entonces después vemos como resolvemos los accidentes, pero siempre en la mira está, que esto es una Alameda, entonces decimos, en cuantos metros se pierde, como hacemos para que pase una autopista y la rompa, como hago la entrada y la salida del pueblo, pero siempre pensando en mantener la Alameda, entonces no pasa nada, se enriquece la Alameda, y pasan esas cosas que me encantan, que cuando uno va hacia arriba, la Alameda desaparece y los árboles la tapan, y cuando vas hacia abajo, pasa lo contrario se abre, y después va una persona caminado y la Alameda se ve inmensa…
 

EC
Pero uno viene de estas autopistas absolutamente despejadas, con los letreros unos tras otros, y cuando pasas por estas alamedas, que son de una tranquilidad, uno solo piensa: –ojalá que esta cuestión no se acabe–

 

GdS
Recuerdo que al salir de Llay-Llay camino a Colunquén, hay una Alameda en la que uno piensas lo que tú dices,

–ojalá que no se acabe–, y ahí te das cuenta –y me has sacado el mejor ejemplo–, que si los árboles no fueran ligeramente distinto, no existiría la vibración que produce el cambio de la luz traspasada por los árboles. Es algo muy sutil, muy delicado.
Él que ha hecho esto en la música, es Bach. Las variaciones que hace en las fugas, –las variaciones sobre lo mismo–, es lo mismo que en las Alamedas, es decir, un orden, –estrictísimo–, tocado como un tonto, y quienes la tocan mejor, son los mas monótonos, o sea los que le ponen menos emoción, y sin embargo la emoción brota sola, –como quería Braque con su pintura… "amo la regla que contiene la emoción"–, entonces cuando yo hablo de poesía, yo no hablo de emocionarse hasta las lágrimas, porque entonces, pasa que uno empieza ha poner forma de pene a los tiradores de las puerta, y después, cepillas todo, esconde los interruptores, ese no es el tema de la arquitectura, porque incluso la Alameda, acepta que se caiga un árbol, o que uno este más chico porque lo replantaron.
 

EC
Pero, tú construyes esa monotonía, pero al mismo tiempo, –porque te conozco–, le haces una ventana, o un tajo.

 

GdS
Quizás, para saber lo que estamos haciendo, necesitamos sentir su resistencia, por eso a veces les hacemos unos tajos, unos titubeos, o unos giros. Así, de alguna manera reconocemos que la recta o el plano son certezas prestadas por la arquitectura, y el tajo en el plano, o el quiebre de la línea, son la duda de lo que hemos afirmado, es el "Si , pero" , que lo he vistos en muchas obras de arquitectura precolombina, por ejemplo en la ciudadela de Teotihuacan, que es una plaza magnifica, un plano cuadrado perfecto rodeado de escalinatas, donde sin saber nada podemos ver que la plaza plana es la afirmación, y las escalinatas son la duda, porque están hecha con piedras imprecisas en una cultura que sabía de sobra como pulirlas, pero no, la línea es irregular.

Si las pirámides están esculpidas con serpientes emplumadas para producir sombras, o sea, si hubieran querido hacer una línea perfecta, la tendría. Pero, ese es su "Si , pero". Y en la Alameda, la luz que tirita al pasar entre los árboles es el "pero".
Porque el trazado tembloroso de un muro, reconoce que no puede estirar demasiado la exactitud relativa de la recta. Porque yo creo que aunque hay un orden en la naturaleza, por ejemplo uno ve que una jirafa no da luz a una cebra, el orden no esta claro, sino que mezclado, y se nos pierde en un cochino desorden colosal –así lo veo yo–, porque encuentro más vida en el desorden, aunque sea inquietante…
 

EC
Pero, cuando construyes esas líneas quebradas, –y que es muy notorio, en las cosas que haces–, que entre un punto y otro punto se muestra la distancia, y no es una recta precisa, sino que va vibrando como la música.

