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Casa en Jardín del Sol, TENERIFE, CANARIAS, ESPAÑA

Introducción y Concepto

La ubicación de la casa sobre el borde de un impresionante acantilado de 300 m de altura con vistas sobre una playa de arena negra, el Teide y una gran extensión de la costa norte de la isla de Tenerife ha resultado decisiva para determinar la propuesta arquitectónica planteada por sus autores.

La idea de la casa consiste en insertar una pieza monolítica de hormigón y vidrio sobre una plataforma de madera en el borde de la ladera natural del acantilado enfatizando, de esta forma, la sensación de situación limítrofe de la parcela.

Los elementos fundamentales del discurso arquitectónico se orientan hacia este principio fundamental de contacto de la arquitectura con el medio natural De esta forma, la volumetría y los materiales de la arquitectura se mueven hacia este dato básico de organización de la vivienda con el paisaje circundante, de forma que el paisaje y la arquitectura forman parte indisoluble de un mismo fundamento.

 

Situación

La población de Jardín del Sol donde si emplaza la obra está situada al norte de la isla de Tenerife, en el archipielago de Las Islas canarias pertenecientes a España a pesar de estar situadas frente a las costas de Marruecos y Sahara del Este en Africa.

La vivienda se emplaza sobre un acantilado rocos de 300 metros de altura que ofrece unas vistas magnificas sobre el oceano Atlántico.

 

Espacios

La percepción de la casa desde la entrada se produce de una forma fraccionada ya que se ingresa desde el nivel superior en un volumen de dos alturas que alberga un espacio libre que disfruta de la vista directa del Teide y de una doble altura sobre el salón desde la que se tiene una primera impresión de la vista del mar que, desde esta altura parece convertirse en una pared vertical de agua. Desde este primer espacio, y por medio de una escalera recta situada en su parte posterior, se accede al nivel del salón-comedor-cocina. La pared norte del espacio aparece ocupada por una gran biblioteca en doble altura de DM lacado y una sencilla chimenea mientras que las el resto se resuelven por medio de una gran cristalera de vidrios a hueso para evitar cualquier interrupción en la percepción de las vistas.

Un módulo paralepipédico de una sola planta alberga los dormitorios y espacios de servicio y se introduce bajo el volumen en doble altura constituyéndose ambos en una pieza en forma de L que se abre hacia las orientaciones sur y oeste. Los espacios de servicio (baños y vestidores) se cierran dentro de una caja de tabiquería seca acabada en DM lacado modulada de forma que no se identifican las puertas de acceso constituyéndose de esta forma un cuerpo unitario que sirve de contrapunto a la fachada totalmente acristalada que da frente al mar y que únicamente se protege por medio de una persiana de módulos practicables de madera de Ipé confiriéndole a la fachada la imagen de un cuerpo semitransparente y continuo. Este recurso enfatiza la visión que, desde el interior de todos los espacios, se disfruta del cambiante entorno. Unos paneles correderos de DM lacado separan o conectan los dos espacios dedicados a zonas de dormir, permitiendo el uso independiente de ambos ya que se puede acceder desde la terraza a ellos y tienen cada uno un baño incorporado. Mientras que el baño del primer dormitorio se encuentra ubicado íntegramente dentro de la caja de servicio, el del segundo dormitorio se desintegra ubicándose un lavabo y una bañera de hormigón en el espacio de la habitación y las dos piezas restantes dentro de la caja. El resto de ésta se ocupa con vestidores, uno para el primer dormitorio y tres intercomunicados para el segundo.

Los dos volúmenes descritos se apoyan sobre una plataforma de madera de Ipé que rodea una alberca, negra y situada en el borde que linda con el acantilado; de forma que el agua de su superficie parece fundirse con la del mar. De esta manera toda la casa disfruta de las vistas del mar y la costa subrayadas por la madera y el agua. Así se pretende que el lugar forma parte de la vivienda, añadirle un compañero al paisaje: La arquitectura.

En el sótano, y con acceso independiente desde la terraza, se ubica un gimnasio desde el que se puede ver el interior de la alberca por medio de una pared de vidrio. El resto de la superficie de la planta sótano aparece ocupada por una galería de servicio donde se ubican las instalaciones de fontanería y saneamiento que, de esta forma, resultan registrables en su totalidad.

 

Materiales

Todo el volumen construido se ha acabado, exterior e interiormente, en hormigón visto abujardado. Las fachadas que dan hacia las vistas se resuelven íntegramente con cerramientos continuos de vidrio protegidos con persianas de madera de Ipe en la zona de dormitorios y estores exteriores de lona en la zona del salón.

Una pérgola exenta de acero y madera proporciona un plano de sombra a una parte de la terraza.

La jardinería, de especies autóctonas propias de los acantilados, se sitúa exclusivamente en el talud situado entre la calle y el volumen construido, de forma que la casa parece insertarse en la ladera natural

Arquitectos: Corona, P. Amaral

Año Construcción: 2004

Ubicación: Tenerife, Canarias, España

   
 


 
   
 


 
   
 


 
   
 


 
   
 


 
   
 


 
   
 


 
   
 


 
   
 


 
   
 


 
   
 


 
   
 


 
   
 


 
   

 

Más información: http://es.wikiarquitectura.com/

 

 





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ISSN  0718-431X  versión en línea  

Arquitectos Jorge Harris y Carolina Harris

e-mail: jharris@entelchile.net