Nuevo símbolo: imagen y memoria en la Torre de la Libertad
El proyecto final de Daniel Libeskind y David M. Childs puede
convertirse en uno de los mejores rascacielos de Nueva York
NUEVA YORK.- La forzada
colaboración entre David M. Childs, de Skidmore, Owings & Merrill
-representantes del concesionario del World Trade Center, Larry Silverstein-,
y Daniel Libeskind -ganador del concurso internacional- pudo haber hecho
nacer sus más bajos instintos, pero en realidad resultó una cooperación
brillante, gracias a que ambos arquitectos trascendieron sus egos vapuleados
y, con alguna sagaz corrección, el diseño mancomunado puede convertirse en
uno de los más nobles rascacielos que se hayan levantado jamás en Nueva York.
Dichas modificaciones no fueron muy difíciles de hacer; bastará con
comprender que se trata de dos aproximaciones a una tarea común, y analizar
las áreas donde ambas coinciden y engranan.
| |
 |
|
La envoltura exterior de la Torre de la Libertad es una cuña retorcida que
emerge de una base trapezoidal y llega hasta el tope de un mástil radial
anclado a la cúspide asimétricamente, a 541 m de altura -Taipei 101, con 508
m, hasta ahora es el edificio más alto del mundo-. Aunque la principal
característica es la adaptación de su estructura a las diferentes condiciones
del lugar: por ejemplo, el espacio para oficinas rentables ocupa un estimado
de 60 pisos y, por encima, continúa la estructura abierta enrejada que aloja
una plataforma de observación y un molino de viento o usina eólica, generador
de electricidad para parte del edificio. Por eso no tendría sentido criticar
el proyecto por lo que ganó o perdió arquitectónicamente, ya que el resultado
final tiene el sello del proyecto original incompleto de Libeskind. Los
contornos irregulares del edificio están precisamente determinados por su
tamaño, forma y ubicación; si se cambiara alguna de dichas especificaciones
cambiaría toda la expresión arquitectónica. Yo definiría este proyecto como
infalible. Su segundo rasgo distintivo es el equilibrio que logra el diseño
entre delicadeza y solidez: la piel vidriada y la estructura cableada le dan
una cualidad etérea, casi inimaginable, comparándola con la construcción
fuerte que se levantaba allí hasta aquel amanecer otoñal del 11 de
septiembre. Sin embargo, el rigor de su estructura es tan vigoroso como la
del Puente de Brooklyn y la Torre Eiffel; el trecho edificado une el cielo
con la tierra.
Lógica del diseño
Adaptabilidad y equilibrio conceptual resultan así las cualidades básicas de
este modelo, aunque la debilidad del diseño representa quiebres en la
consistencia de su propia lógica interna. Hay dos fallas obvias: el techo
inclinado en la cúspide del edificio, que inhabilita una importante porción
del mismo, y el mástil radial que emerge de la superestructura enrejada de
arriba. Ambas son concesiones a ideas débiles que Libeskind propuso hace más
de un año. Los techos inclinados son comunes a todas las torres de la
"espiral de rascacielos", y un rasgo característico del concepto de diseño de
Libeskind. La antena nutre el primitivo deseo de construir una versión
rascacielos de la Estatua de Libertad, pero al mismo tiempo se da aquí una
extraña paradoja: en realidad evita que el diseño caiga en el status
simbólico que buscaba con sus ideas primigenias, pues despoja el edificio de
integridad y cercena ingeniosa y eficientemente su forma simbólica.
| |
 |
|
Para comprender estos problemas y resolverlos potencialmente, es muy útil
entender que los dos arquitectos vienen de lugares diferentes y utilizan
sistemas de comunicación distintos. Con la asistencia del ingeniero
estructural Guy Nordenson, primero en exponer la idea de cuña saliente con
paredes retorcidas en un número especial de la revista The New York Times de
2002, Childs desarrolló un vocabulario de expresión estructural y forma
abstracta; en cambio, Libeskind trabajó con un lenguaje de simbolismo visual
y literario. Lo bueno de todo esto es que ambos pudieron fusionar mucho de
sus dos propuestas; lo malo es que no consiguieron concretar el milagro: la
integración completa, debido al escaso tiempo que les otorgó el gobernador
George E. Pataki para hacerlo. No hay que olvidar que el boceto presentado no
estuvo enteramente modelado con criterios de arquitectura, y que muestra
claros rastros de fuertes tácticas legales destinadas a acelerar su
concreción. Ostensiblemente adaptadas para proteger los intereses de
Libeskind, estas tácticas en realidad parecen haberlo prevenido de lo que
para mí es obvio. Aun en su presente forma comprometida, el vocabulario de
Skidmore satisface las intenciones simbólicas de Libeskind mucho más
eficientemente que su propio esquema original.