 

GdS
Para proyectar el hotel, buscamos una foto aérea del salar de Atacama, donde aparece el oasis de San Pedro, con todas las divisiones de los potreros, y ahí tu vez que todo es vibrante, porque todo esta hecho con piedra y con barro, no existe la línea del cerco que esta hecho con alambre y que es recto. Si yo hiciera por ejemplo, un galpón en un campo del sur, seguiría el orden del potrero formado por alambradas, o empalizadas, como seguimos en las Termas Geométricas, la ley de la lienza: ahí no esta el palo que, ahora vamos pa’ya y ahora pa’ca, –esta todo hecho con lienza–, y las pendientes definidas geométricamente.
 

EC
Esto tiene que ver con lo que hablas de la ética de Coderch, porque lo interesante es caminar con una misma pendiente, porque o sino, a los primeros 10 pasos te devuelves y te vas, porque encuentras una tontera seguir recorriéndolo.

 

GdS
Fíjate que llegamos a pensar que seria imposible llegar a la altura de la cascada sin ningún peldaño, y la pasarela no tiene ninguno, –yo ando de noche, sin luz–, y solo sujetándome de los tablones que hacen de barandas, no te puedes caer. Ese era la ley de ese proyecto. No es que molestemos a la gente por molestar, pero cuando cabe la ocasión, a mi gusta el giro y la sorpresa, porque me gusta la desilusión, –me parece muy importante–, sobre todo la expectativa inicial que no deja ver lo que hay.
 

EC
–¿Cómo la desilusión? –

 

GdS
Para mostrarlas, debes esconder primero las obras de la gente, –lo hacen los magos, y no se como lo hacen–, pero nosotros tratamos de distraer para que luego se vean las cosas tal como son. Por eso la experiencia de la arquitectura se debe iniciar con una desilución, –en el caso de Explora en Patagonia,

una de las cosas que hicimos–, fue que el Hotel se viera muy chico, entonces, tú dices; "a esta caga vine, desde tan lejos", además tiene una puerta pequeñita, y cuando tú ves esa puerta insignificante, la moral se te viene totalmente al suelo. Entonces antes de entrar piensas; "a esta mierda vine", –entonces mientras estas pensando eso– , cualquier interior que aparezca es mucho más de lo esperado, entonces ahí es donde resplandece la obra,

–por eso siempre se da un transcurso–, que es la distancia entre una cosa y la otra, es lo que te decía del trueno, uno escucha el trueno y se queda esperando el rayo, –eso es muy importante–, porque si fueran juntos, seria una fomedad.

En Atacama, –una cosa que me da risa que la critiquen–, porque lo hicimos intencionalmente; las escaleras, –que las copie de las pirámides mexicanas–, que son lo más incómodo, uno sube ocupado de no caerse, entonces vas pensando en subir y no vas pensando en el hotel, –venias pensando en el hotel, pero al llegar no lo ves–, te bajas y piensas como será esto, pero mientras piensas como será, vas ocupado de no caerte y se te olvida el hotel, que de repente aparece inesperadamente…, porque si tú no lo sacas de donde viene, la expectativa se van acumulando, entonces no ven lo que hay. Por eso yo en la obra, nunca tomo decisiones.
 

EC
¿ Nunca ?,

 

GdS
muy pocas, porque después en el taller las resuelvo, pero lo más gracioso que son decisiones de obra.
 

EC
Una cosa que quizás tiene que ver con tomar decisiones en obra –no se si es verdad–, pero una vez me dijiste que la posición final de las tinas, la fijabas en la obra, que tú te instalabas en las tinas y las ibas moviendo hasta quedar mirando algún exterior que te interesaba obtener.

