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DE CÓMO NUEVA YORK ROBO LA IDEA DE ARTE MODERNO
Por Adolfo Vasquez Rocca
Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso;
Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV.
Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia
Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en
el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB.
1.- En materia cultural, Estados Unidos, durante la segunda mitad del siglo
XIX, fue partícipe de las principales tendencias de Europa. Los pintores
norteamericanos estudiaban aún en París; los eruditos se entrenaban en
universidades extranjeras y las orquestas sinfónicas norteamericanas y las
compañías operísticas dependían completamente del talento europeo. Asimismo
la filosofía que fue gestándose, el Pragmatismo, acusa una deuda y encuentra
sus raíces en el empirismo inglés, cuyo influjo sigue presente hoy en la
conformación del espíritu norteamericano y en lo que cabe llamar el estilo
norteamericano de encarar las cosas, estilo particularmente propicio al
desarrollo de la mentalidad empresarial que la nación del Norte ha
desplegado como una de sus principales virtudes. Así la cultura
norteamericana con frescura y originalidad, aunque todavía sin llegar al
refinamiento, comenzaba a hacer valer sus méritos.
La contribución intelectual de Norteamérica más original e influyente
durante finales del siglo XIX fue la filosofía del pragmatismo. Sus
comienzos se remontan a 1870, pero sólo atrajo la atención general del mundo
intelectual a la vuelta del siglo. En la mente popular, el pragmatismo
justificaba la preocupación de Norteamérica por las pretensiones prácticas y
la sanción moral a la violenta lucha por éxitos materiales.
La mayoría de los norteamericanos presumía de su éxito. Aún se oían algunas
voces críticas. En un período de progreso y prosperidad, al parecer como
resultado del liberalismo, el periodista norteamericano Henry George
escribió Progreso y Pobreza (1879), que desafiaba al sistema de libre
empresa. Thorstein Veblen, en La teoría de las clases acomodadas (1899), al
examinar el papel del cliente en la economía de sus días, encontraba que
consideraciones materialistas como el "consumo notable" y el "notable
derroche" ejercían una influencia enfermiza en la estructura de los precios
existente.
Estos escritores tuvieron una considerable influencia en Europa, donde la
preocupación por los efectos del desenfrenado liberalismo económico, había
perturbado mucho a los críticos sociales y naturalmente a los socialistas.
2.-
Huérfanos de tradiciones, EE. UU. vive para la realidad inmediata y por ello
subordina toda su actividad a la búsqueda del bienestar personal y
colectivo. Prodigo de sus riquezas, el norteamericano ha logrado adquirir
con ellas plenamente la satisfacción y la vanidad de la magnificencia
suntuaria, pero no ha logrado adquirir la nota escogida del buen gusto. El
arte verdadero sólo ha podido existir en tal ambiente a título de rebelión
individual.
En el fondo de su declarado espíritu de rivalidad hacia Europa, hay un
menosprecio que es ingenuo, y hay la profunda convicción de que ellos están
destinados a obscurecer, en breve plazo, su superioridad espiritual y su
gloria.
Después de la Segunda Guerra Mundial, y con el surgimiento de lo que
entonces se denominó sociedad posindustrial, y más tarde Posmodernidad, el
papel que comienza a jugar al arte es otro. Como se ha señalado, Serge
Guilbaut explica con lúcida claridad cómo se produjo el traslado de la
vanguardia artística de París a Nueva York durante la década de 1940. En
De cómo Nueva York robó la idea de
arte moderno,
Guilbaut presenta un caso ejemplar que ilustra cómo el Estado apoya a una
vanguardia artística para parasitar sus supuestos valores identitarios. En
este caso, según Guilbaut, el uso que el gobierno norteamericano hizo del
expresionismo abstracto –al modo de Jackson Pollock– buscaba promocionar en
el contexto de la Guerra Fría los valores del individualismo, el
subjetivismo, la libertad de expresión y el a-politicismo. De este modo se
consuma la explotación del valor simbólico de la vanguardia por parte del
Estado: aquí la vanguardia artística deja ya de ser transgresora para
convertirse en una herramienta propagandística.1
Para ahondar estas reflexiones sobre la forma en que el espíritu
norteamericano consolida una identidad reactiva frente a la cultura Europa,
nos situaremos en la compleja relación entre producción cultural y
desarrollo económico. A estos efectos resulta decisivo el análisis del
vericueto que conduce a la hegemonía norteamericana en el ámbito no sólo de
la economía sino también -y de modo asociado- al del arte y la cultura. En
la ya clásica obra
De cómo Nueva York se Robó la Idea de Arte Moderno1
se realiza una profunda investigación sobre el nacimiento y desarrollo de la
vanguardia norteamericana, que en pocos años consiguió trasladar el centro
de la cultura occidental de París a Nueva York. En esta obra se analiza el
rol que cumplió esa vanguardia en el acompañamiento del Plan Marshall en los
años 50 y las condiciones internacionales que hicieron de ella un movimiento
artístico que logró ser identificado con la democracia occidental.
