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Museo Quai Branly / Jean Nouvel

 

El museo Quai Branly es uno de los últimos intentos de embellecer aún más la ribera del Sena, en la zona cercana a la Torre Eiffel. La parcela donde está construida ha sido usada al menos en la mítica Exposición Universal de principio del siglo XX y posteriormente en la de 1937. El proyecto se ideó para albergar los ingentes fondos de etnografía del Museo de Artes Naturales, en un edificio único que abordase al visitante con una visión integral de las culturas indígenas, de la micronesa, Asia, África, y Sudamérica.

 

   

 

La complejidad de este proyecto estribaba precisamente en ofrecer al visitante una visión cercana al exotismo de estas lejanas culturas, sin caer en la imagen academicista de los tradicionales museos europeos. Es por ello que el Arquitecto Jean Nouvel, opta por ofrecer construir el edificio rodeado de vegatación e incluso haciendo que ésta sea elemento material de la fachada norte.

 

   

 

Esta lámina vegetal se extiende por la ribera del rio, con un gran panel de cristal que encierra el enorme jardín, detrás del cual aparece la gran cuña central de las galería visitables. Esta cuña soprende por sus enormes cubos de colores usados en el museo, como pequeñas salas temáticas dentro de una misma colección.

 

   

 

Entre los cubos la luz entra a traves de cristaleras con una regilla oblicua que contrasta con la orotogonalidad del conjunto.

 

   

 

Esta cuña sustentada por unos enormes pilares, dejan pasar al peatón a la entrada principal bajo una estructura de planos oblicuos que completan la base colgante de ésta:

Este edificio en cuña, nace de un edificio cilíndrico que sería el núcleo del conjunto. Aquí el arquitecto quiso “escamar” el bloque blanco haciendo levantar las placas que lo forman de forma dinámica para conseguir introducir la luz en el edificio por las láminas más separadas del edificio:

 

   

 

El movimiento de alzado de las láminas nos dirige a la entrada del edificio, enfilando a la Torre Eiffel entre el edificio de entrada y uno de los laterales de servicios del Museo

El lado sur de la cuña es visible con un anguloso empalme de dos bloques que forman parte de la galería principal.

El interior es amplio y con una luminosidad tenue para poder iluminar correctamente la multitud de obras de gran formato, sobre todo de la micronesia.

 

   

 

De fácil recorrido, el visitante es el principal actor de este museo, que puede conocer de primera mano la mayoría de los datos de las culturas aquí expuestas con pantallas táctiles, de fácil uso. Con bancadas hechas con una estructura de color barro adobe, el visitante podrá descansar en cualquier momento, escuchando los cánticos y rituales de forma sutil pero embriagadora.

Un bonito lugar para pasear por la ya bonita París.

 

 

Más información: http://urbanity.blogsome.com/

 

 

 

 

 

 


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ISSN  0718-431X  versión en línea  

Arquitectos Jorge Harris y Carolina Harris

e-mail: jharris@entelchile.net