 

GdS
Claro, y en todos los baños, porque yo me tiro en el campo después de trabajar, mirando por una ventana como atardece, –pero además el water también–. Porque nunca están las cosas en el punto exacto donde te las imaginas, por ejemplo en los baños de las termas tu haces pi-pi mirando hacia fuera, y te cambias mirando hacia fuera,

–pero yo no lo hago por la vista–, sino porque me gusta mantener una relación permanente con lo que esta pasando en el exterior, y que es sana, porque cuando te distraes mirando los pájaros que andan por el jardín –descansas–, pero no lo hago por "las vistas".

 

EC
Absolutamente, porque los interiores no debe aspirar a ser un exterior, debe ser un interior, que se relaciona con el exterior. El paisaje en la arquitectura; es su propia interioridad, y desde esa interioridad se puede deambular por una ventana.

 

GdS
Si te pongo delante de tú propia vida, y al mismo tiempo te permito vagar por la ventana y distraerte, -porque yo creo que "la arquitectura es libertad", eso lo decía Alberto Cruz–, y es la pura verdad, por eso yo no podría hacer un Mall sin ventanas –no acepto esa condición–, porque eso es una cuestión perversa, es como decirles; aquí no te distraigas, acá son puros vestidos o puros pantalones –eso es odioso–, fíjate que Enrik Bryggman, –que es el arquitecto que más admiro, y que lo han copiado hasta la saciedad–, hizo esa iglesia, que tiene a un lado, una ventana que da al jardín –una cosa maravillosa–, además tiene una forma ligeramente irregular, y al otro lado tiene un muro alto, que toma luz frente al altar, pero todo el borde da a un bosquecito que tiene un muro, –claro–para que no se pueda meter un perro vago, ni una persona para hacer "pic-nic". Un patio grande, cerrado, con árboles, entonces tú estas entre dos cosas, estas en el oficio, pero también te puedes distraer, como te distraías en las catedrales mirando los santos, –¿quien dijo que uno debe estar mirando hacia delante, solamente?–, si en las catedrales estas todo el rato pajareando…
 

EC
Como en el Teatro de Epidauro.

 

GdS
Claro, donde el escenario es toda Grecia, –eso es–, porque no estas diciendo; ve la escena y no te distraigas.
Nosotros como chilenos, somos más griegos de lo que nos creemos, porque somos más de exteriores, por eso, para mi, –esa comunicación–, ver lo que pasa afuera, compensado con este interior que después nos regaló Europa, es una mezcla que me parece muy buena, pero no es "la vista", lo que me importa.

Una vez me llamo mi hermano –preocupado–, "oye Germán, me hiciste una ventana que no mira a ninguna parte, ...mira el cielo".
Yo me reí y le dije, "oye, hue'on, te parece poco"…

Estuvo bueno eso, ...¿o no?.

 

EC
Germán, dentro de lo que hemos conversado, ha estado presente el concepto de interioridad de la cual comparto, y con la cual trato de "pensar la arquitectura", pero esa interioridad no es solo desde el interior que se construye, sino que también de lo externo, un ejemplo son las pirámides pre-colombinas, que construyen la interioridad con su paisaje.

 

GdS
Interioridad es tal vez aquel privilegio que las civilizaciones precolombinas dieron a ciertos espacios exteriores para hacerlos suyos, con la presencia de signos de vida humana tan evidente, como las líneas de nazca, o los geoglifos del salar de pintados.....
El hombre y la mujer requieren de una interioridad para vivir, que no existe en la naturaleza, de un mas allá de la apariencia visible de los lugares y las cosas, que trascienda, aunque sea modestamente, la pura y dura tarea de sobrevivir.
El arte moderno permite insinuar ese mas allá de muchas maneras, y liberarnos de la apariencia engañosa de las cosas. Porque como dijo el poeta, ..."ese cielo azul que ves, ni es azul ni es cielo..."
Por eso no hay una sola vasija de greda que sea igual a otra... aunque el artesano trate de hacerla siempre igual, el deseo intimo de hacer algo más, la necesidad de cultivar el arte de cuidar las cosas sin aparente utilidad, un extra que siempre va a poner por no dejar no más, por no dejar de ser humano, es decir, un poeta que canta al don de cada día...
La interioridad es el mas allá, desde donde nos toca vivir. Un espacio necesario -revelado-, tal vez imaginado, quizás soñado, o sencillamente inexistente, donde habitamos principalmente... ese vacío que esta sobre nuestras cabezas "el techo" adonde miramos con esperanza cuando estamos distraídos del mas acá del suelo.

