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Usina para el arte nuevo
Entrevista con Fuensanta Nieto y
Enrique Sobejano, titulares del estudio autor del Centro de Creación
Contemporáneo de Córdoba, España, un edificio de hormigón vinculado con su
ciudad y su historia, que se presentará, el 4 de septiembre, en el Malba
En otra serie de encuentros
organizados por AE Internacional, que es una plataforma tecnológica creada
por Arqa y Scalae, se avecina la visita de dos parejas de arquitectos
españoles. Se trata de Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano (Nieto-Sobejano
Arquitectos) y Sol Madridejos y Juan Carlos Sancho (Madridejos-Sancho
Arquitectos), que pronunciarán sendas conferencias magistrales, el 4 de
septiembre, en el Malba y el 6, en el Auditorio del Centro Cultural del
Parque España, en Rosario.Con la misma modalidad ya utilizada en encuentros
anteriores, las jornadas se realizarán de 17 a 21, y sólo se requiere la
inscripción de los interesados en
www.scalae.com A modo de anticipo de
la visita de los arquitectos españoles, se publica a continuación uno de los
proyectos más recientes de Nieto-Sobejano, junto con la entrevista que se
realizó con los autores.

El Centro de Creación Contemporánea de Córdoba, propiedad de la Junta de
Andalucía, Consejería de Cultura, responde a un proyecto finalizado en 2006,
ganador de un concurso, y la obra comenzada este año tiene previsto
finalizarse en 2009. Fue arquitecta de proyecto Vanesa Manrique, con un
equipo de 10 colaboradores.
-Para muchos estudiantes y colegas argentinos sería interesante saber
cuándo decidieron ser arquitectos, y dónde y cuándo realizaron los estudios.
-Ambos estudiamos en la Universidad Politécnica de Madrid, y ambos, también,
decidimos marchar después a Estados Unidos, durante dos años, donde nos
graduamos en la Universidad de Columbia. Como consecuencia, podemos decir
que tenemos una formación europea y americana, previa a nuestra vuelta a
Madrid a mediados de los años 80.
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-En el transcurso de la carrera pueden haber tenido maestros más
influyentes o modelos dentro y fuera de España que guiaran la formación,
¿quiénes eran?
-A diferencia de otros arquitectos y colegas, que se formaron muy
directamente con la figura de un maestro, en nuestro caso, las influencias
fueron múltiples y en ese sentido más abiertas. Por un lado nos sentimos
parte de una generación, hoy muy activa profesional e intelectualmente en
Madrid, que sustituyó en los últimos años el papel que representó Barcelona
en las décadas del 80 y 90. En ese sentido, la generación de los maestros
mayores, Sáenz de Oiza y De la Sota en Madrid y Coderch en Barcelona, son
referencia de toda la arquitectura en nuestro país.
-Como es nuestro primer
encuentro, me permito preguntar cuándo se formó la sociedad Nieto-Sobejano y
el despacho.-Nos graduamos en 1983 y aunque podríamos decir que a partir de
entonces establecimos un primer despacho, lo cierto es que durante los
primeros años nuestra actividad principal se centró en la edición y
dirección de la revista Arquitectura , que dirigimos durante cinco años, y
en nuestra actividad docente como profesores de proyectos en la Universidad
de Madrid, hasta hoy. No es sino hasta mediados de la década del 90 cuando
comenzamos a tener una actividad constructora y a participar activamente en
concursos de arquitectura.
-Dirigir 5 años una revista como Arquitectura no es fácil. ¿Qué recuerdos
tienen de esa experiencia y en qué medida contribuyó a la actual madurez de
la firma?
-Para nosotros la labor de editores de una revista como Arquitectura , la
decana de la prensa especializada en España, supuso sobre todo la
posibilidad de involucrarnos muy jóvenes (la iniciamos con 29 años) en el
debate cultural arquitectónico, así como en el conocimiento directo de obras
relevantes españolas e internacionales que visitábamos y fotografiábamos.
Fue una época muy fructífera, quizá la mejor formación posible como
arquitectos jóvenes, a la que sin duda debemos una buena parte de nuestra
actual forma de pensar y actuar.
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-Antes de hablar concretamente del Centro de Creación Contemporánea de
Córdoba hablemos del Rectorado de Vigo (1999), obra muy elogiada y premiada.
