LA CIUDAD ACABA DE INCORPORAR SU “CASONA
HOLLSTEIN” A LA PRIVILEGIADA LISTA DE LOS
200 EDIFICIOS MÁS EMBLEMÁTICOS DE LOS 200
AÑOS DE HISTORIA DE CHILE. PERO ¿CÓMO
RECUPERAR TAMBIÉN AQUELLA ARQUITECTURA MÁS
“POPULAR”, COMO LA DE RAHUE POR EJEMPLO?
OSORNO | SURLINK
La antigua mansión patronal llamada Casa
Hollstein, situada a orillas del río Damas
en Osorno, cuya conservación y utilización
como centro de estudios universitarios
responde a los modernos conceptos de
“patrimonio arquitectónico” ha incorporado
un nuevo título: ser “uno de los 200
edificios más emblemáticos y de mayor
significación en la historia y patrimonio
urbano de Chile”.
Y así ha quedado refrendado para orgullo de
la ciudad, luego de la ceremonia llevada a
cabo la tarde del pasado viernes en el
inmueble, en que ha sido descubierta una
placa alusiva, acto Bicentenario del país
que ha contado con la participación de
autoridades encabezadas por el gobernador
Rodrigo Kauak, el seremi de Vivienda y
Urbanismo Sergio Feres, el diputado osornino
Sergio Ojeda y el rector de la Universidad
de Los Lagos, Oscar Garrido.
Esta última institución de educación
superior, precisamente, tiene a su cargo la
casona utilizándola como sede de su
departamento de arquitectura y diseño.
La mansión fue construída durante la primera
década del siglo XX por el empresario
agrícola Guillermo Hollstein, quien se
destacó en vida por ser impulsor de diversas
obras de adelanto para la ciudad de Osorno.
Se trata de un inmueble de arquitectura
tradicional sureña en madera y de
inspiración alemana, con influencias
neoclásicas y adaptaciones al clima lluvioso
de la zona. En 1999 la casona ya había sido
declarada Monumento Histórico y el parque
que le circunda como Zona Típica.
AUTORIDADES
Con motivo de este acto, tanto el gobernador
Kauak como el seremi Feres han coincidido en
poner de relieve la importancia que tienen
para las actuales y futuras generaciones
estos gestos y actos de recuperación del
patrimonio. “Cuando los países miran hacia
delante es necesario que reconozcan su
pasado”, puntualizó al respecto el seremi de
Vivienda.
Por su parte el gobernador Kauak, dijo que
si bien esta casona emblemática representa
en cierta medida el esfuerzo de generaciones
de alemanes en la Región de Los Lagos,
lo que es muy trascendente, existe un
patrimonio muy rico en la provincia que
también es digno de ser rescatado, como es
el legado por inmigrantes franceses, árabes
y el propio pueblo originario mapuche
williche, entre otros, porque "también es
muy importante”.
En este mismo contexto, el director del
Departamento de Arquitectura de la
Universidad de Los Lagos, Carlos Mora,
señaló que el esfuerzo desarrollado por
Osorno por rescatar el patrimonio –reflejado
en la conservación y uso vivo de este
inmueble y su reconocimiento Bicentenario-
contrasta lamentablemente con el fenómeno
que se ha verificado en los últimos 25 a 30
años en la ciudad de Puerto Montt, donde,
propiciado por un mal entendido progreso, ha
sido prácticamente liquidado el 50 por
ciento del patrimonio arquitectónico para
dar paso a nuevas construcciones de cemento
y en altura.
No es una conducta plausible, según explicó
el académico, porque “el progreso no
significa destruir; significa mantener, como
lo han hecho los países desarrollados, que
han mantenido el patrimonio con el objeto de
poder ser digno representante de las
culturas pasadas”. Pero –agregó- “el
patrimonio no es solamente para tenerlo de
museo, el patrimonio se vive. Las iglesias
de Chiloé, Patrimonio de la Humanidad, son
un patrimonio vivo; esta casona también lo
es”, señaló en alusión a la utilización
universitaria que tiene actualmente.
Y esta –dijo Mora- es una forma como se
expresa desde el punto de vista de la
Universidad de Los Lagos la vinculación con
el medio y la responsabilidad social, que
hoy reemplazan al antiguo concepto de
extensión universitaria.
RESPONSABILIDAD DE LA COMUNIDAD
Tras el descubrimiento de la simbólica
placa, en el acceso al inmueble, el director
del Departamento de Arquitectura de la ULA,
Carlos Mora, profundizó con SURLINK el valor
que tiene que la propia comunidad, más allá
de las autoridades, se comprometa con el
rescate y preservación del patrimonio.
Al explicar la asimetría que se observa en
este ámbito entre las ciudades de Osorno y
Puerto Montt, Mora planteó que “en la ciudad
de Osorno se ha tenido una mayor conciencia,
no tan sólo de las autoridades sino de la
comunidad en general, en términos de lo que
es el respeto por el patrimonio. Gran parte
del cuidado del patrimonio corresponde a la
comunidad misma y en la medida que yo quiero
lo que tengo lo cuido”.