 

 

 

Más información: http://proyecto-matices.blogspot.com

 

 

 

 

 

 

 

PERFIL DEL NUEVO PREMIO NACIONAL DE ARQUITECTURA

 

 

El arquitecto Germán Del Sol Guzmán fue elegido Premio Nacional de Arquitectura 2006, galardón que será entregado oficialmente en el marco de la XV Bienal de Arquitectura, en octubre próximo. La elección la hizo el directorio del Colegio de Arquitectos de Chile, presidido por el arquitecto Juan Sabbagh Pisano, luego de que el Comité de Búsqueda del premio, seleccionara una terna con los profesionales con mayores posibilidades para recibir el galardón.

Para proceder a la elección de los postulantes al premio, se definió un grupo con las principales características para la selección de los tres arquitectos que finalmente serían presentados al Directorio del Colegio, en consideración a su obra arquitectónica; trayectoria profesional ejemplar y ejemplarizadora; desempeño ético ejemplar y ejemplarizador; labor académica y labor gremial, entre otras.

El nuevo Premio Nacional de Arquitectura, tras cursar 4 años de arquitectura en la Universidad Católica, partió España, donde estudió tres años en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona,recibiendo su título en 1973. Su trabajo, según su propia definición, se ha basado en que: 1) La arquitectura es el fruto pensado y razonable de experiencias de lugares fecundos para la vida humana, y no de argumentos intelectuales;2) Arquitectura es dar casa, calle y plaza, para que cada persona pueda ser reflejada en ellas, el esplendor que tiene su propia vida, aún con sus miserias; 3) Creo que el arquitecto no es un creador, sino un descubridor de lo que está oculto u olvidado. La vida es más variada, y más rica que la imaginación y 4) la arquitectura reúne todo lo bueno que hay en el ambiente natural y cultural de una obra, que incluye clientes, trabajadores, ordenanzas, presupuestos, etc.

Entre sus principales obras están: 1992, Pabellón Chileno Expo Sevilla 92, España; 1993, Hotel explora en Patagonia; 1995, Bodegas para Viña Gracia, Totihue; 1997, Oficinas de Córpora, Santiago; 1998,  La Dehesa, Santiago; 1998 , Hotel explora en San Pedro de Atacama;2000, Termas del río Puritama, Atacama; 2000, Saunas y estanques en Atacama; 2000, Caballerizas en Atacama; 2002 Termas de Cajón Negro, Pucón y 2003: Termas Geométricas.

 

IMPORTANTES MERITOS

 

Juan Sabbag Pisano, presidente del Colegio de Arquitectos de Chile, destacó los méritos de los tres candidatos que constituyeron la terna para la elección del Premio Nacional. Precisó que cada uno en su mundo y en los aportes que han hecho a la arquitectura chilena han sido notables, razón por la cual fueron nominados.

En el caso del arquitecto Germán Del Sol, señaló Sabbagh, lo que se destacó fue “lo notable de su obra, la que ya hace mucho tiempo se ha venido imponiendo con una enorme certeza en el territorio, considerando su inserción en los lugares geográficos, de una manera muy notable. Hoy todo el mundo habla de la importancia de nuestro paisaje y de la importancia de preservar el medioambiente”.

Destacó también que el galardonado, desde hace ya muchos años está haciendo arquitectura en que no sólo es capaz de lograr una inserción, sino que muchas veces mejorar el lugar, con la característica de “la poesía que él propone en sus obras, logrando transformar su arquitectura en arte”, precisó Sabbagh.