Veamos el diseño en el contexto de Fundamentos de la Memoria (Memory
Foundations), como se llamó la propuesta de Libeskind. La Torre de la
Libertad está en el pináculo de la "espiral de rascacielos", composición
semicircular de cinco torres en crecimiento gradual de altura. Los
historiadores sagaces reconocerán en ella enseguida una versión moderna del
Templo de Marduk, el Ternero del Sol de Babilonia. Hola libertad, adiós
ternero. Con su sustitución el mensaje deviene: "La democracia redime los
deseos del mundo". Este no es un lenguaje arquitectónico que me guste mucho,
pero al menos es contextual.
| |
 |
|
El distrito financiero de rascacielos ya está envuelto en motivos paganos, y
el problema con los símbolos figurativos no es tanto el significado que
evoca, sino el que rechaza. El siglo XX nos enseñó algunas cosas sobre el
conocimiento. Las formas en el espacio son escenarios para la proyección de
las fantasías individuales, y un escenario abstracto aumenta la posibilidad
de múltiples lecturas. Es precisamente a través de la abstracción que las
modernas audiencias desarrollan nuevas miradas para el arte antiguo al que
Libeskind alude clara y mordazmente.
El Pájaro de Brancusi se remonta más sin alas que con ellas. Su Columna sin
fin llegará mucho más allá de lo imaginable si se coloca un signo de infinito
en su tope, y la idea de libertad será transmitida con mucha mayor convicción
por una torre que no trata de mostrar las significaciones que la gente quiere
ver en ella.
Para mí, este diseño simplificado será una metáfora de rebote. Si no se
colocara la antena en la superestructura enrejada, el edificio entero sería
una espiral; no habría ninguna necesidad de plantar una estaca en la cima
como palillo de Martini. El punto es que con la abstracción, los significados
pueden expandirse sin límites; en este sentido la abstracción es democrática,
ya que refuerza el concepto de dominio público.
Por Herbert Muschamp
The New York Times
Traducción: Beatriz Baruzzi
Solo números o una cuestión de
tamaño
Luego del atentado del 11 de septiembre de 2001, la reconstrucción del Ground
Zero interesa desde aristas políticas y arquitectónicas, y emite un mensaje
fundacional de libertad y grandeza dirigido al mundo. Para sorpresa de
algunos, mientras el presidente George Bush enfrenta una feroz pelea
mediática con el cineasta Michael Moore -donde el tema del 11-S es central-,
los arquitectos Daniel Libeskind y David Childs también tienen sus opositores
en Internet: por ejemplo, el Mundo de Monte Mendoza no es una página de
arquitectura, pero coloca una infografía de la Lower Manhattan Developement
Corporation que destaca la futura torre como la más alta del mundo,
encabezando una sesión fotográfica de desnudos masculinos (
http://home.att.net/~montemusicman/).
En http://justinberzon.com/comparison.htm, en cambio, comparan las Torres
Gemelas de Minoru Yamasaki con la nueva; no sólo se observa el mismo parecido
entre la antena de una de las originales y la Estatua de la Libertad, sino
que además se destaca que cada una de las primeras tenía 110 pisos de
ocupación útil de oficinas, contra 70 de la futura. Pero esta trampita es lo
menos importante: "según una encuesta de The New York Times, el 62% de los
neoyorquinos no estaría dispuesto a trabajar en uno de los pisos más altos
del nuevo edificio", dicen en el artículo Torres retorcidas (
http://www.cafedelasciudades.com.ar/cafecorto_15.htm ). Aquí mismo
también se critican las idas y venidas entre los autores "Daniel Libeskind y
David Childs o David Childs y Daniel Libeskind", que encarnaron en el
proyecto definitivo sus aspiraciones literarias y comerciales.
Más información:
http://www.lanacion.com.ar/