-Nos sorprende y nos alegra tu mención de esa obra, ya de hace algunos años,
porque aunque es menor en relación con otras posteriores, fue uno de los
primeros concursos que ganamos y vimos construidos. En realidad para
nosotros la investigación a través del concurso, muy activa en España y el
resto de Europa, fue el medio para desarrollar nuestra posición como
arquitectos. Participamos en muchos, y aunque en los últimos años cosechamos
premios y obras construidas, también en los que no se ganaron se produjo un
aprendizaje que es la razón de nuestra trayectoria. En los últimos tiempos
eso también nos permitió trabajar y construir en otros países, como
Alemania, Austria y Holanda.
-Acerca del CCCC, además del regocijo que da ver esa respuesta a la vez
tan austera y tan original, quisiera conocer vuestra impresión como autores
frente a la resonancia que ese trabajo convoca.
-Es posible que ciertos proyectos sean capaces de concentrar y hacer
coincidir una serie de ideas, inquietudes o circunstancias que ya llevaban
gestándose tiempo atrás. En el caso de Córdoba, donde habíamos ganado hace
unos años el Museo Arqueológico de Medina Azahara -a punto ahora de
inaugurarse- nos enfrentábamos a un programa absolutamente contemporáneo: un
centro de arte digital, videoarte (por tanto no convencional), en una ciudad
y una cultura tan profundamente arraigada como es la andaluza.
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En esta relación entre la contemporaneidad y lo específico de un lugar y una
cultura reside, sin duda para nosotros, el origen de todo proyecto. Así
ocurre en otras obras nuestras como el Palacio de Congresos de Mérida -en
relación con la antigua ciudad romana- o el Museo de Arte Expresionista de
Moritzburg en Alemania -que amplía un castillo renacentista- o en el Museo
de San Telmo en el casco histórico de San Sebastián. (Estos dos últimos
proyectos están ahora en construcción.)
-Siempre a la distancia, un rasgo que sorprende en ese edificio es su
mágica inserción en el marco de la cultura hispano-musulmana de Córdoba,
lograda sin recursos miméticos, anecdóticos ni superficiales. Cuéntennos los
valores aplicados en la concepción de este proyecto singular.
-Nuestro trabajo es un reflejo inevitable de nuestra experiencia y memoria
personal. Desconfiamos de las aproximaciones genéricas y universales, porque
entendemos la arquitectura como respuesta específica a un lugar, cultura,
programa, condiciones técnicas. Por eso, cuando comenzamos a trabajar en el
concurso de Córdoba nos planteamos que el edificio no debía responder a la
idea de un contenedor genérico o a una forma o imagen determinada, sino que
debía surgir de algo que siempre nos fascinó: cómo los sistemas geométricos
abiertos del arte hispano-musulmán son capaces de generar complejidad a
partir de una serie limitada de elementos combinatorios. El mejor ejemplo es
la mezquita de Córdoba, quizá la obra cumbre de la arquitectura en España.
Pero no olvidemos que la arquitectura debe juzgarse una vez construida, así
que esperamos verla pronto. El proyecto ejecutivo fue entregado y la obra se
iniciará este mismo año.
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-Al hablar de esta obra, Freddy Massad alude al así llamado efecto
Guggenheim y dice que ustedes lo superaron con este edificio, ¿qué opinan al
respecto?
-Como es bien conocido, se produjo en España, pero también en otras partes
del mundo, este llamado efecto Bilbao a partir del cual muchos políticos
sienten la necesidad de construir edificios cuya espectacularidad e imagen
promuevan su propio nombre y ciudad con una rápida repercusión mediática.
Sin embargo, junto a algunas excepciones de gran calidad -como el propio
Museo Guggenheim de Frank Gehry- esto trajo consigo una avalancha de
edificios mediocres, proyectados en serie por algunos arquitectos muy
conocidos, cuya relación y escala respecto del lugar y las ciudades donde se
inscriben es inexistente o fallida. Creemos que, pese a algún efecto
positivo, como es el de extender el debate arquitectónico a un público más
amplio y no especializado, lo que se está produciendo es una banalización de
la arquitectura que queda reducida a imagen y espectáculo, algo muy alejado
de lo que a nosotros nos interesa como arquitectos.
Luis J. Grossman
Más información:
http://www.lanacion.com.ar/
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