Serge Guilbaut, el autor, utiliza la comparación entre el panorama artístico
de Nueva York y París en los años de la Guerra Fría para mostrar cómo las
divisiones políticas en el mundo artístico parisino y la incapacidad para
reconocer las críticas propiciaron que París pasase a un segundo plano en el
ámbito de la innovación artística. De cómo Nueva York robó la idea de arte
moderno reproduce el alcance del compromiso y la lucha que se dieron en
torno al expresionismo abstracto y la preocupación de los artistas por
resolver los problemas de la creación simbólica.
Fue un momento de crisis no sólo en lo económico, sino también en lo
ideológico y simbólico. Un periodo que obligó a reorganizar completamente
las formas de consumir y producir cultura como también los modos de entender
el mundo. Los norteamericanos, vieron en esto una oportunidad, después de la
guerra construyeron y solidificaron una tradición cultural de la que
carecían.
Era el momento propicio para que los Estados Unidos, que en esos momentos
detentaba el poder económico y militar, lograra también erigirse como una
potencia en el terreno cultural. Lo fascinante de esa experiencia es cómo
los norteamericanos lograron armar una estrategia y tuvieron éxito. Los
franceses siempre consideraron a los norteamericanos como unos cowboys sin
cultura, y hasta fines de los años 50 los propios norteamericanos también
tenían cierto complejo de inferioridad en relación a Francia.
Este sentimiento de superioridad fue, sin duda, un obstáculo para que los
franceses se reinventarán, reflexionarán sobre los nuevos tiempos y sobre
ese momento particular de la historia de Occidente. Con la guerra habían
perdido la supremacía cultural del mundo. En ese sentido, tenían una
imposibilidad fundamental porque no podían escribir sólo de arte; estaban
obligados a hablar de otras cosas como la ocupación de Argelia y se
resistieron a hacerlo. En cambio lo que hicieron los EE UU fue decisivo en
materia cultural y económica. La nación Norteamericana contaba con
intelectuales de primera línea como Clemente Greenberg y Harold Rosemberg
con un profundo conocimiento no sólo de la de la historia del arte moderno,
sino de literatura, música y sobre todo de economía y política. Aquí podemos
rastrear nuevamente el pragmatismo típicamente norteamericano: transversal,
ecléptico, intuitivo a las oportunidades que el devenir histórico ofrece a
los negocios, en este caso particular a la industria cultural.
Una de las cosas que Estados Unidos comprendió rápidamente fue que para
convencer al mundo de que su proyecto de nación y su cultura eran no sólo
respetables sino un modelo a seguir, necesitaban historiadores y una
historiografía que promoviera el debate e hiciera conocer lo que habían
hecho y lo que estaban haciendo. Los norteamericanos se aplicaron sobre su
política cultural, mientras los franceses dormían en su autocomplacencia.
Francia se quedó con un solo discurso en la historia del arte mientras que
en EE UU se promovieron diferentes voces y posiciones, se genero un
auspicioso clima de debate y creación. Los departamentos de investigación de
las universidades de los EUUU que se desarrollaron con posterioridad a la
Segunda Guerra Mundial integraron equipos interdisciplinarios de gestión y
administración de negocios que interactuaban con las escuelas de arte y la
bullente actividad de las Galerías. De modo que el debate no sólo se da
entre estudiantes de arte sino también entre economista y filósofos; el
resultado fue la producción de otro tipo de arte y especialmente de
producción artística. Esto fue algo que relego a los franceses que todavía
mantenían las escuelas de arte separadas de las universidad.
Adolfo Vásquez Rocca
Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso;
Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV.
Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia
Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en
el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB.
– En octubre de 2006 y 2007 es invitado por la 'Fundación Hombre y Mundo' y
la UNAM a dictar un Ciclo de Conferencias en México. – Miembro del
Consejo Editorial Internacional de la 'Fundación Ética Mundial' de México.
Director del Consejo Consultivo Internacional de Konvergencias, Revista de
Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina. Director de Revista
Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de
la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y Profesor Asociado al Grupo
Theoria –Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado– UCM. Ha
publicado recientemente el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica
y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial de
la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008.
1
GUILBAUT, Serge,
De Cómo Nueva York Robó La Idea De
Arte Moderno,
Editorial Mondadori,
Madrid, 1990.
1.2
López Cuenca, Alberto, “Del arte de resistencia a la resistencia al arte”,
En Afuera -Estudios de Crítica Cultural, Buenos Aires , Nº 5, noviembre
2008
BIBLIOGRAFÍA:
- BELL, Daniel, 1973.
The Coming of Post-industrial
Society. A Venture in Social Forecasting.
Nueva York, Basic Books.
- BOURDIEU, Pierre, 1993. “The Market of Symbolic Goods”, en The field of
Cultural Production, Columbia University Press.
-
DANTO, Arthur
Después del fin del arte
contemporáneo y el linde de la historia
, Barcelona-México, Paidos ,1999
- FRASCINA, Francis (editor),
Pollock and after the Critical
Debate.
London, New York, Routledge, 2000
-
GUILBAUT, Sergue, 1990.
De cómo Nueva York robó la idea de
arte moderno.
Madrid, Mondadori.