 

UN REGALO DESEADO

 

Germán Del Sol, manifestó, por su parte, que este premio “es algo que todos lo deseamos y yo lo deseaba muchísimo, por que pienso que es una oportunidad y un regalo, para que uno pueda dar testimonio de lo que piensa y estimo que uno tiene que defender en lo que cree y tiene que dar testimonio de lo que ha visto y de lo que ha recibido. Yo aprendí de mis profesores y viendo arquitectura en todas partes, en todo el mundo”.

Indicó que “yo me siento con el premio feliz, por que como dije, es una oportunidad de poder hablar de arquitectura y darle el lugar que corresponde y en ese sentido, nunca será suficiente el esfuerzo que hagamos los arquitectos para que esto se pueda conocer. Hoy no hay un reconocimiento a la belleza o no nos atrevemos a hablar de la belleza y yo creo que es un consuelo y uno casi podría vivir de la belleza: del pan y la belleza. Creo que estamos concentrados en el pan, pero tenemos que preocuparnos de lo otro: tenemos que dar casas, pero por sobre todo, tenemos que dar dignidad”.

En una reflexión final, Germán Del Sol señaló que “para mi ser contemporáneo, o sea heredero de un mundo moderno   no consiste tanto en la búsqueda permanente de la innovación por la innovación, sino más bien en volver al principio, y tratar de hacer las cosas otra vez un poco mejor.
Creo que soy uno de los arquitectos chilenos que se ha inspirado en el espíritu de las tradiciones indígenas o locales, actualizándolas para conectarlas con el mundo, sin quedarse en lo folclórico o puramente local. Trabajo con lo que es más universal de lo local, como Violeta Parra

 

 

 

 

 

 

 

PALABRAS DE ARQ. GERMAN DEL SOL EN LA XV BIENAL DE ARQUITECTURA

 

Estimados amigos de la arquitectura, Gracias por venir aquí, convocados no por mí sino por amor al arte.

Se que es mas difícil escuchar que hablar.
“Para recibir la palabra, hay que estar disponibles,”
dijo en su prédica el Párroco la Misión de Concepción en Chiquitanìa, Bolivia.

Vivir poéticamente, es vivir disponibles para recibir el bien que trae cada día, sin nostalgias de lo que falta.

Los arquitectos hemos de estar disponibles
para dar Casa, Calle y Plaza, donde cada uno pueda ver reflejado,el esplendor que tiene su vida,
aun con sus miserias.

Porque el hombre y la mujer buscan un mas allá,
que trascienda el puro sobrevivir, quieren ser parte de algo mayor, unos en un equipo de fútbol, otros en una montaña, en una capilla, o en la fama.

La arquitectura nace de la experiencia de lugares que son fecundos para la vida humana, y no de argumentos intelectuales.

Para mi ser un arquitecto contemporáneo consiste en buscar no tanto la permanente innovación, sino en volver atrás a los orígenes tanto como se pueda,
para tratar de hacer las cosas otra vez, y un poco mejor. Por eso no voy hablar de nuestras obras, sino de su origen.

Creo, que el arquitecto no es un creador, sino alguien que siente lo que está oculto u olvidado. Porque la vida es más variada, y más rica que la imaginación.

La vida tal como es, no se puede cambiar.
Lo que sí se puede cambiar, es lo que hacemos de ella. La arquitectura puede tomar lo bueno que hay en el ambiente natural y cultural de un lugar y hacer con ellos una obra. Sin tocar lo malo.

La arquitectura puede ser espontánea, porque es fruto de la cultura; de repetir y repetir la misma idea sin temor a equivocarse, corrigiendo cada vez un poco aquí y allá, buscando sostenerse en medio de la debilidad material, con la dignidad que pide la vida humana, aun en las peores condiciones.