En cambio “en Puerto Montt ha ocurrido un
fenómeno distinto. La población ha cambiado
durante los últimos 20 años y hoy día son
muy pocos los que pueden decir “soy
puertomontino”. Con el auge de la industria
salmonera se tuvo una muy baja conciencia de
lo que significa la defensa del patrimonio y
la escasez de suelo urbano en el sector
céntrico hizo echar mano a edificios
patrimoniales de mucho valor; eso hizo que
en los últimos 25 años el patrimonio
prácticamente se haya reducido a la mitad”.
En Osorno –al menos hasta hoy- no ha habido
una exigencia de parte del mercado por suelo
urbano en sectores céntricos patrimoniales y
eso ha favorecido la preservación junto con
la conciencia que tiene el osornino con
respecto a su patrimonio “y ha hecho que
esto haya perdurado más en el tiempo”,
explicó el académico.
ARQUITECTURA POPULAR
-Pero en Osorno, particularmente en Rahue y
otros barrios periféricos ha existido un
patrimonio arquitectónico más cercano al
modo de vida popular –aparte del que
representa esta casona patronal-, que está
en franco deterioro sino ya completamente
destruído. La instalación del casino, por
ejemplo, ha presionado de algún modo para
que las antiguas casas de barrio vayan
desapareciendo. ¿Eso es también patrimonio?
-“Yo creo que hay que hacer un distingo
bastante grande. Nosotros siempre vemos por
patrimonio lo antiguo, lo viejo, y que
pertenece a un determinado origen cultural.
Y se ha instalado en la sociedad que el
patrimonio son las casonas, las casas de
fundo, las casas patronales, los grandes
edificios públicos; sin embargo, nos hemos
olvidado un poquito de la arquitectura más
pequeña, por así decirlo, y menos
rimbombante, menos grande. Cuando
nosotros hablamos de las pirámides de
Egipto, por ejemplo, un parangón bastante
grande, nosotros lo que desconocemos es que
en torno a las pirámides se construyeron
verdaderos poblados donde vivía la gente que
construía las pirámides. Sin embargo, de eso
no queda ningún vestigio”.
“Patrimonio –agrega- es “lo que le
pertenece”, pero sin embargo hay que tener
cuidado con eso. El patrimonio normalmente
se empieza a preservar a partir de las
autoridades (pero) en la medida que esto se
transforme en una necesidad del pueblo
obviamente que empiezan a surgir necesidades
distintas. La autoridad siempre trata de
preservar o hacer prevalecer los elementos
que son más relevantes en términos incluso
de tamaño. Personalmente he trabajado mucho
en el tema de la autoconstrucción de
viviendas en sectores periféricos, de
Concepción, de Santiago, del mismo Osorno,
en Puerto Montt, y me he topado con un
patrimonio que es, yo diría, efímero. Y esa
misma percepción de lo efímero es la que la
sociedad en su conjunto no la tiene
instalada y eso hace que no se cuide”.
-¿No se podría rescatar por ejemplo pequeñas
áreas habitacionales antiguas que aún
perduran en Rahue para poder mostrar a las
generaciones actuales y futuras cómo
vivieron antiguamente los rahuinos?
-“Yo creo que lo peor que se puede hacer es
esperar que las autoridades tomen la
iniciativa. En la defensa del patrimonio
tienen un tremendo rol que jugar, por
ejemplo los medios. Siempre esperamos que la
autoridad de el primer paso. Existen otras
iniciativas. En Santiago, en Ñuñoa, por
ejemplo, donde la ciudadanía se ha
organizado para defender el derecho a vivir
en un barrio como ellos lo conciben han
parado edificaciones que estaban intentando
levantar, no esperando que la autoridad
las vete porque la autoridad la autorizó.
Sin embargo, la construcción de un mall, por
ejemplo en Las Condes, se detuvo gracias a
la gestión de la misma gente. Lo que ellos
defienden es un modo de vida que no tiene
que ver necesariamente con el edificio; el
patrimonio es más que eso, es un modo de
vida y esos modos de vida se van destruyendo
si yo destruyo el entorno patrimonial”
Por cierto, “coincido en que es necesario
rescatar”, puntualiza.
“Yo estoy muy por la idea de poder
incorporar a la comunidad en la defensa del
patrimonio, no solamente a través de las
autoridades. Porque cuando uno dice
patrimonio está diciendo –de acuerdo con la
definición- “es lo que nos pertenece”, no lo
que le pertenece a la autoridad, no le que
le pertenece a otros. Yo no esperaría a que
otros se preocupen de eso, sino que
iniciaría desde la escuela de arquitectura,
desde la comunidad organizada el poder
enfrentar el patrimonio como una cuestión
viva”, concluyó.
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