Artículos del
mismo Autor:
Artículos relacionados de "Adolfo Vásquez Rocca":
-
Vásquez Rocca, Adolfo, "Peter
Sloterdijk y W. Benjamin; El Palacio de Cristal y los shopping-mall como
sistemas autorregulados", En Psikeba © Revista de Psicoanálisis y
Estudios Culturales, Nº 8, 2008.
-
Vásquez Rocca, Adolfo, “Alfredo
Jaar; El secuestro de las imágenes”, En Escáner Cultural, Revista de
Arte contemporáneo y nuevas tendencias, Nº 106 – julio, 2008,
http://revista.escaner.cl/node/867
-
Vásquez Rocca, Adolfo, "Gordon
Matta-Clark; Anarquitectura y deconstrucción o Nueva York como espacio
arqueológico contemporáneo", En Almiar MARGEN CERO, Revista Fundadora de
la ASOCIACIÓN DE REVISTAS DIGITALES DE ESPAÑA - Nº 42 / 2008
-
Vásquez Rocca, Adolfo, "El Arte abandona la galería ! ¿A dónde va?", Revista
Internacional de Artes Visuales, México, Abril 2008.
- Vásquez Rocca, Adolfo, "La
Fotografía y las formas del olvido; Del furor de la imagen al frenesí de lo
real", En Psikeba –Revista de Psicoanálisis y Estudios Culturales, Nº 5,
2007, ISSN 1850-339X, BUENOS AIRES.
-
Vásquez Rocca, Adolfo, "El Palacio de Cristal: Sloterdijk y Walter Benjamin;
De los 'pasajes' a los invernaderos de la posmodernidad", En Escáner
Cultural, Revista de Arte contemporáneo y nuevas tendencias, Nº 104 - mayo,
2008
-
Artículo "Andy Warhol; "Mi filosofía de A a la B y de B a la A" En Sónar
Cultural ©, Buenos Aires, abril 2008.
Artículos recientes del Autor:
DEBATS Revista de Filosofía y crítica cultural, ISSN 0212-0585,
Institució Alfons el Magnànim, Valencia, Nº 97 - 98, Invierno /
Primavera 2007, pp. 50 - 58
Vásquez Rocca, Adolfo. Artículo “El
vértigo de la sobremodernidad: turismo etnográfico y ciudades del
anonimato”, En REVISTA DE HUMANIDADES, Nº 22, 2007, pp. 211-223
– Tecnológico de Monterrey– ISSN 1405-4167, México. Disponible
en:
Adolfo Vásquez Rocca, "Peter
Sloterdijk; Espumas, mundo poliesférico y ciencia ampliada de invernaderos"
En KONVERGENCIAS, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Nº 16 - 2007,
Capital Federal, Argentina, pp. 217-228
2008
Adolfo Vásquez Rocca, "Sloterdijk y
Nietzsche; Posthumanismo, antropotécnicas y complejidad extrahumana",
En Escáner Cultural, Revista de Arte contemporáneo y nuevas tendencias, Nº
101 - enero - febrero 2008,
http://revista.escaner.cl/599
Adolfo Vásquez Rocca, "Peter
Sloterdijk: Espacio tanatológico, duelo esférico y disposición melancólica",
En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas - Universidad
Complutense de Madrid, | Nº 17 | Enero-Junio 2008 -1º / 1 | pp. 151-158
Adolfo Vásquez Rocca, "Peter
Sloterdijk: Temblores de aire, atmoterrorismo y crepúsculo de la inmunidad",
En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas - Universidad
Complutense de Madrid, | Nº 17 | Enero-Junio 2008 -1º / 1 | pp. 159-168
Adolfo Vásquez Rocca, “Zygmunt
Bauman; Modernidad Líquida, Ciudades del Pánico y Fragilidad Humana”, en
Escáner Cultural, Revista de Arte contemporáneo y nuevas tendencias, Nº 102
– Marzo, 2008.
http://revista.escaner.cl/node/652
Adolfo Vásquez Rocca, "Sartre;
Teoría Fenomenológica de las emociones y conciencia posicional del mundo",
En Revista OBSERVACIONES FILOSÓFICAS, Nº 6 / 2º, 2008, Asociada
al Postgrado en Filosofía - PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALPARAÍSO y
al Grupo THEORIA - Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado.
ISSN 0718-3712
http://www.observacionesfilosoficas.net/sartreteoriafenom.html
Adolfo Vásquez Rocca, "Modernidad
líquida y fragilidad humana; de Zygmunt Bauman a Sloterdijk" En Almiar
MARGEN CERO, Revista Fundadora de la ASOCIACIÓN DE REVISTAS DIGITALES DE
ESPAÑA - AÑO VI - Nº 38 - 2008.
Vásquez Rocca. Adolfo, “Estética
de la virtualidad y deconstrucción del museo como proyecto ilustrado”,
En Revista NÓMADAS Nº 28 – Instituto de Estudios Sociales
Contemporáneos, Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Arte –
Universidad Central, Colombia, pp. 122 – 127.
E-mail: adolfovrocca@gmail.com
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