 

La soltura que a veces muestra la arquitectura,
tal vez proviene del oficio aprendido, haciendo obras una y otra vez, con racionalidad para que sean útiles, pero también con libertad para encontrar la forma, que contenga todo aquello que es humano y que trasciende el mas acá,de la dura tarea de puro sobrevivir.

Por eso todos los cántaros son un mismo cántaro,
y al mismo tiempo, son todos distintos.

La arquitectura no está en la forma, sino en lo que llamamos vacío, porque contiene lo que no podemos ver ni nombrar, las cosas queridas u olvidadas, los sueños posibles e imposibles,
las cosas imaginadas o temidas, el lugar al que miramos con esperanza cuando estamos distraídos mirando el techo.

La arquitectura puede llenar ese vacío de sugerencias, hacer aparecer en el misterio que existe y que no se ve, o las cosas importantes de la vida, por ejemplo, el silencio no interrumpido, o el canto de pájaros al amanecer, un ambientededicado al trabajo,
o la oración recogida;
el frío de una sombra,
o los pasos, o la voz,
de las personas que uno quiere...

La arquitectura es el más allá
de la simple construcción que nos ocupa tanto

Las casas y la ciudad, son el fruto construido de la cultura.
Y quizá, la cultura de un pueblo se asienta
en conservar y apreciar las cosas que tiene,
para aprender de ellas el fervor con que están hechas,
y no cuidar solo su pura y engañosa apariencia.

Una vez en San Pedro de Atacama pedí un metro
para medir un huerto, y el dueño me contestó...
”el metro sería muy impreciso”.....

Me reí, pero después entendí que para comprenderlo mejor,
debía sentirlo, y no medirlo.

La tradición solo se puede seguir,
si se siente verdadero afecto
por las obras y los cuidados de la gente,

 

si se admira por ejemplo,
su capacidad para hacer mucho con poco,
con más ingenio que medios, o de negociar y adaptarse
para sobrevivir a los cambios,
y no contentarse con el mínimo,
y hacer algo más que lo indispensable para sobrevivir,
que revele la dignidad de su existencia.

Una tradición que podrían seguir el Serviu,
o Un Techo Para Chile.

Tradición de pastores o comerciantes trashumantes,
que construyen obras de arte que los acompañan en sus viajes,
de tejedores que siempre aciertan el color de la hilada,
o de alfareros que celebran la vida en cada pieza que hacen,
de hortelanos que se distribuyen sin pelear el agua,
de las manos pacientes de artesanos,
de albañiles de penumbras donde descansa la vista,
con sombras luminosas y vibrantes,
o de bancos asoleados en el patio para el frío del invierno,
o de plazas vacías,
separadas por muros temblorosos de barro,
del resto de las cosas, naturales e inertes.

Plazas vacías de gente,
pero llenas de contenido,
porque en ellas está presente todo lo ausente
que falta y se echa de menos,
así como cuando uno cierra los ojos y aparta lo inmediato,
recuerda mejor lo que se le escapa.

Plazas y casas de pueblos ceremoniales
que se habitan en la imaginación y en los sueños
que acompañan y sostienen los andares,
de la gente dispersa en el paisaje.

La casa y la plaza que habitan en la inmensidad
tiene un propósito que le da sentido a su vida
en el más acá de la eternidad...

Visité a una señora que me preguntó el día, no la hora.

Después de contemplar maravillados estas cosas,
uno va y trata de hacer lo mismo de nuevo, y de otro modo.
Uno trata de conservar el espíritu de la arquitectura de un lugar

 

y no la pura forma, que es la apariencia engañosa de las cosas.

Trata de conservar por ejemplo,
la linea temblorosa de los muros macizos,
que saben que no se puede estirar demasiado la recta,
las cubiertas livianas,
los huecos pequeños,
las sombras luminosas,
los bancos de adobe mirando el sol de la mañana etc.

