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Marca de agua
Selección de obras y reflexiones acerca del futuro del prestigioso
estudio de Mar del Plata, que la semana última perdió a uno de sus
titulares, el arquitecto Carlos Mariani
MAR DEL PLATA.-Hoteles, casas, torres de lujo, sedes universitarias,
templos religiosos, parques recreativos, centros comerciales y barrios
privados. Nada escapó a sus ideas, trazos y bosquejos a la hora de
sentarse frente al tablero para plasmar el próximo proyecto. Y siempre
había uno en marcha. O varios, como en estos días, en los que entre
otras obras se aprestaba a culminar un hotel en Rosario, o iniciar la
remodelación y restauración interior del Gran Hotel Provincial, una de
las joyas de Alejandro Bustillo. Es desde aquí, su ciudad natal, donde
el arquitecto Carlos Mariani, fallecido el lunes 30 de junio, a los 67
años, ganó trascendencia nacional e internacional. Y hay coincidecas
entre sus colegas a la hora de señalarlo como el profesional que más
incidió en la postal de la ciudad de Mar del Plata durante los últimos
25 años. "Las realizaciones de Carlos Mariani eran obra de autor",
afirmó el decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la
Universidad Nacional de Mar del Plata (FAUD), Roberto Guadagna, que
señala al colega fallecido como "una síntesis entre la arquitectura
disciplinar y la instrumental. Su legado profesional va a trascender en
el tiempo y marcará a las nuevas generaciones que pasan por nuestras
aulas."
Hacer ciudad
En un reportaje concedido a la publicación especializada Scalae, Mariani
remarcaba un concepto que mantenía a la cabeza de sus premisas: "Los
catalanes nos inculcaron que hacer arquitectura es hacer ciudad", decía.
Y desde esa prioridad que otorgaba a la relación entre arquitectura y
paisaje planteaba que incluir la calle y la plaza en los proyectos "es
apoyar una reorganización del espacio privado".
Complejo La Normandina, ex Instituto Nacional de Biología
La obra de Mariani se advierte tanto en la ciudad como en la periferia
marplatense. Pero en la franja de playa es donde mejor se resume su
labor profesional. Allí se distinguen edificaciones que trascendieron
por calidad y estilo que les supo imprimir desde esa usina de ideas e
innovaciones que es el estudio que compartía con su esposa, Haydée Pérez
Maraviglia y la nueva generación, como se refería a su hijo Jerónimo y a
su socio Oscar Cañadas.
Supo sorprender desde las inmediaciones del faro de Punta Mogotes, donde
dio forma al Aquarium, en el que supo generar un clima de comunión entre
mar, dunas, vegetación e infraestructura.
Más aquí, en las alturas del Golf Club de Playa Grande, diseñó hace más
de una década el Sheraton Mar del Plata Hotel, con esa imagen exterior
de ladrillo visto que fue uno de sus sellos. "Le rescatamos su
protagonismo expresivo", decía de este sencillo material con los que
aquí también resolvió, entre otros, las fachadas de Los Gallegos
Shopping y esa prolongación natural del complejo Bustillo, que es el
paseo a los pies del Hotel Hermitage, donde también comandó el diseño
del sector cinco estrellas.
La impronta de Mariani brilla además frente a los balnearios
marplatenses más cotizados, donde hace cinco años encabezó el desafío de
acercar a la ciudad la creciente tendencia de los edificios premium.
Abrió el camino con el desarrollo de las torres Barrancas de Playa
Grande, en lo más alto del Parque San Martín.
A él, también, inversores le confiaron el desarrollo del primer barrio
privado que tuvo Mar del Plata: Rumencó. Desde su condición de colega,
Jerónimo Mariani rescata el legado de su padre: "Tuvo obras con mucho
reconocimiento aquí y en el exterior, que lo convirtieron en un
referente", dice.
Juntos representaron a la Argentina en la Bienal de Venecia 2002 con el
desarrollo del plan maestro que el estudio Mariani-Pérez Maraviglia ideó
para el complejo Punta Mogotes.
El Sheraton Mar del Plata Hotel, cerca del Golf Club de Playa Grande, se destaca por su imagen exterior de ladrillos
En ese mismo estudio se trabaja ahora a destajo en el desarrollo de una
torre de 30 pisos en Capital Federal y se ajustan detalles para la
inminente inauguración en Santa Fe del hotel, casino y centro de
convenciones Los Silos, proyecto con el que Mariani sumó el año pasado
uno de sus últimos premios durante la XI Bienal Internacional de
Arquitectura Buenos Aires. Recuperar
el valor de una ciudad
Desde su adolescencia, cuando comenzaba la segunda mitad del siglo XX,
vio de cerca cómo se reducía a escombros aquella selecta Mar del Plata
de reminiscencias europeas a manos de una propiedad horizontal que
intentaba dar respuestas al auge del turismo social.
Décadas después, Mariani se convirtió en uno de los profesionales con
mayor intervención en la preservación de edificios considerados
patrimonio arquitectónico de la ciudad. Desde el aggiornamiento de
pequeños chalets que mutaron en espacios comerciales hasta la
preservación de la actual sede de la Fundación Bolsa de Comercio, y la
recuperación y puesta en valor del Instituto Nacional de Biología, hoy
convertido en La Normandina, un complejo gastronómico emplazado sobre
una de las escolleras de Playa Grande.
"Trabajó en los edificios más emblemáticos con un criterio cívico, de
totalidad, priorizando lo que convenía a la ciudad", remarca Alejandro
Novacovsky, especialista en preservación patrimonial de la FAUD.
Mariani participó de la reciente remodelación de sectores del Casino
Central y a su estudio le acaban de confiar la restauración y
remodelación interior del Gran Hotel Provincial, concesionado ahora por
un grupo inversor que lidera la cadena internacional NH. Novacovsky
destaca el sentido de trabajo en equipo que distinguía a Mariani: "Se
apoyaba en especialistas, dejaba opinar, sabía escuchar y hacía
participar tanto en el proyecto como en la concreción de la obra".
Por Darío Palavecino
Más información:
www.lanacion.com.ar/
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