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Mexicano Imperial   

Luis Meza

Nota Publicada:  17/7/2011

                                           
Tan intensas y vivas son esas 
tonalidades mexicanas con que Ricardo Legorreta coloreó algunos de sus edificios más famosos, que terminaron viéndose hasta Japón.

Los rotundos y casi histriónicos acentos cromáticos de Legorreta y sus formas geométricas claras, monumentales y a menudo contrastantes, son gestos de un arte arquitectónico que esta semana fue anunciado como merecedor de Praemium Imperiale 2011, prestigiado galardón concedido desde hace más de 20 años por la Asociación de Arte de Japón.

   

El autor de edificios tan emblemáticos y conocidos en nuestro país, como el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO), el Hotel Camino Real Ciudad de México, el Museo Laberinto de San Luis Potosí o la Biblioteca de la Universidad Autónoma de Nuevo León, es el primer mexicano reconocido con un Praemium Imperiale y se une así a un grupo de notabilísimo arquitectos de nuestro tiempo, como Zaha Hadid, Peter Zumthor, Oscar Niemeyer, Rem Koolhaas, Renzo Piano y Frank Gehry, entre otros.

Suerte de “Nobel de las Artes”, el Praemium Imperiale, dotado con 15 millones de yenes (poco más de 182 mil dólares), se entrega desde 1989 a destacados exponentes de cinco ramas del arte: pintura, escultura, música, arquitectura y teatro o cine. Este año, junto con Legorreta, han sido distinguidos el artista visual estadounidense Bill Viola, el escultor indio Anish Kapoor, el director de orquesta nipón Seiji Ozawa y la actriz británica Judi Dench.

Todos ellos recibirán el premio en una ceremonia encabezada por el Príncipe Hitachi, presidente honorario de la Asociación de Artes de Japón y hermano del emperador Akihito, el próximo 19 de octubre, en Tokio.

La Asociación de Arte de Japón, que concede el Praemium Imperiale, tiene una historia de más de un siglo. Fundada en 1887, jugó un rol protagónico en la administración cultural del imperio japonés y creó instituciones como el Museo Real de Ueno. Para celebrar su centenario, estableció el galardón, en memoria al Príncipe Takamatsu, su presidente honorario por más de medio sigo.

   

Entrevistado por El Universal, Ricardo Legorreta reaccionó al anuncio señalando que “es la primera vez que reconocen a México; sin México yo no hubiera podido hacer nada; este es un país maravilloso, un país de arquitectos, de artistas. Por eso digo que es un reconocimiento a este pueblo que es extraordinario, tenemos problemas muy serios pero en el campo de la arquitectura siempre hemos sido de primer orden”.

El paso del maestro

Ricardo Legorreta es uno de los supervivientes de la vieja guardia de la arquitectura moderna mexicana, esa que tuvo en Luis Barragán, cercano amigo suyo, otra figura señorial, y que desde mediados del siglo pasado comenzó a ganar notoriedad internacional, por su agraciada fusión de elementos contemporáneos occidentales e ingredientes autóctonos.

Colores vibrantes, formas geométricas, fuentes, espacios llenos de luz, y patios íntimos perfilan parte del estilo del arquitecto nacido que, aunque nacido hace ya 80 años, continúa muy activo, firmando proyectos no sólo en México, sino también en Estados Unidos y hasta el Golfo Pérsico.

Originario de la Ciudad de México, Ricardo Legorreta se recibió como arquitecto en la Universidad Nacional Autónoma de México en 1952. Desde que era estudiante colaboraba ya en el despacho de José Villagrán, uno de los pilares de la arquitectura moderna en nuestro país, célebre por su prolífica currícula de edificios hospitalarios.

Luego de un lustro de ser socio de Villagrán, Legorreta trabajó por su cuenta a partir de 1961 y estableció su propio despacho en 1964, mismo año en que firmó su primer proyecto de envergadura: la planta automotriz Automex, en Toluca, con sus distintivas estructuras en forma de silo. Más célebre sería el Hotel Camino Real Ciudad de México, terminado en 1968 y que sentaría un gran precedente por sus grandes espacios y superficies de colores intensos.

Quedaban así marcados los primeros senderos de una ruta que lleva ya más de medio siglo de carrera y más de un centenar de proyectos en las más diversas escalas: desde residencias, hasta hoteles, museos, campus universitarios y espacios urbanos.

   

Edificios corporativos para Banamex en Monterrey e IBM en la Ciudad de México en los setentas, ampliaron el currículum de Legorreta, quien también se hizo cargo de la restauración del Palacio de Iturbide para convertirlo en el Palacio de Cultura Banamex.

Especialmente prolífica fue la década de los noventa, en que el arquitecto mexicano no sólo obtuvo el Premio Nacional de Artes (1991) y la Medalla de Oro de la Unión Internacional de Arquitectos (1999), sin que también vio concretados proyectos sumamente significativos, como el corporativo Televisa en Santa Fe; el plan maestro del Centro Nacional de las Artes; la Biblioteca de la Universidad Autónoma de Nuevo León; Papalote Museo del Niño y el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey.

Para Legorreta, el Tratado de Guadalupe Hidalgo no existió, puesto que su arquitectura goza de un especial aprecio en el sur de los Estados Unidos, región donde fraguó su internacionalización con proyectos como las Biblioteca Centrales de San Antonio (Texas) y Chula Vista (California), el Museo Tecnológico de Innovación en San José, California, el Centro de Artes Visuales de la Universidad de Santa Fe, Nuevo México y el Museo Forth Worth de Ciencia e Historia.

Asociado actualmente con su hijo Víctor, el veterano arquitecto ha llevado la bandera de México a rincones insospechados con algunos de sus proyectos más recientes, como la Universidad de Negocios y Ciencias de la Computación Carnegie Mellon (2009) y la Escuela de Diplomacia de la Universidad de Georgetown (2011), ambos en Qatar, que marcan un punto de inflexión en la arquitectura de la oficina Legorreta, con sus distintivos planos y geometrías, pero con colores más propios de la piedra natural.

Ganadores del Praemium Imperiale de Arquitectura

2010 Toyo Ito

2009 Zaha Hadid

2008 Peter Zumthor

2007 Jacques Herzog & Pierre de Meuron

2006 Frei Otto

2005 Yoshio Taniguchi

2004 Oscar Niemeyer

2003 Rem Koolhaas

2002 Norman Foster

2001 Jean Nouvel

2000 Richard Rogers

1999 Fumihiko Maki

1998 Álvaro Siza

1997 Richard Meier

1996 Tadao Ando

1995 Renzo Piano

1994 Charles Correa

1993 Kenzo Tange

1992 Frank Gehry

1991 Gae Aulenti

1990 James Stirling

1989 Ieoh Ming Pei

10 proyectos distintivos

*Hotel Camino Real México (1968)

*Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (1991)

*Papalote Museo del Niño (1993)

*Catedral Metropolitana de Managua (1993)

*Centro Nacional de las Artes (1994)

*Biblioteca Universidad Autónoma de Nuevo León (1994)

*Casa de los 15 patios (1998)

*Corporativo Televisa Santa Fe (1998)

*Museo Forth Worth de Ciencia e Historia (2009)

*Edificio de Posgrados. Facultad de Economía UNAM (2010)

Con información de: Legorreta

+ Legorreta y Praemium Imperiale.

Más información: http://www.am.com.mx/Nota.aspx?ID=488693





     


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Arquitectos Jorge Harris y Carolina Harris

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