Trata de relacionar la arquitectura con la cultura del país,
para invitar a la gente de la ciudad a vivir la vida,
tal como se vive por ejemplo, en los poblados de Atacama,
abierta al espacio infinito,
y al paso cadencioso de los días
marcados por las fiestas que los reúnen a todos en rituales.

Cuando se concluyen, las obras están muertas.
Por eso tal vez la eternidad vive en lo efímero.

La gracia de estas construcciones precarias,
se mantiene con los cuidados que son parte de una cultura,
que entiende que esta arquitectura frágil e inconclusa,
esta abierta y llena de potencial para ser fecundada
por lo que la vida trae con el tiempo y los cambios.
Porque la potencia es más que el acto.
Alguien dice,”Una escopeta que esta ahí descargada,
es mucho mas que una escopeta recién disparada”.

Dios, que todo lo puede, podría habernos entregado
un mundo urbanizado, con calles plazas y casas.
Pero al séptimo día descansó, y dejó su obra inconclusa,
para que los hombres y mujeres la termináramos.
Para que cultiváramos la tierra,
que es lo mas propio de la condición humana.

La arquitectura es cultural porque cultiva,
es decir transforma la naturaleza,
que no tiene un fin en si misma,
como creen algunos fundamentalistas de la ecología.

Paraíso, en griego significa Jardín Plantado.
Es decir si deseamos un paraìso,
deseamos algo que hacemos con las manos.

La cultura contemporánea es la ciudad

 

Por eso creo, que toda arquitectura en el paisaje,
-que es la cultura, y la naturaleza del país-.
debe darle un destino propio en relación con la ciudad,

Al señalar su destinación con la arquitectura
ciertos lugares del país o del territorio se hacen irrepetibles,
y a salvo de la globalización donde el paisaje no existe más.
Dejan de ser un territorio para la especulación,
y cobran un valor en si mismos que los protege
de ser destruidos como la costa central,
o embalsamados como los ríos Mapocho, Bìo-bìo o Baker,
y se anima a su gente a seguir viviendo en ellos,
y a no emigrar a la ciudad por trabajo.

De alguna manera las obras que hemos realizado,
han puesto estos lugares en la imaginación
y en los sueños de viajeros del mundo.

Un destino que los protege, y favorece a su gente.
Conectan los países remotos del sur de América,
con la gente de la ciudad a través de la arquitectura.

Creo, que heredamos del mundo moderno
a posibilidad de liberar las formas de la arquitectura,
de la tiranía de la apariencia tan engañosa de las cosas.

Por eso todo nos sale chueco,
porque seguimos el orden de los pasos,
el orden de la vida, y no el orden por el orden...

Si uno quisiera acoger bajo techo,
el recorrido de un pastorque sale en la tarde a recoger a sus ovejas,
lo mas probable es que la forma resultante
fuera mas parecida a las líneas de Nazca,
que a un cuadrado de Mondrian...

Quizá, en un proyecto, en un barrio, o en una ciudad.
no todo debe ni puede ser bueno.
Hay momentos o edificios malos,
algunos mediocres y unos pocos buenos.
Tal vez, lo único que importa es que el total sea bueno.

Creemos que la arquitectura es un arte.
El arte de transformar la materia bruta de la naturaleza,
la piedra, el palo, o el barro que uno recibe,
en belleza que da.

 

Y de esconder el esfuerzo y la habilidad.

En parte por eso,
y en gran parte por buscar lo común,
hacemos una arquitectura sin pureza,
que privilegia materiales sin pulir,
que se repiten una y otra vez buscando su esplendor
muy poco a poco con pequeñas variaciones.

Si se pule mucho, si se pasa mucho el pañito,
donde queda la belleza de la poesía sin pureza,
que Neruda nos ha mostrado?

Es distinto tallar un palo, o una roca brutal,
con una hachuela araucana, o un cincel,
que dejando sus rastros,
abren la intención del artista a los acontecimientos inesperados del tallado,
mientras que pulidos, la estatua de mármol, o un poema,
no quedan abiertos sino terminados,
cerrados a la intervención aunque sea imaginaria,
que uno hace de una ruina,
o de una obra inacabada.

Creo que la arquitectura no debe confundir nunca
lo importante con lo urgente: es urgente dar casa,
pero lo importante es que la casa tenga dignidad;
la gracia no cuesta plata, es fruto de la poesía.

Una pequeña casa, debe ser un palacio.
Un palacio de esperanzas, sueños, penas, risas,
esperas, encuentros, vida, muerte,
luces, sombras, cantos, silencio,
agua, sed, amistad, olores, soledad
sabores, hambre, banquetes, vino,
pan, ajo, sal....
¿que no cabe en un palacio?

A veces se llega al esplendor de la arquitectura
con cuatro palos y unos clavos en un parrón,
o en una alameda con dos docenas de álamos.
Y un parrón o en una alameda son iguales para todos.

Nuestras obras son a la vez primitivas y contemporáneas,
para estar en este tiempo que es ahora,
donde todos los tiempos se reúnen.
En arquitectura, como en arte, no hay un antes ni un después.

Un parrón, para poder servir como parrón

 

debe ceñirse a su propia ley,
del mismo modo que no diez, pero tal vez veinte álamos
alineados a cinco metros uno del otro a ambos lados de un camino,
pueden llevar a la plenitud, la experiencia de una alameda.

Creo que esa es la precisión poética,
que hay que encontrar para la arquitectura.

No se trata de seguir normas para ordenar la vida,
sino de encontrar esas leyes inefables
que están detrás de la vida,
para darle un lugar pleno donde detenerse
a un romero tan pasajero como ella es.

Quizá, solo se conoce aquello que nos ofrece resistencia,
el agua y la arena que se resisten
a conservar la memoria de un molde,
el hormigón que cuando fragua se resiste a cambiar,
la vastedad del cielo o del desierto que se resisten a ser medidos,
el tiempo que se resiste a ser por si mismo y solo es en un reloj,
o reflejado en un muro que se llena de polvo,
o en las grietas de una casa o en una tinaja,
el silencio que se resiste a ser atrapado,
o el amor y la inteligencia,
que son la resistencia de la vida ante la indiferencia.

Tal vez solo pasando bastante calor
se conoce el frescor del agua
o de una buena sombra,
pasando hambre y frío,
se conoce el sabor del pan
y la protección de un buen abrigo,
sintiendo soledad, uno se conoce a si mismo,
y descubre si tiene algún amigo.

Cuando Amundsen y sus compañeros
son los primeros en llegar al Polo Sur,
el les dice, ..”No tengo pensamientos muy profundos
que compartir con Uds., excepto que ahora siento
lo importante que es estar vivo”.

Hemos trabajado con la confianza mas que con el control,
dirigiendo y transmitiendo nuestro entusiasmando
a carpinteros, albañiles, y artesanos con su obra
dejándoles campo libre para tomar decisiones en su trabajo,

 

siguiendo a veces, unas ideas abstractas mas que planos de detalles,
confiando en que la arquitectura es cultural
y que al final a todos les gusta lo mismo:
cuando un instalador me dice que así quiere su baño,
o el chofer del camión de hormigón prefabricado quiere bañarse en las termas,
entiendo que vamos bien,
porque la belleza es un bien común a todos
aunque nadie hoy se atreva a nombrarla...

Me encantaría que se atrevieran a comentar mis experiencias sin miedo,
para conocer lo que sienten,
sobre todo porque yo no tengo ninguna certeza,
y por eso me juego en todo el espectro que va del blanco al negro,
entre luces y sombras,
entre escepticismo y esperanza,
y mi mejor momento es el alba,
cuando la vida late esperando la luz,
y esta todo por verse,

Muchas gracias,

 

 

Más información: http://www.colegioarquitectos.com/

 

 

 

 

 

 

 

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Arquitectos Jorge Harris y Carolina Harris